Montenegro se apoya en ultraderechistas y socialistas para sacar adelante dos leyes claves en el Parlamento portugués
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El Gobierno saca adelante la nueva Ley de la Nacionalidad con concesiones a Chega, y los Presupuestos gracias a la abstención del PS
28 oct 2025 . Actualizado a las 22:27 h.Este martes culminaron en el Parlamento portugués varias semanas de negociaciones entre las distintas fuerzas políticas, que muestran claramente las áreas de entendimiento entre el grupo conservador, en el Ejecutivo, y las dos principales bancadas de la oposición. La centroderecha de Luís Montenegro, que gobierna en minoría, ha tenido que hacer malabares para afrontar la votación de dos de las leyes clave en la reentré de este otoño.
Primero, el Gobierno salvó la votación general de los Presupuestos del 2026 gracias a la abstención del Partido Socialista, que ya había prometido «asegurar la estabilidad política», como recordó su líder, José Luís Carneiro. Los socialistas necesitan tiempo para recomponerse y mostrar una imagen de lealtad, aunque no por ello han dejado de exigirle al Gobierno una subida de pensiones, que este no ve posible.
Este reclamo es, quizá, lo único en que socialistas y ultraderechistas coinciden, con la particularidad de que, juntos, podrían sacar adelante esta medida y trastocar el objetivo de déficit del Gobierno durante las discusiones que se prolongarán durante este mes, hasta la votación definitiva.
Por su parte, Chega se mostró inflexible ante la eliminación de la actual exención fiscal en el impuesto de combustibles y votó en contra. Su líder, André Ventura, considera que las bajadas de IRPF y del impuesto de sociedades «no valen la pena» si el combustible aumenta.
Sin embargo, Chega sí ha cantado victoria al lograr que los conservadores de Montenegro aceptaran una la Ley de la Nacionalidad que llevan el sello populista. Era la segunda votación del día, y se venía aplazando desde la semana pasada por la incapacidad de los tres partidos para ponerse de acuerdo. En este caso, la ultraderecha apoyó la propuesta de los conservadores, que rechazaron todas las sugerencias de los socialistas para matizar una de las leyes que más polémica han generado en los últimos meses.
El texto es parte de un programa para restringir la inmigración que empezó con mal pie, cuando el Constitucional vetó las reformas de la Ley de Extranjeros. Ahora, la Ley de la Nacionalidad corre también peligro de ser vetada, por retirar la ciudadanía a quienes cometan delitos graves. Para minimizar el riesgo de inconstitucionalidad, Chega concedió que la retirada de la nacionalidad sea decretada por un juez y no de manera automática, pero exigieron a los conservadores que se retire a quien la haya obtenido de forma fraudulenta.
Además, aumenta el período de residencia legal necesario para solicitar la nacionalidad, que también queda sujeta a un test de conocimientos de lengua y cultura lusas. Los solicitantes deberán justificar medios para permanecer en el país. Ante esta restricción de derechos, José Luís Carneiro justificó su voto en contra con que «nunca estaríamos disponibles para que los errores del Estado se puedan abatir sobre derechos humanos fundamentales».