El autor confeso del triple crimen de Morata de Tajuña pide perdón: «Escuché voces»

La Voz REDACCIÓN

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El autor confeso del triple crimen en Morata de Tajuña. custodiado por agentes para el registro de su vivienda en Arganda del Rey el 22 de enero
El autor confeso del triple crimen en Morata de Tajuña. custodiado por agentes para el registro de su vivienda en Arganda del Rey el 22 de enero Mariscal | EFE

La Fiscalía se opone a que concurran las atenuantes de confesión y de arrebato u obcecación

29 oct 2025 . Actualizado a las 13:55 h.

Dilawar Hussein, autor confeso del triple crimen de Morata de Tajuña, ha admitido en el juicio que asesinó con una barra de hierro a los tres hermanos Gutiérrez Ayuso, manifestando que escuchó «voces en su cabeza» que le llevaron «ahí» y que ve «fantasmas».

El juicio ha quedado este martes visto para sentencia con los informes finales. Tras concluir la prueba pericial, la fiscal y la defensa han llevado a cabo el interrogatorio del acusado, quien en primer lugar ha pedido perdón por los hechos sucedidos el 17 de diciembre del 2022.

«Yo estaba mal. Mi cabeza no estaba bien. Escuché voces por mi enfermedad. Las voces me llevaron ahí. Salté la pared porque quería hablar con ellos pero sacaron cuchillos y yo vi un palo de hierro y les di», ha confesado a preguntas del fiscal.

Dilawar ha relatado que prestó 40.000 euros a las hermanas y que estaba arruinado, por lo que tuvo que cerrar su locutorio. Tras ello, vivió seis meses con las víctimas. También ha reconocido que no huyó a Pakistán porque no tenía dinero.

El móvil del crimen fue la deuda que tenían las hermanas con el acusado, a quien debían 60.000 euros. Amelía y Ángeles fueron víctimas de una estafa amorosa a manos de unos supuestos militares americanos destinados en Afganistán, a quienes mandaban dinero desde el locutorio que regentaba Dilawar.

En sede policial, manifestó a los investigadores que les mató con una barra de hierro que había en el domicilio y que volvió a los días para tratar de quemar los cuerpos. De ahí, a que los agentes hallaran en la inspección ocular dos huellas de pisadas distintas en el escenario del crimen. Además, aseguró que estaba «loco».

Informes finales

La sala ha practicado los informes finales en los que la fiscal ha dado por acreditado que las hermanas fueron víctimas de una estafa y que hubo voluntad por parte de Dilawar de matar a las víctimas por cómo cometió el crimen con golpes en la cabeza con una barra de hierro.

En su informe, la fiscal se ha opuesto a que se aprecien las atenuantes de confesión y de arrebato u obcecación, ya que el impulso que lleva a matar debe ser «instantáneo» y tiene que haber una conexión temporal. «Ni en su declaración habla de arrebato solo de la alteración psíquica que nosotros vemos. Aunque lo ha exagerado», ha recalcado.

Así, ha solicitado que se le condene a 36 años de prisión por tres delitos de homicidio y un delito de quebrantamiento de condena, con una atenuante por alteración psíquica. La defensa ha reclamado una pena de siete años y medio de cárcel por homicidio con las atenuantes de trastorno de personalidad paranoide, confesión y arrebato u obcecación.

En su intervención, el letrado defensor ha asegurado que lo que está claro es que «los hermanos iban a acabar mal y no había retorno, recordando que testigos dijeron que a alguien se le iba a cruzar un cable. «Pero mi cliente tenía un trastorno» ha asegurado manifestando que su cliente es «otra víctima».