Trump fijará nuevos aranceles para el acero y los microchips, que podrían llegar al 300%
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Las empresas gallegas facturaron a EE.UU. 14,8 millones en ventas de ese metal
15 ago 2025 . Actualizado a las 19:57 h.Cortizo, Exlabesa o Extrugasa son solo tres de las más de sesenta empresas gallegas que el año pasado exportaron productos de aluminio o acero a Estados Unidos (EE.UU.), y que ahora se enfrentan a las consecuencias de la guerra arancelaria de Donald Trump.
El mandatario, quien ya decretó la aplicación de una tarifa del 50% sobre las compras de estos metales procedentes de la UE, ha decidido apretar más las tuercas, amenazando con aranceles «de hasta el 300%».
El anuncio lo hizo este viernes, a bordo del Air Force One —el avión presidencial—. «Fijaré aranceles la semana que viene y la siguiente para el acero y para los microchips», deslizó, generando cierta confusión. No solo por excluir el aluminio sino por mencionar el acero, que ya soporta una tarifa del 50%. Ciñéndonos a las declaraciones de Trump —siempre expuestas a correcciones o cambios de última hora—, esa medida impactaría en una docena de compañías gallegas que venden productos de acero a EE.UU. y que el año pasado facturaron allí 14,8 millones de euros, según datos de la Secretaría de Estado de Comercio.
El presidente estadounidense explicó que su intención es fijar una tarifa inicial más baja para «dar una oportunidad» a las empresas de «venir y desarrollarse» en EE.UU. No obstante, Trump dejó claro que «después de cierto tiempo», esa tarifa será «muy alta». ¿Cómo de alta? Las empresas que no fabriquen allí podrían hacer frente a aranceles «de 200 o hasta el 300%».
Los planes del magnate pasan por reactivar la fabricación nacional forzando a otras industrias dependientes del acero extranjero a comprar el made in U.S.A. Al elevar los aranceles hasta los umbrales del 200 y 300%, hace que comprar a China o la UE no resulte económico. Claro que, como suele ocurrir con los aranceles, este movimiento puede encarecer los costes de producción para las empresas estadounidenses.
En este sentido, Trump sacó pecho ayer asegurando que Estados Unidos es el país «más atractivo del mundo», con la economía y las empresas más vibrantes, después de batir nuevos máximos bursátiles, según recoge Europa Press. «Hace un año estábamos muertos y ahora tenemos el país más en auge», ha afirmado, a pesar de que las estadísticas más recientes indican que la producción industrial cayó una décima el mes pasado y que el consumo minorista se está enfriando. Además, la confianza de los consumidores está cayendo más de lo previsto y las expectativas de inflación han vuelto a subir.
Otro sector en el punto de mira es el de los microchips y semiconductores —clave para industrias como la del automóvil y los productos tecnológicos, entre otros—. A principios de mes, Trump había amenazado con un arancel del 100% a los chips importados de terceros países como Taiwán, China o Corea del Sur —grandes fabricantes mundiales—.
Efectos retroactivos
En su afán por acelerar la fabricación nacional, ahora sugiere que podrían llegar al 300% y aplicarse con efectos retroactivos a las empresas que, habiendo anunciado inversiones para producirlos en EE.UU. finalmente no lo hagan. Es el caso del gigante tecnológico Apple, que se apresuró a anunciar proyectos por 100.000 millones de dólares en los próximos cuatro años para evitar el castigo arancelario.