Salvador Illa se asoma al abismo tras su primer gran revés parlamentario

xavier gual BARCELONA / E. LA VOZ

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El presidente de la Generalitat, Salvador Illa.
El presidente de la Generalitat, Salvador Illa. KIKE RINCÓN - EUROPA PRESS | EUROPAPRESS

ERC y los comunes le dan la espalda y anticipan otro rechazo a los Presupuestos

11 oct 2025 . Actualizado a las 05:00 h.

Salvador Illa tendrá que seguir remando contra corriente. La derrota infligida por sus socios de investidura en el debate de política general celebrado esta semana deja al PSC más solo que nunca. Esquerra y los comunes se abstuvieron en la votación sobre su plan estrella, la construcción de 210.000 pisos entre públicos y privados en los próximos años, de manera que Illa se quedó solo en defensa del «acuerdo de país» para vivienda, rechazado por toda la oposición y recibido con indiferencia por sus socios. El mismo resultado se dio en otras cinco votaciones, que dieron al traste con otro plan, el de renovables. La bofetada parlamentaria, aunque de calado, no es suficiente para tumbar la Generalitat socialista, aunque hace más difícil si cabe el propósito de Illa de aprobar sus primeros Presupuestos. Sin ellos, no hay paraíso, porque la acción de gobierno decae por inanición.

En esa misión casi imposible tampoco tendrá la ayuda de Junts, cuyos votos son imprescindibles para el Gobierno de Pedro Sánchez, pero no para el de Illa. El partido de Carles Puigdemont le lanzó un dardo envenenado con una propuesta que pedía la negociación de un nuevo referendo de autodeterminación, esta vez acordado con el Estado y de carácter vinculante. El PSC no picó el anzuelo y votó en contra, pese a las advertencias de los independentistas de la antigua Convergencia, que habían vinculado el apoyo a Sánchez con la asunción de sus planteamientos en Cataluña. «Lo que afecta a Cataluña se resuelve en Cataluña», le soltó Illa al diputado juntero Albert Batet desde la tribuna del Parlamento regional, cuando este amagó con hacer caer al Gobierno del PSOE si los socialistas catalanes no se plegaban a sus exigencias en clave autonómica. La propuesta de referendo solo fue secundada por Esquerra, CUP y los comunes. No la apoyó ni Aliança Catalana, que apuesta por la secesión unilateral.

Conscientes de la magnitud de lo que está en juego, los socialistas catalanes sí respaldaron otra moción de Junts, que reproduce en su literalidad el preámbulo del acuerdo de Bruselas suscrito con el PSOE para investir a Sánchez, en el que se reconoce la existencia de un «conflicto político» en Cataluña, el argumento esgrimido hasta la saciedad por los neoconvergentes.

Por segundo año, el presidente de la Generalitat acudirá este domingo a los fastos del 12 de octubre. En su línea de recuperar la «normalidad institucional», Illa ya rompió el año pasado la norma no escrita de los anteriores ejecutivos de no acudir a los actos institucionales de la fiesta nacional. El último en hacerlo fue otro socialista, José Montilla, en el 2010.