El Reino Unido deportará a los criminales extranjeros para reducir el hacinamiento carcelario
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Alrededor del 12 % de la población penitenciaria de Inglaterra y Gales nacieron en otros países y a cada uno le cuesta 62.500 euros al año a los contribuyentes británicos, según las autoridades
12 ago 2025 . Actualizado a las 05:00 h.El sistema penitenciario del Reino Unido está al borde del colapso por falta de espacio para acoger a más reclusos. Sin embargo, el Gobierno de Keir Starmer cree haber conseguido la solución para desocupar al menos el 10 % de las celdas: deportar a los extranjeros que hayan sido condenados por un juez, sin necesidad de esperar que cumplan parte de su sentencia en el país.
La medida afectaría «todos los delincuentes extranjeros que ya se encuentran bajo custodia policial, así como a los recientemente sentenciados», salvo aquellos condenados a cadena perpetua, por delitos graves como terrorismo y homicidio o aquellos que se sospeche pueden suponer una amenaza para el Reino Unido en sus países de origen, explicaron desde el Ministerio de Justicia.
El propio Starmer ha defendido la iniciativa. «Si vienes a este país y cometes un crimen, no puedes quedarte aquí. Enfrentarás la deportación lo antes posible», escribió el premier en X.
En las cárceles de Inglaterra y Gales hay 88.238 personas encerradas, 1.200 más que hace dos meses, según el Ministerio de Justicia, que asegura que el 12 % son ciudadanos de otros países. Otro argumento esgrimido por las autoridades es el económico, pues revelaron que cada recluso le cuesta a los contribuyentes 54.000 libras anuales (62.500 euros).
A la espera de que el Parlamento dé luz verde a esta propuesta, el Gobierno anunció la adopción de otra medida dirigida a acelerar la expulsión de criminales extranjeros. Así, este lunes el Ministerio del Interior informó que incluyó a 15 países más a la lista del programa «deporta ahora, apela luego».
La iniciativa, aprobada en 2014 por el Ejecutivo del conservador David Cameron, permite a las autoridades británicas expulsar y prohibir permanentemente la entrada a todo extranjero condenado por un crimen, sin necesidad de esperar a que su sentencia haya sido revisada por un juez superior. A partir de ahora, los canadienses, indios, australianos, angoleños, búlgaros y lituanos serán devueltos a sus países, sin que sus condenas sean firmes.
«Durante demasiado tiempo, los delincuentes extranjeros han estado aprovechándose de nuestro sistema de inmigración, permaneciendo en el Reino Unido durante meses o incluso años mientras prolongaban sus apelaciones. Esto tiene que acabar», afirmó la ministra del Interior, Yvette Cooper.
No obstante, desde la oposición conservadora han criticado la propuesta por considerar que generará impunidad. «Muchas víctimas quieren justicia. ¿El Gobierno ha escuchado a las víctimas?», destacó el diputado tory Robert Buckland.
Estas propuestas se suman a las que hace un año aprobó el Ejecutivo de Starmer para permitir las excarcelaciones anticipadas de miles de reos que estaban cerca de cumplir con sus condenas y las cuales no sirvieron para resolver el problema del hacinamiento carcelario.