Claves para saltar las barreras que separan al ahorrador del mercado de capitales

Susana Pérez REDACCIÓN / LA VOZ

ACTUALIDAD

CARLOS LUJÁN / EUROPA PRESS | EUROPAPRESS

La falta de educación financiera y el miedo a las pérdidas son los principales obstáculos, según un estudio de EFPA España

02 ago 2025 . Actualizado a las 05:00 h.

Invertir es una asignatura pendiente para muchos europeos. Alrededor del 70 % del ahorro de los hogares en la UE, por valor de 10 billones de euros, se mantiene en forma de depósitos bancarios, que son seguros y de fácil acceso, pero suelen rendir menos que las inversiones en los mercados de capitales, según datos divulgados por la Comisión Europea (CE). Existe, por lo tanto, un amplio margen para aprovechar plenamente el potencial de este capital, de modo que aporte una mayor remuneración a los ciudadanos, como ocurre en EE.UU., donde se estima que las familias tienen casi la mitad de su dinero invertido en renta variable y fondos de inversión. ¿Qué hay detrás de este comportamiento tan distinto?

La falta de educación financiera y el miedo a las pérdidas son los dos principales obstáculos que dificultan la participación de los pequeños inversores europeos en los mercados financieros. Es la conclusión del último estudio Retos del inversor minorista 2025, realizado por la Asociación Española de Asesores y Planificadores Financieros (EFPA) en base a las opiniones de 390 profesionales del sector financiero certificados por la asociación.

El 74 % de los encuestados consideran que el desconocimiento de conceptos financieros claves es un hándicap fundamental que limita la contratación de productos de inversión. Esta falta de formación genera en los inversores una percepción de alto riesgo, inseguridad y desconfianza frente a los mercados. Y el 58 % señalan que las malas experiencias previas actúan como un factor disuasorio, empujando a los pequeños ahorradores a decantarse por productos de ahorro básicos, como las imposiciones a plazo.

Un 68 % de los profesionales creen que la falta de conocimiento financiero dificulta la asimilación de la información que se les traslada. Asimismo, un 70 % reconocen que existen reticencias de los minoristas hacia el asesoramiento, ya que entienden que los consejos pueden estar sesgados por intereses comerciales.

¿Cómo saltar estas barreras?

Cualquier persona tiene acceso a los recursos que ofrece el portal Finanzas para Todos, una iniciativa impulsada por la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), el Banco de España y el Ministerio de Economía. Incluye información fácil y divulgativa sobre el mundo de las finanzas personales. Y también varias herramientas prácticas. Desde una dedicada a crear presupuestos personales —un hábito muy beneficioso que permite llevar un control sobre el dinero propio—, hasta otra que puede ser un apoyo cuando se decide dar el paso de poner el dinero a trabajar. Se denomina Mi estado ahorro-inversión, y ayuda a evaluar el comportamiento en ahorro e inversión.

Y es que más allá de la multitud de libros, blogs o pódcast de divulgación financiera que se pueden explorar para ir ampliando la formación financiera, es fundamental tener muy claros los objetivos y las limitaciones personales antes de adentrarse en el mundo de las inversiones.

Los pasos que se aconsejan seguir para adoptar una decisión de inversión son cuatro, según la CNMV. En primer lugar, definir los objetivos de inversión. Es importante definir el objetivo del ahorro, lo que implica, entre otras cuestiones, determinar el plazo y el riesgo que se desea asumir. Es conveniente elegir un producto que sea adecuado para el horizonte de inversión que se tenga, sea corto, medio o largo plazo.

El segundo punto pasa por buscar un intermediario. Solo las entidades autorizadas e inscritas en los registros públicos de la CNMV pueden ofrecer servicios de inversión. Si se recibe alguna oferta de un intermediario que no se conoce, es aconsejable consultar en los registros oficiales para asegurarse que es una entidad autorizada.

El siguiente paso debe ir encaminado a elegir un producto. La creciente gama proporciona alternativas para cualquier perfil de inversión. Es imprescindible comprender las características y los riesgos antes de adquirirlos. No es aconsejable que se invierta en productos que no se comprenden. El grado de complejidad suele ir en paralelo al riesgo que conllevan. La entidad financiera debe explicar las características (y riesgos) del producto que ofrece o que uno solicita.

Por último, hay que vigilar las inversiones. Las circunstancias bajo las que se realiza una determinada inversión pueden cambiar a lo largo del horizonte temporal de esta. Es recomendable vigilar su evolución y ver si la rentabilidad es la esperada o si los riesgos se mantienen.