Se niega a aplicar el umbral del 2 al 5 % para lograr eurodiputados, como estableció el Parlamento Europeo
01 sep 2025 . Actualizado a las 05:00 h.El Parlamento Europeo aprobó en el 2018 que los países de la UE que eligen a más de 35 europarlamentarios debían fijar un umbral mínimo de votos de entre el 2 y el 5 % para obtener escaño. Los Estados miembros tenían que adoptar las medidas necesarias para cumplir esta obligación a más tardar para las elecciones del 2024. España es el único país de la UE que aún no lo ha implementado. Hace unos días, la Comisión de Asuntos Constitucionales de la Eurocámara lamentó que el Gobierno no haya ratificado de la ley electoral europea y le urgió a hacerlo. El ponente del escrito es el eurodiputado popular Adrián Vázquez, que acusa a Pedro Sánchez de no implementar la reforma por su pacto con el PNV, que habría quedado fuera del Parlamento Europeo si el umbral hubiera sido del 2 %. Los politólogos consultados por La Voz explican los pros y los contras de esa reforma y por qué el Gobierno se niega a trasponerla.
El umbral mínimo
España se opone. «No tiene sentido que un Gobierno que se autoproclama europeísta se oponga a reformar la ley electoral propia para acomodarla a lo acordado por la UE en el 2018», sostiene Carlos Barrera. «¡Qué casualidad!, el mismo año que Pedro Sánchez llegó a la presidencia del Gobierno de España», añade. «Es una cuestión de coherencia y de políticas de Estado que miran más allá del ombligo político propio», explica. En su opinión, «que una delegación de la comisión de Asuntos Constitucionales del Parlamento Europeo haya venido a España (en mayo) para tratar de desentrañar los porqués de la negativa a proceder a la reforma habla por sí solo de que en la UE se detecta una patente falta de solidaridad con el proyecto común». «Si se quiere ir hacia una mayor europeización y desnacionalización de las elecciones al Parlamento Europeo, este tipo de medidas, junto con otras que se están discutiendo, son lógicas y coherentes», expone.
La representatividad
Pros y contras. Según Santiago Martínez, «la aplicación de un porcentaje mínimo o umbral de voto tiene beneficios y contras, tal vez lo que motiva a Bruselas es reducir la gran fragmentación existente en un parlamento tan multinacional como el europeo». De este modo, «se evitaría que partidos con agendas antisistema, antieuropeas o radicales entren en dicha cámara. Esto redundaría en una mejor adopción de acuerdos entre coaliciones en el seno del Parlamento y por tanto de la UE». «La cuestión es que esto iría en detrimento de la representatividad inherente a cualquier sistema democrático de representación parlamentaria, máxime cuando el universo poblacional a representar es tan variado, y resulta importante que las minorías sean escuchadas y puedan tener capacidades de influencia política», asegura. Además de que «si cogemos los datos actuales, los partidos minoritarios europeístas que realizan una importante labor en la construcción del modelo europeo y de representatividad de sus regiones quedarían fuera, mientras los movimientos populistas y extremistas igualmente pasarían por el corte». «Es obvio que lo que se buscaría es la creación de menos y más grandes bloques dentro del Europarlamento», concluye.
«Imponer un umbral alto podría excluir a partidos minoritarios que representan intereses específicos o regionales», señala Carmen Lumbierres. De hecho, «si se aplicara el 5 % en España, con los resultados de las últimas elecciones Ahora Repúblicas (ERC, EH Bildu, BNG y Ara Més), Sumar, Se acabó la fiesta, Podemos, Junts y CEUS (PNV, Coalición Canaria y otras formaciones) no habrían entrado a la Cámara comunitaria. Consiguieron entre uno y tres eurodiputados».
Las razones
Proteger a los socios de gobierno. Para Barrera, «no hay más que leer lo afirmado por el presidente de la delegación europea que visitó España: ‘En base a nuestras conversaciones, entendemos que los desafíos para implementar la reforma electoral de la UE en España parecen ser de carácter político más que jurídico’». «Como han puesto de manifiesto varios medios y políticos de la oposición, los nuevos límites perjudicarían las expectativas de entrada de algunos partidos que sustentan al Gobierno Sánchez en la actual legislatura», destaca. «El desplante de los ministros de Presidencia e Interior a dicha comisión, negándose a hablar con ellos, es otra muestra de que no están dispuestos a torcer el brazo en esta cuestión», añade.
«El principal motivo parece evidente que tiene relación con el hecho de que imponer un umbral mínimo de al menos el 2% de los votos dejaría fuera del Parlamento Europeo a partidos nacionalistas periféricos, en este caso a un socio preferente como es el PNV», resalta Lumbierres. De hecho, «el PNV pidió el compromiso al PSOE en el proceso de investidura de Sánchez de que el Gobierno aceptaba no impulsar ninguna modificación de la LOREG o hacerlo con acuerdo previo de los nacionalistas vascos en caso de extraordinaria necesidad». Martínez destaca que «la mayoría de los partidos que apoyan al Gobierno logran representación europea a través de la conformación de coaliciones electorales». Por tanto, «es obvio que mientras el Gobierno dependa de partidos minoritarios como el PNV, la no existencia de un umbral aporta menos riesgo e incertidumbre para estos partidos en los comicios europeos y por lo tanto lucharán en la medida de lo posible porque no se aplique ninguno».
Otros motivos
Representación democrática, reforma de la LOREG. Lumbierres aporta que «además de la protección de los socios de gobierno hay otras consideraciones relacionadas con la representación democrática y el proceso de modificar una ley orgánica, con una mayoría reforzada que no tendrían, que pueden influir en la decisión del Gobierno». «La implementación del umbral requiere una modificación de la Ley Orgánica del Régimen Electoral General (LOREG), que supone un proceso legislativo complejo y que puede no salir adelante», afirma. «Puede además haber consideraciones políticas más genéricas, como evitar cambios que puedan ser impopulares entre ciertos grupos de votantes de izquierdas o que puedan generar controversia en un momento políticamente sensible», concluye.
El 5 % reduciría la plutalidad y la diversidad democráticas
«Un umbral mínimo elevado limitaría sin duda, la pluralidad democrática, y esta es uno de los valores que caracterizan al proyecto común europeo», asegura Martínez. «No olvidemos que en las elecciones europeas la circunscripción electoral es única en España, es decir en todo el Estado, por lo que un umbral alto beneficiaría a los partidos mayoritarios, pero dejaría fuera a partidos que en una determinada región son significativamente importantes, y la UE legisla sobre cuestiones de gran importancia en el ámbito regional», explica. «Una opción intermedia sería un umbral alto, pero que los eurodiputados europeos se repartieran por circunscripciones autonómicas, como ya hacen Bélgica, Irlanda, Italia y en su momento el Reino Unido», sostiene. Por todo ello, concluye, «de haber un umbral no debería pasar del 2%, como mucho el 3%, un 5% sería torpedear la esencia misma de la Unión Europea y acabaría provocando un mayor distanciamiento entre la arquitectura administrativa europea y la ciudadanía».
Partidos centrales
«En el contexto actual europeo, en el que se quiere reforzar a los partidos ‘centrales’ y postergar a los minoritarios, la barrera de un 3 o 3,5? % va en esa dirección», afirma Barrera. «No importa tanto el porcentaje exacto como las otras medidas que deberán acompañar a una reforma más ambiciosa y europea», resalta. Lumbierres estima que «entre un umbral del 2?% o del 5??% yo siempre estaría de parte del más bajo porque el 5??% supone una reducción de la diversidad política y de la representación de diferentes voces en el Parlamento Europeo». «En Alemania, su Tribunal Constitucional declaró en dos ocasiones que los umbrales para las elecciones europeas eran inconstitucionales, porque están en contra de ‘los principios de igualdad de voto y de igualdad de oportunidades de los partidos», apunta la politóloga.