Los trabajadores españoles no quieren ni oír hablar de ascensos ni promociones
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Más de la mitad de los asalariados priorizan la conciliación
30 sep 2025 . Actualizado a las 14:13 h.La falta de mano de obra no es el único reto estructural que enfrentan las empresas españolas en el capítulo de personal, ya que el relevo generacional en las plantillas ha cambiado de manera drástica la actitud de los empleados hacia la promoción profesional. Atrás quedaron (parecen) los tiempos de las zancadillas por los ascensos y las mejoras salariales, porque más de la mitad de los trabajadores (un 57 %) aseguran que no aspiran a ascender profesionalmente ni se desviven por el reconocimiento de sus superiores, según un estudio elaborado por la plataforma InfoJobs.
El desglose del dato indica que uno de cada cinco asalariados (un 19 %) son tajantes en cuanto a su falta de interés por trepar en el escalafón, mientras que el 38 % restante no son tan rotundos pero se muestran bastante indiferentes respecto a la posibilidad de mejorar su posición laboral. Y es que frente al anterior paradigma laboral, en el que las ambiciones estaban ligadas al ascenso jerárquico y al reconocimiento externo —una vara de medir el desempeño profesional que ya solo comparten el 18 % de los encuestados, frente al 54 % que prefieren centrarse en hacer bien su trabajo sin buscar una palmadita en la espalda—, ahora «cobran fuerza nuevas prioridades vinculadas al bienestar personal, la estabilidad y la calidad de vida», destaca el informe.
De hecho, el miedo a que asumir una jefatura implique más carga de trabajo y acabe afectando a la conciliación de la vida laboral y personal es el principal factor que motiva el rechazo a un ascenso, más incluso que la falta de una contraprestación económica (es decir, que el nuevo cargo no venga asociado a una mejora en la nómina) o un cambio de horario o de destino.
El dinero, principal aliciente
En cambio, la aspiración a ver aumentado el sueldo es el principal motivo para asumir una promoción profesional, como lo reconocen el 70 % de los encuestados, el doble de los que aceptarían un ascenso por mero reconocimiento inmaterial.
De ahí que haya una barrera muy nítida en las aspiraciones de progresar en el escalafón en función de la edad. Si entre los menores de 35 años son mayoría (un 57 %) los que muestran interés por ascender, «probablemente porque se encuentran en fases de construcción de trayectoria», a partir de esa edad ese interés cae al 39 %, «señal de que cuentan con posiciones más asentadas y de que realizan una ponderación distinta de costes y beneficios al asumir más responsabilidades».