¿Qué opinan el productor Iñaki Llarena y el cantante Javier Erro del nuevo disco de Taylor Swift?

Miguel Cebrián Gómez
Miguel Cebrián REDACCIÓN / LA VOZ

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Iñaki Llarena (izda,) en los estudios de Abbey Road y Javier Erro en uno de sus conciertos
Iñaki Llarena (izda,) en los estudios de Abbey Road y Javier Erro en uno de sus conciertos

Los dos músicos hablan de sus primeras impresiones de «The Life of a Showgirl» desde las áreas que más conocen

28 oct 2025 . Actualizado a las 12:25 h.

A Iñaki Llarena, productor musical y profesor en la Facultad de Comunicación de la Universidad de Navarra, The Life of a Showgirl de Taylor Swift le ha parecido muy buen disco. «Tenía miedo de que fuese un álbum muy de continuidad con sus trabajos anteriores y que todavía tuviera ese estilo oscuro. Cuando vi que iban a estar los productores Max Martin y Shellback pensé que podría tratarse de una vuelta exacta a su sonido de antes y, sin embargo, ha sido diferente», confiesa.

Llarena tiene un estudio de producción en Aberin, un pueblo cercano a Estella (Navarra) que no tiene más de 350 habitantes. Desde su refugio y lugar de creación, produce las ideas de músicos de todo tipo. Cuando algo le gusta, le gusta mucho. Indaga, desgrana, divide y disecciona. Amplía su pasión melómana con su faceta como docente en las asignaturas de Historia de la Música y del Pensamiento Contemporáneo, Realización Radiofónica, Producción y Creatividad Radiofónica de la facultad. Hace dos años hizo un pódcast de 24 horas sobre Taylor Swift junto a sus alumnos bajo el nombre de 24 horas, 24 Eras (Spotify) y, hace tres, estuvo detrás de otro formato similar sobre los Beatles. Conoce personalmente a Amos Heller, bajista de Swift desde prácticamente sus inicios y, por supuesto, se declara fan de la cantante desde su primer álbum. Llarena sabe de lo que habla; ya tiene el disco en vinilo.

Iñaki Llarena, en los estudios de Abbey Road.
Iñaki Llarena, en los estudios de Abbey Road.

«Tras una primera escucha, lo primero que me llamó la atención fue el sonido. No era para nada como me lo había imaginado», argumenta desde su faceta como productor. Antes de publicarlo, la cantante admitió que lo había compuesto en la «etapa más alocada de su vida» y, para Llarena, eso está muy claro. «Es algo que se deja ver en el propio título. Habla de lo que es ser una superestrella y de las luces y sombras que conlleva. Además de la narrativa, en el sonido también se le ha querido dar esa atmósfera. Algunos momentos son grandilocuentes y otros muy íntimos», reflexiona. Antes de que el disco se estrenara el viernes pasado, fueron muy sonados los nombres de Max Martin y Shellback en la producción del duodécimo álbum de la norteamericana. Y no por nada. «Son creadores de éxitos innumerables. La gente pensaba que Swift iba a volver al sonido que había tenido con ellos, por ejemplo, en su disco Reputation. Sin embargo, ahora, el sonido de los dos ha cambiado y, en este caso, no es un disco en el que hayan intentado encajar a Swift, que es algo que les ha pasado algunas veces a artistas como Katy Perry. En The Life of a Showgirl se ha dado una coproducción y esto le ha dado una característica sonora que nadie esperaba», confiesa.

Sin embargo, como en todo, el disco ha tenido opiniones enfrentadas. Decepción, medias tintas o incertidumbre son algunas de las palabras sobre lo que se esperaba de él y sobre el rumbo que se espera que tome la artista a partir de ahora. Pero Llarena se mantiene firme: para él está claro que es una gran obra. «Lo primero que tiene que tener un buen disco son buenas canciones y este las tiene. Algunas son auténticos hits. Otra cosa crucial son las letras y este disco tiene algunas muy buenas, a la altura de otros de sus discos más góticos en los que se podía explayar más y en el que había momentos más trascendentales. Este, mucho más luminoso y directo, mantiene ese storytelling tan cuidado que hace tan famosa a Swift y lo que le permite conectar con millones de fans», reflexiona.

De todas formas, para Llarena no solo es un buen disco por su contenido lírico ni narrativa. «Creo que tenemos, posiblemente, la mejor interpretación vocal de Swift de toda su carrera. Hay un montón de registros y en todos se mueve muy bien y también contiene muchas texturas diferentes. En sus anteriores publicaciones solo se movía entre dos o tres, las típicas del pop y la del indie folk oscuro que ha mantenido desde Folklore, pero ahora creo que Swift está cantando como nunca y creo que los arreglos vocales son los mejores que ha hecho».

Para los que dudan de ella y opinan negativamente en redes, Llarena también tiene palabras. «Viene motivado por su éxito. En el mundo de la música da rabia lo perfecto que hace todo y lo bien que le sale. Pero también hay otro tipo de odio, que no es tanto hacia ella sino a sus fans, pero esto ha ocurrido a lo largo de la historia muchas veces. También pasó en la época de la beatlemania. El odio hacia Swift es el odio hacia una artista que, en pocos años, se ha convertido en una de las grandes estrellas de la música como no ha habido en mucho tiempo», aclara.

Es verdad que Swift es una cantante que en redes posee muchos detractores (son famosos los memes que hablan de que su música está hecha para aquellos que no ponen especias a la comida), pero, sobre todo, tiene fanáticos. Muchos fanáticos. Cuando hizo su famoso Eras Tour se hicieron virales los vídeos de miles de fans que, sin tener entrada, se quedaban en las puertas de los estadios, llorando y cantando a pleno pulmón las canciones que emanaban desde dentro. Este fanatismo, como cualquier otro, tiene una explicación más allá de la frialdad de las cifras. «Es una gran compositora de canciones. Detrás de su imagen, la industria y de las giras, hay una chica que, desde los 15 años, aprendió a hacer buenas canciones. También es una persona leal y su equipo también lo es con ella y eso me parece una de las claves de su éxito. Tiene soldados formados al servicio del proyecto en el que esté embarcada».

Otro de los pilares sobre los que Llarena cree que se sostiene el imperio de Swift es su contacto con sus seguidores. «Cuando hacía música country y solo tenía 18 años ella usaba las redes sociales cuando en ese género no se utilizaban. En aquel momento era ella la que respondía a los mensajes y lo ha sabido mantener a lo largo de su carrera. Lo ha estructurado de forma magistral», reconoce el navarro. «No hay que olvidar que también es un ejemplo femenino muy importante en la música. Gracias a ella hay muchas artistas que están triunfando en el mundo de la música como Olivia Rodrigo o Sabrina Carpenter que, ahora mismo, son de las artistas más grandes que hay en el mundo».

La voz y la experiencia

Javier Erro también tiene cosas que decir. Lleva haciendo música desde los seis años, formándose en percusión, piano, canto coral, orquesta, lenguaje musical y armonía. A los 12 años ingresó en el Orfeón Pamplonés y participó en varios musicales de la Compañía Ópera de Cámara de Navarra. Es el único concursante de la historia en participar en todos los talent shows del formato La VozLa Voz Kids (donde llegó como finalista dentro del equipo de David Bisbal), La Voz Adultos (en el equipo de Pablo López) y en la edición All Stars, donde se reencontraron las 16 mejores voces que pasaron por el formato. Publicó un álbum titulado Acoustic Piano Versions, en el que interpreta versiones de temas clásicos y actuales y ha publicado singles de composición propia como Sin Querer (2019), Casa de Cartón (2021) y Daño Colateral (2024). Además, estudió Periodismo, también en la Universidad de Navarra y, actualmente, trabaja como presentador de informativos de televisión en RTVE, mundo del que se enamoró y en el que ahora está casado de por vida tras aprobar las oposiciones. 

Javier Erro, en una de sus actuaciones.
Javier Erro, en una de sus actuaciones.

«En mi opinión no sorprende con nada distinto, pero huye de los sintetizadores y regresa para recuperar un sonido más orgánico y vuelve a demostrar bastante poderío vocal», señala. Tras una primera escucha, ya tiene guardadas en su playlist algunas canciones. «Me gusta mucho Eldest Daughter porque es muy fácil escucharla en su pura esencia, pero la que más me ha gustado es, sin duda, Opalite. Tiene un ritmo más ochentero, con bajos que llevan el colchón de la canción y que consigue una ambientación muy especial. Hace que se recuerde fácil. Además, usa mucho el recurso de grabar su voz varias veces y multiplicarlas para que gane en poderío y en presencia», desgrana. Sin embargo, este no fue el único recurso vocal que Erro detectó en sus primeras incursiones.«Ella graba la melodía principal en su voz y la duplica en una octava. Es decir, ocho tonos más abajo. Entonces se queda la duplicidad de lo grave y de lo agudo. Es algo muy sutil, pero que aporta mucho más cuerpo a las voces», señala. Admite que no es muy innovador, pero que es algo que caracteriza mucho a la pensilvana.

Para Erro (y a diferencia de la opinión de Iñaki) la sorpresa no haya sido muy chocante, pero reconoce que Swift se desmarca, con matices, de sus últimas creaciones, más melancólicas y otoñales. «La palabra 'enérgico' se me queda muy grande para Taylor Swift. Ella es más suave, más ambiental; más algodón. Claro que este disco tiene más fuerza que el anterior, pero porque se separa de esa etapa más melancólica y sus canciones ganan en ritmo, en beat y en tempo. El aura que inspira es mucho más positiva e incluso en algunos casos se pueden bailar, algo sorprendente respecto a sus últimas obras», puntualiza.

La pregunta parece obvia. ¿Cómo alguien tan «algodón» puede llenar tantos estadios, tanta gente y mover tantos millones de dólares? «Me sorprende la capacidad que ha tenido de enganchar a los fans. Hay muchos artistas con números uno, pero ella ha ejecutado la estrategia de comunicación perfecta. Ha sabido monetizar todo el imaginario colectivo alrededor de su persona a través de sus letras y ha utilizado los espacios comunes muy bien. Incluso los memes.». Para Erro, más allá de la artista y su equipo de comunicación que la asesora, han sido cruciales sus juntes con artistas del momento. «A lo largo de toda su carrera ha hecho colaboraciones muy concretas con artistas muy punteros. A ellos les beneficia porque es Taylor Swift, pero a ella también le viene bien porque, al final, se junta con la tendencia. En esta ocasión, ha sido Sabrina Carpenter que, como cantante, sería como una mezcla entre lo mejor de Ariana Grande y la propia Swift», reflexiona.

Opiniones a parte, Erro reconoce que, musicalmente,  la carrera de Swift ha sido apoteósica. Y, para muchos, este disco abre una puerta hacia un futuro, quizá, diferente. «El disco tiene un sonido que sirve como trampolín hacia algo distinto. He leído varias críticas diciendo que no sorprende, que es igual...Pero yo creo que es bueno que los artistas tengan su sello. A veces no tener novedad es algo bueno. Si sigues a un artista es porque de verdad te gusta lo que hace. Pero creo que sorprendería mucho si su siguiente álbum fuera más disco, más bailable», apunta.