«Pensé en castigarla», asegura el joven que asesinó en Parla en 2022 a Cristina Romero. La madre de la víctima pide penas más duras afirmando que «el machismo mata»
01 oct 2025 . Actualizado a las 14:08 h.Raúl M. O., el joven que asesinó a Cristina Romero en junio de 2022 en la localidad madrileña de Parla, ha admitido en el juicio que le «molestaba que fuera feliz» cuando él sufría una depresión tras dejar la relación, achacándola a que los amigos en común le dejaron de lado a raíz de que ella colgara mensajes en redes sociales en su contra.
Cristina murió de 42 puñaladas en un parque próximo a su casa diez meses después de romper su relación sentimental, que se prolongó algo más de dos años. El asesinato tuvo lugar cuando ella estaba a punto de cumplir 19 años.
Durante su declaración, el acusado ha explicado tranquilo y con detalle cómo la mató y por qué, llegando a admitir que llevaba tiempo fantaseando con hacerle daño. Tras el crimen indicó que quiso suicidarse.
Los padres de la víctima han llegado a la Audiencia Provincial de Madrid acompañados por su abogado. Fue ahí cuando la madre rompió en llanto al hablar de lo sucedido, reclamando que «no se niegue la violencia de género porque existe». «A pesar de que haya gente que lo niegue, porque negarlo es negar el caso de mi hija y su verdad. El machismo mata», ha aseverado reclamando también que las penas sean más duras.
«Me molestaba que fuera feliz»
Según el relato del acusado, la relación empezó cuando ambos tenían 15 años en el instituto y se rompió en agosto de 2021. «Teníamos amigos comunes pero cuando la relación se rompe, mis amigos se distanciaron de mí», ha detallado.
Preguntado sobre cómo se sintió tras la ruptura, ha explicado que aliviado porque estaban en «una relación tóxica» por su culpa y consideraba que era lo mejor. «Me sentí aliviado pero empecé una depresión. He tenido desde los doce años tentativas de suicidio e iba al psicólogo», ha relatado.
El acusado ha comentado que «no sabía gestionar las emociones» y que cada vez que le salía «algo mal», se le venía «el mundo encima», indicando que le costaba hacer amistades. Por ello, iba al centro de salud mental de Parla una vez al mes.
Explicó que sabía que Cristina estaba con otra pareja meses antes de los hechos, indicando que le «molestaba» que fuera feliz porque le echaba «la culpa» de su depresión. «Mis amigos se distanciaron de mí y pensé que ella quería hacerme daño. Es lo que entendía», ha admitido agregando que «le achacaba» que sus amistades le dieran de lado mencionando unos mensajes que Cristina colgó en sus redes sociales. «Yo le echaba la culpa por mi depresión y me molestaba que fuera feliz», concluía su argumento.
El día de los hechos, quiso quedar con ella para que le diera explicaciones sobre por qué le quería hacer daño y pensó en «castigarla», pero ha dicho que eran «solo fantasías». «Imaginaba que ella acababa sufriendo tanto como yo», ha confesado ante el juez.
En cuanto al arma homicida, ha explicado que cogió una navaja de su casa y salió con ella a la calle por miedo y con «la paranoia de las cosas que se habían dicho» en su contra. Sentía desprecio en la mirada de algún conocido.
La mató cuando paseaba al perro
Raúl, el asesino confeso, sabía que Cristina salía por la tarde con su perro, «la única rutina que sabía que mantenía». «La esperé en el parque. Me levanté del banco y fui hacía donde estaba. Hice como que cambiaba de dirección y la toqué en el hombro. Me miró y le dije que teníamos que hablar. Y me dijo que no. Le dije que la iba a matar. Le enseñé la navaja», ha narrado.
La joven se puso entonces nerviosa y bajó la mirada, dándole un rodillazo. «Le pregunté que por qué me había jodido la vida y ella lo negó. Pasó un coche y ella pidió ayuda. Entré en pánico. No había marcha atrás. De forma instintiva, saqué la navaja y se la clavé en el cuello y pecho», ha reconocido. «La vi caerse, no recuerdo más», ha dicho.
El representante del Ministerio Público solicita 25 años y nueve meses de cárcel por un delito de asesinato y otro de maltrato en el ámbito familiar. La defensa reclama catorce años de prisión por un delito de homicidio, mientras que la familia pide 33 años de cárcel.
Comportamiento violento anterior
El escrito de acusación sostiene que Raúl M. O y su excompañera sentimental, Cristina, mantuvieron una relación sin llegar a convivir juntos desde abril de 2019 hasta septiembre de 2021 cuando finalizó «tras varias idas y venidas». Durante ese tiempo, la víctima residió junto a sus padres y un hermano menor en una vivienda de Parla. El 24 de octubre de 2020, cuando se encontraba en compañía de su entonces pareja en la casa de una amiga de la víctima, ambos iniciaron una discusión en el baño motivada porque el acusado quería mantener relaciones sexuales. Ella se negó, motivo por el cual le propinó un golpe en la cara. La joven, no obstante, no fue asistida médicamente por estos hechos ni llegó a formular ninguna denuncia.
Nunca aceptó la ruptura
Pese a que la pareja dejó de tener contacto a partir de septiembre de 2021, el acusado nunca llegó a aceptar la ruptura de la relación, «llegando a merodear cerca del domicilio de Cristina y a mirar las publicaciones en redes sociales de la víctima y su nuevo novio». Lo hacía, según la Fiscalía, «como venganza hacia ella por contar a sus amigos comunes los problemas que habían tenido durante la relación sentimental». Así, el 30 de junio de 2022, tras cerciorarse de que su expareja paseaba sola al perro de la familia por un parque cercano a su domicilio, decidió esperarla allí mismo. Nada más verla, la atacó de manera «súbita» con la intención de causarle la muerte, «o a sabiendas de que este resultado podía producirse», y le agarró con un brazo por el cuello dándole ella la espalda mientras con el otro brazo le propinó dos puñaladas en el cuello y en el pecho.
Como consecuencia de estos hechos la víctima cayó al suelo, y el acusado «con intención de aumentar el sufrimiento», siguió asestándole puñaladas hasta que en un momento logró zafarse de su agresor e intentó introducirse en la parte trasera un vehículo que había estacionado a escasos metros del lugar.
Sin embargo, el acusado la alcanzó nuevamente y continuó con la agresión hasta que Cristina cayó al suelo desvanecida después de haber recibido 42 puñaladas. La víctima fue auxiliada en ese momento por otras personas que se encontraban en el lugar, momento en que el emprendió la huida hasta que fue alcanzado por agentes de Policía Nacional de Parla.
Teléfono contra el maltrato: 016
Las víctimas de la violencia machista y su entorno pueden pedir ayuda en distintos recursos activos todos los días de la semana y las 24 horas del día: el teléfono 016, el correo electrónico 016-online@igualdad.gob.es y el canal del WhatsApp en el número 600 000 016.
En una situación de emergencia se puede llamar al 112 o a los teléfonos de emergencias de la Policía Nacional (091) y de la Guardia Civil (062) y, si no es posible hacer esa llamada, en caso de peligro existe también la opción de activar la aplicación ALERTCOPS, que envía una señal de alerta a la Policía con geolocalización.