China se lanza a censurar el pesimismo en internet

María Puerto PEKÍN / E. LA VOZ

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Jóvenes chinos revisa sus teléfonos móviles en un banco en el Distrito de Arte 798, en Pekín.
Jóvenes chinos revisa sus teléfonos móviles en un banco en el Distrito de Arte 798, en Pekín. Maxim Shemetov | REUTERS

La campaña para eliminar «sentimientos negativos» en las redes demuestra la preocupación del Gobierno por el malestar social, sobre todo entre los jóvenes

26 oct 2025 . Actualizado a las 10:59 h.

El pesimismo y los comentarios un tanto nihilistas que defienden que trabajar duro o estudiar no sirve para nada tendrán que desaparecer de las redes sociales chinas. El Gobierno ha lanzado una campaña para eliminar lo que califican de «sentimientos negativos» y para «crear un entorno en línea más civilizado y racional». La operación se suma a la habitual censura que ya existe en internet, pero se focaliza en evitar la publicación de mensajes que muestren desesperanza y falta de optimismo en el futuro.

Las primeras víctimas han sido los canales de conocidos influencers que transmitían algunos mensajes calificados de negativos y a los que se les acusa de crear ansiedad entre los jóvenes.

En un momento delicado de desaceleración económica, aumento del paro y falta de perspectivas especialmente para los jóvenes el Gobierno intenta evitar que se expanda el malestar social. Las redes sociales no deben convertirse en un lugar para compartir los pensamientos negativos y la decepción.

La Administración del Ciberespacio de China asegura que su campaña Red Limpia tiene como objetivo «tomar medidas enérgicas contra la incitación maliciosa a las emociones negativas». Otras de las medidas que se persiguen es evitar que se vinculen los problemas sociales con la identidad, la región y el género e «incitar al antagonismo grupal extremo».

La iniciativa no va solo contra particulares que comparten pensamientos negativos, también contra canales y plataformas donde se publican estos contenidos. Las principales plataformas han sido apercibidas, entre ellas Weibo, Xiaohongshu, Douyin y Kuaishou. Se les exige que apliquen controles específicos en la gestión de contenidos y se las ha amenazado con fuertes multas. 

Censura habitual y eficaz

En China la censura es habitual y eficaz. Google, Twitter, Facebook o WhatsApp no funcionan en el gigante asiático, si no es utilizando un software VPN para saltar lo que se conoce popularmente como la Gran Muralla de Internet. El país vive en un entorno cerrado en que solo se puede acceder a aplicaciones chinas. Es imposible buscar en el internet chino información sobre muchos temas como los sucesos de Tiananmen, el premio nobel de la paz Liu Xiabo, o noticias que pueden ser negativas como graves accidentes, intoxicaciones alimentarias, etc. La censura normalmente va dirigida a evitar críticas al Partido Comunista y a los gobernantes

Es la primera vez que se plantea censurar lo que casi se puede calificar de un estado de ánimo y demuestra la preocupación del Gobierno por el malestar social.

Lo que se ha bautizado como «crímenes sociales», personas que realizan ataques en escuelas o lugares públicos como protesta por alguna situación personal preocupan a las autoridades y se intentan ocultar, al igual que el número de suicidios entre jóvenes. Evitar el efecto contagio y que se produzcan más episodios es la razón que aducen en el Gobierno para no dar mucha información.

El año pasado un atropello masivo en una zona deportiva de la ciudad sureña de Zhuhai provocó 35 muertos y 43 heridos. El conductor embistió deliberadamente contra gente que hacía ejercicios. A pesar de la magnitud del ataque y de que se produjo en una zona muy concurrida con gente haciendo vídeos con sus teléfonos, la censura funcionó y se tardó un día en dar a conocer el suceso. También se impidieron ceremonias de recuerdo de las víctimas. El autor fue condenado a muerte y ejecutado a principios de año.

Según algunas encuestas, por primera vez la mayoría de los jóvenes chinos piensan que vivirán peor que sus padres. Después de años de exigente y competitiva formación se encuentran que el título universitario no abre la puerta a un futuro mejor. Al salir de la universidad cada vez es más difícil encontrar empleo y conseguir mantenerlo. La pérdida de empleo provoca que gente joven tenga que volver a casa de sus progenitores con pocas perspectivas de futuro. En China la mayoría de los estudiantes universitarios viven en los campus, lejos de sus padres desde los 18 años. El regreso a casa significa fracaso, pero las redes chinas no son el lugar para compartir la desesperanza.