Andrés Martínez Arrieta: un juez prudente, amable y más abierto que su predecesor

Andrés Rey REDACCIÓN / LA VOZ

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Andrés Martínez Arrieta
Andrés Martínez Arrieta Sebastián Mariscal

El CGPJ lo ha elegido como presidente de la Sala de lo Penal del Tribunal Supremo, aunque ya desempeñaba el cargo en funciones

24 jul 2025 . Actualizado a las 05:00 h.

En el 2018, cuando todos los focos apuntaban a Manuel Marchena como próximo presidente del CGPJ, el discreto Andrés Martínez Arrieta (Logroño, 1955) esperaba paciente tras él. Ya entonces era el favorito para sustituirlo al frente de la Sala de lo Penal del Supremo. Y ya entonces quienes lo conocían hablaban de un juez prudente, amable en las distancias cortas y bastante correcto.

Destacaban su prestigio, su sentido de la responsabilidad y su carácter algo más progresista que el de Marchena. Cualidades que no sorprenden en un magistrado que se convirtió hace ya varias décadas —concretamente en 1998— en el vocal más joven del Consejo General del Poder Judicial, con solo 43 años. Antes había sido togado de primera instancia en el Juzgado de Instrucción de Azcoitia (Guipúzcoa) y también había pasado por Móstoles, por el Juzgado de Instrucción número 11 de Madrid y por la Sección Séptima de la Audiencia Provincial de Madrid.

Desde finales de los noventa ha llevado casos de gran relevancia, como la ratificación de la inhabilitación —dictada por la Audiencia Nacional— al dirigente aberzale Arnaldo Otegi. El más mediático, sin embargo, tuvo lugar durante su etapa como juez de instrucción en Madrid, en los ochenta. Arrieta instruyó entonces el famoso sumario por la desaparición de Santiago Corella, el Nani, un delincuente detenido el 13 de noviembre de 1983 por la policía judicial de la capital y posteriormente desaparecido.

Aunque su activismo ha descendido en los últimos años, el togado logroñés fue miembro fundador de la asociación judicial Francisco de Vitoria. Y, pese a su carácter discreto, también es conocido por su disponibilidad y tono amable con los medios.