Virginia Barcones: una ferviente militante socialista de la España vaciada que no rehúye el choque
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El PSOE ha escogido a la directora general de Protección Civil para capitanear la bronca después de la ola de incendios
05 ago 2025 . Actualizado a las 05:05 h.El perfil de Virginia Barcones (Berlanga de Duero, Soria, 1976) no es particularmente técnico. Tal vez eso explique, al menos en parte, el giro que ha experimentado en la última semana la actual directora general de Protección Civil, una de las máximas responsables en la lucha contra la ola de incendios y la nueva diana de las críticas populares. «Es una pirómana más», le espetó el vicesecretario Elías Bendodo el jueves, de parte de los de Alberto Núñez Feijoo. Al día siguiente, en Asturias, Pedro Sánchez y los ministros de Transición Ecológica, Sara Aagesen, e Interior, Fernando Grande-Marlaska, la rodearon con sus brazos y enaltecieron su profesionalidad.
Barcones lleva casi una semana defendiendo con contundencia el papel del Gobierno ante los incendios, después de pasar desapercibida los primeros diez días de la emergencia. También ha criticado, como no podría ser de otra manera, los «errores» de Castilla y León, Galicia y Extremadura, las comunidades más afectadas por las llamas, todas con presidentes populares. Así que queda claro: Barcones se ha convertido en la punta de la lanza, en el cañón central del buque socialista. Ha decidido —o le han encargado— meterse en el barro para darle un respiro a Óscar Puente y, de paso, aportar frescura a la pelea política con un estilo diferente al del titular de Transportes.
Barcones no usa X, el altavoz por excelencia de Puente. No. Ella se sirve de las ruedas de prensa, a las que acude siempre ataviada con un chaleco azul oscuro, el logo de Protección Civil bien visible a la altura del corazón. Un atuendo de faena estudiado que da la sensación de que, como dijo Sánchez, la gestora de emergencias trabaja las 24 horas del día desde que España empezó a arder. En cierto modo, la estrategia se parece a la de Volodímir Zelenski —salvando todas las distancias—, quien apenas se ha quitado los pantalones de camuflaje desde que empezó la invasión de Ucrania.
Pero ese chaleco azul no debe llevar a equívocos: el perfil de Virginia Barcones es político, con un extenso recorrido bajo el paraguas socialista. Licenciada en Derecho por la UNED, empezó su trayectoria profesional como funcionaria en la Administración local, fue secretaria municipal en diferentes ayuntamientos y, en el 2007, se convirtió en concejala de su municipio, Berlanga de Duero. Tenía 31 años. Desde entonces, su militancia en el PSOE la condujo a través de una escalera de posiciones que desembocó al frente de Protección Civil, de la mano del Ministerio del Interior.
Llegó al puesto casi por sorpresa, después de haber sido delegada del Gobierno en Castilla y León e irse precipitadamente en diciembre del 2023. Se vio arrastrada por el juego de sillas con el que los socialistas finaron el liderazgo de Luis Tudanca en la comunidad, un momento en el que el nombre de Barcones llegó a sonar en la quiniela de posibles sustitutos.
Finalmente, aterrizó junto a Marlaska, aunque hasta ahora se había mantenido lejos del foco mediático. Así se mantuvo también durante la dana, cuando muchos se preguntaron incluso si estaba en activo y no criticó a nadie. Ahora el PSOE ha decidido canalizar la bronca a través de ella, tal vez por considerar que conoce bien al presidente castellanoleonés, el popular Alfonso Fernández Mañueco. En una de sus últimas estocadas, Barcones lo acusó de «sobreactuar».