Las vacaciones, los incendios y la fe mantienen la polarización en agosto

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El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, preside por videoconferencia la reunión del Comité Estatal de Coordinación y Dirección del Plan Estatal de Emergencias
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, preside por videoconferencia la reunión del Comité Estatal de Coordinación y Dirección del Plan Estatal de Emergencias Pool Moncloa | EFE

Sánchez elige comunicarse con mensajes en redes tras 400 días sin entrevistas

17 ago 2025 . Actualizado a las 05:00 h.

Nada frena la polarización política en España. Basta con un tuit de Óscar Puente para que la mecha de la discordia prenda con velocidad y altere a todos los portavoces de guardia de los principales partidos políticos. Pedro Sánchez, que ha estado recluido en el palacete de La Mareta, en Lanzarote, desde el 3 de agosto, ha delegado en el ministro vallisoletano del caos ferroviario y las autovías abandonadas el plan de mantener en alerta a su electorado ante la amenaza cada vez más visible de la derrota electoral.

Y no se puede decir que Puente no se haya empleado a fondo, incluso en sus vacaciones familiares. No ha perdido ni una ocasión de demostrar altura de miras, de falsear los datos sobre los retrasos de los trenes y de quedar en evidencia mientras media España es devastada por el fuego.

Como en el caso de los currículos, cuya llama salió también del mechero de su dedo, aunque el primer tuit pueda molestar en las filas rivales, los damnificados acaban siendo sus propios compañeros. Y mira que Puente lo tenía fácil esta vez. La mayoría de las comunidades están gobernadas por el PP, pero al ministro se le calentó tanto el tuiter que acabó por cuestionar, con pésimo gusto, los viajes vacacionales de presidentes como Juan Manuel Moreno Bonilla y Alfonso Fernández Mañueco mientras los fuegos se propagaban por sus vacaciones.

Ambos, al igual que Isabel Díaz Ayuso, que se encontraba en Miami, suspendieron de inmediato su descanso para ponerse al frente de sus respectivos equipos. Mientras, Puente seguía a orillas del Mediterráneo, con wifi ilimitado, eso sí. Y todos sus compañeros de gabinete, desaparecidos. No hubo ni rastro del ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, responsable de coordinar la lucha contra las llamas, que recuperó el lamentable eslogan de Sánchez en Valencia con la dana: «El que necesite ayuda, que la pida». Él, mientras tanto, compartía tumbona con el presidente del Gobierno, su principal valedor, en Lanzarote. Y tardó cinco días en pedir ayuda a la UE, que es un proceso tan simple que se desbloqueó en segundos en cuanto lo sugirió Alberto Núñez Feijoo.

Tras varias jornadas sin rastro de la ministra de Medio Ambiente, la desconocida Sara Aagesen apareció ayer en Pinofranqueado (Cáceres) para visitar a una brigada forestal. Con el fuego ya desbocado en Galicia y Castilla y León, concedía una entrevista radiofónica desde paradero desconocido para defender la inacción de su departamento y del Gobierno, pero sin aclarar por qué España tiene este año menos medios para luchar contra el fuego que hace cinco años. Y, claro, ahí la culpa, no se la pueden echar al PP. Y tampoco reconocer que la falta de Presupuestos se nota en asuntos tan importantes como este.

ESTRATEGIA DE SILENCIO

Pendientes de la reentrada. El presidente Sánchez se ha visto obligado, finalmente, a romper su descanso para visitar las zonas más damnificadas por las llamas. El recuerdo de Paiporta, cuando dejó solos al rey Felipe VI y al presidente valenciano, Carlos Mazón, ante la ira popular, atenaza su exposición pública, pese a haber duplicado el equipo de agentes que le protege.

El líder socialista, como Puente, aunque sin insultos, al menos por ahora, se refugia en las redes sociales y apenas lanza algún mensaje de apoyo al día.

Hace más de cuatrocientos días de su última entrevista a un medio de comunicación. Desde que es presidente, salvo en campaña electoral, apenas ha salido en una radio, que ni siquiera es la pública, un par de televisiones y un par de periódicos. Hay quien espera con expectación la reentrada del curso político en septiembre y alguna posible aparición en algún medio afín. De momento, Puente se basta para seguir polarizando. Da igual que sea con los currículos falsificados, o llamativos, como el suyo, la libertad religiosa de Jumilla o los incendios. «Nos conviene la tensión», le dijo en su día José Luis Rodríguez Zapatero, uno de los gurús de referencia de este PSOE al albur del separatismo, a Iñaki Gabilondo cuando los presidentes aún daban entrevistas. Puente ha hecho suyo el mensaje.