Puigdemont evita nombrar la moción de censura en la consulta a los militantes

Xavier Gual BARCELONA / E. LA VOZ

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Miembros del consejo nacional de Junts, reunidos para validar la propuesta de consulta a la militancia.
Miembros del consejo nacional de Junts, reunidos para validar la propuesta de consulta a la militancia. Junts | EUROPAPRESS

El Gobierno mantiene la «mano tendida» a los independentistas y confía en agotar la legislatura

29 oct 2025 . Actualizado a las 05:00 h.

Tras la tormenta vuelve la calma ,y la dirigencia de Junts, que el lunes anunció la ruptura con Pedro Sánchez, se empleó este martes a fondo en el empeño. Los ya exsocios de investidura del presidente del Gobierno no tardaron ni 24 horas en borrar las posibles caras de susto que pudo provocar la noticia, aunque esperada, en algunos cuadros del PSOE. A lo largo de la mañana, el secretario general de Junts, Jordi Turull, y la portavoz en el Congreso, Míriam Nogueras, se prodigaron en medios de comunicación, tanto regionales como estatales, para dejar claro que la ruptura con Sánchez no significa que vayan a forzar su caída. Ni por activa ni por pasiva. La moción de censura, cuestión que quedó más en el aire que nunca tras el breve parlamento de Carles Puigdemont en Perpiñán, hoy por hoy está descartada. De hecho, la pregunta que la dirección del partido dirige a la militancia para ratificar o no su decisión evita cualquier alusión a este mecanismo constitucional, para centrarse exclusivamente en el pacto de investidura suscrito hace dos años: «¿Está de acuerdo con la propuesta de la dirección nacional de dar por finalizado el acuerdo de investidura con el PSOE ante los reiterados incumplimientos de sus compromisos?».

El consejo nacional del partido, celebrado a última hora de la tarde de este martes, avaló la propuesta de la ejecutiva a favor de la ruptura, y los poco más de 6.000 afiliados lo harán hasta el jueves a las 18.00 horas, cuando se cerrará la consulta telemática.

La decisión de Junts supone una voladura controlada de los puentes tendidos con el PSOE a lo largo de los últimos dos años, plagados de altibajos, órdagos, desplantes y ultimátums. Porque lo que los independentistas harán a partir de ahora, con el permiso de la militancia, es dejar de sentarse con el PSOE a negociar medidas concretas. En primer lugar, salta por los aires la mesa de diálogo abierta en Suiza en noviembre del 2023, un espacio que ya tenía poco sentido tras el ingreso en prisión del principal interlocutor, el ex número tres de los socialistas Santos Cerdán. Con Zapatero al frente, los contactos fueron a menos. Míriam Nogueras lamentó las 19 reuniones celebradas en Ginebra, los encuentros semanales en el Congreso y las «muchas horas» dedicadas a cerrar acuerdos para «conseguir mejoras para Cataluña» que al final «no se cumplen». «Se han acabado las negociaciones en Suiza o en el Congreso con el Gobierno», explicó, taxativa, en La hora de La 1 de TVE.

Sobre la posibilidad de sumarse a una eventual moción de censura para hacer presidente al líder de la oposición, Alberto Núñez Feijoo, la portavoz parlamentaria echó balones fuera: «La única moción de censura ha sido la que el PSOE ha hecho con el PP en el Ayuntamiento de Barcelona». Más explícito fue Jordi Turull, quien descartó esa posibilidad, pero trasladó la responsabilidad de adelantar o no las elecciones al presidente del Gobierno: «Es Pedro Sánchez quien tiene que pensar cómo afrontar la nueva etapa». En cualquier caso, negó que la ruptura implique acercarse al PP. «Los socialistas han suspendido muchas asignaturas del acuerdo, pero el PP tendría que repetir curso», sostuvo en RAC1.

Tampoco está claro qué actitud adoptarán con los Presupuestos Generales del Estado, si es que el Gobierno los acaba presentando. Nogueras recordó que aún no tienen el techo de gasto y avisó de que, si hacen lo mismo que hace un año, volverán a votar en contra. El lunes, Puigdemont aseguró que no hablarían de los Presupuestos del año que viene hasta conocer las cifras de ejecución del 2024. Pero no anticipó un no rotundo, sino condicionado: «Si es bueno para Cataluña, adelante», dijo.

«Sudar la camiseta»

En la Moncloa no parecen temer la nueva etapa abierta por Junts y mantienen la política de «mano tendida» a los independentistas. Según el ministro de la Presidencia, Félix Bolaños, la receta pasa por «el diálogo, la negociación y el esfuerzo», de manera que «continuaremos gobernando hasta el 2027», aseguró. La ministra portavoz, Pilar Alegría, subrayó que «la posición del Gobierno es la mano tendida» a Junts, y, sobre los Presupuestos, que siguen decididos a «sudar la camiseta» para sacarlos adelante. De hecho, casi todos los ministros repitieron el mismo argumento: que están cumpliendo los acuerdos de investidura, si bien no todos dependen de ellos, como la aplicación de la amnistía, la delegación de inmigración, el bloqueo a las iniciativas sobre multirreincidencia y desokupaciones, y la oficialidad del catalán en la UE.

Por su parte, el presidente del PP pidió concreción a los de Puigdemont. «Vamos a ver qué es lo que ocurre el jueves, que creo que es el último día en el que Junts va a concretar su posición. Me gustaría que la concretase; es una posición un poco inconcreta, al menos por ahora».