¿Qué es el «hype» tecnológico y por qué podría estar afectándote?

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Sam Bankman-Fried, fundador de la plataforma de inversión en criptomonedas FTX, condenado por estafa
Sam Bankman-Fried, fundador de la plataforma de inversión en criptomonedas FTX, condenado por estafa Michael M. | EUROPAPRESS

Voces críticas con el devenir de la industria afean ciertas prácticas utilizadas para captar millones prometiendo futuros mesiánicos

23 sep 2025 . Actualizado a las 13:45 h.

El Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT, por sus siglas en inglés) fue el encargado de encender las alarmas. Lo hizo a través del estudio The GenAI Divideun, en el que se aseguraba que el 95 % de las empresas que habían invertido en inteligencia artificial (IA) no percibieron ningún rendimiento tangible. En el trabajo se analizaron 300 implementaciones tecnológicas, se realizaron 150 entrevistas a líderes empresariales y remitieron una encuesta que contestaron 350 empleados. ¿El resultado? Solo el 5 % de las firmas consiguieron convertir sus inversiones en ingresos rápidos. Según los responsables del trabajo, en las innovaciones se habían invertido entre 30.000 y 40.000 millones de dólares, aunque la gran mayoría no demostraron que esta tecnología, calificada como disruptiva en foros de todo el mundo, provocase cambios estructurales en las compañías. 

¿Es entonces la IA el futuro de la humanidad? Aunque el discurso global parece que así lo asegura, poco a poco aparecen voces que invitan a echar el freno. Una de ellas es la de Andreu Belsunces, investigador del área de Tecnología de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC) y miembro de Hype Studies, grupo que critica el devenir de una industria tecnológica que, asegura, se fundamenta en el hype.

¿Pero qué es el hype? El término, puesto de moda por los streamers de la generación Zeta, se podría explicar como una técnica que genera expectación desmedida: en este caso, que la IA provocará un antes y un después en todo el mundo. «Se exageran las expectativas positivas de lo que puede lograr y no se muestran las negativas, o se minimizan. El hype tiene la capacidad de generar ilusión, de que parezca que hay una ventana de oportunidad muy grande y que puede traer muchos beneficios, pero que se está cerrando rápidamente», apunta Belsunces. 

El investigador afirma que se trata de una estrategia que ya se ha utilizado antes. Asegura que ocurrió con las criptomonedas, con las que se prometían pingües beneficios y que para muchos se convirtieron en una auténtica pesadilla. Pone encima de la mesa el caso de Sam Bankman-Fried, considerado el «rey de las criptomonedas» cuya plataforma de compraventa de dinero digital, FTX, se declaró en bancarrota en el 2022, provocando pérdidas millonarias en todo el planeta. Bankman-Fried fue condenado a 25 de prisión y a devolver 11.000 millones de dólares. Belsunces cree que ese final podría afectar a otras empresas, no por el desarrollo de la IA, sino por como el hype se utiliza para captar dinero.

En un congreso celebrado recientemente en Barcelona, Christo Buscheck, premio Pulitzer, aseguró que algunas de las grandes empresas de IA «son extremadamente deficitarias. Es una industria muy especulativa», afirma Belsunces. Los investigadores del Hype Studies consideran que «las promesas son tremendamente exageradas, ponen a la IA como una especie de dios, más inteligente que toda la humanidad junta, capaz de curar enfermedades, encontrar formas de energía infinita y llevarnos al espacio».

Belsunces considera que ese mesianismo provoca que «esta tecnología sea regulada de una forma diferente a como debería ser. Por ejemplo, no hay ninguna base empírica que demuestre que la IA puede desarrollar conciencia y nos esclavice, pero un conjunto creciente de la sociedad cree que es un miedo lícito». Explica que, muchas compañías utilizan incluso estrategias narrativas de la ciencia ficción: «No estamos hablando de qué hace la tecnología, sino de como va a cambiarlo todo, aunque nadie sabe como cambiará todo».

Cree posible también el estallido de una nueva burbuja, como ocurrió en los años 90 con la puntocom: «Esta también es una burbuja, pero no sé cuáles serán las consecuencias. Con la puntocom hubo una purga de la industria tecnológica y de muchas empresas de capital riesgo. Fue un reajuste del mercado, con la IA veremos…». Como punto y final, afirma que, en Silicon Valley, a los emprendedores ya se les pide que usen el hype para vender sus productos y así recuperar rápido la inversión realizada: «Que digan todo lo que pueden transformar, que cuenten historias de su viaje personal… El hype está enraizado en una cultura emprendedora que lo necesita para atraer inversores». Como Sam Bankman-Fried, que llegó a contar con un patrimonio de 25.000 millones de dólares que se esfumó de la noche a la mañana, el investigador teme que todo vuelva a implosionar, dejando un reguero interminable de víctimas: «Estamos intentando que la sociedad sepa lo que es hype, que sea menos ingenua cuando nos venden la moto».