El historiador Rodríguez: «La Marcha Verde fue una hábil jugada de Hasán II para amenazar a España con Franco muy enfermo»

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José Luis Rodríguez Jiménez es catedrático de Historia Contemporánea en la Universidad Rey Juan Carlos.
José Luis Rodríguez Jiménez es catedrático de Historia Contemporánea en la Universidad Rey Juan Carlos.

Se cumple medio siglo de la Marcha Verde, la hábil jugada del rey Hasán II para amenazar a España, con Franco ya enfermo terminal, y hacerse con el control del Sáhara Occidental. Dos destacados expertos en la materia explican qué supuso aquel órdago marroquí

05 nov 2025 . Actualizado a las 05:00 h.

José Luis Rodríguez Jiménez (Madrid, 1961) es catedrático de Historia Contemporánea en la Universidad Rey Juan Carlos, especialista en la extrema derecha, el fascismo y en los procesos de descolonización de España en África. Es autor de Agonía, traición, huida. El final del Sáhara español (Crítica).

—¿Qué supuso la Marcha Verde?

—Fue una jugada hábil de escenificación y propaganda de Hasán II para amenazar a España y advertirla de que si respondía se metería en una guerra colonial, como le había pasado a Portugal, se echaría atrás y se retiraría acordando la entrega del territorio a Marruecos. Hasán no quería una guerra. Ya había utilizado los medios militares para amenazar en el verano de 1974 pero España respondió reforzando la presencia militar en el otoño. Por eso anunció la Marcha Verde, el 16 de octubre, coincidiendo con la crisis de sucesión en España, con Franco gravemente enfermo. También fue una jugada de política interna a la desesperada porque tenía problemas internos graves. Los militares habían intentado matarlo dos veces. Una jugada de política interna, con una causa que aglutinara a los marroquíes en torno al rey; y también exterior, para construir el Gran Marruecos que no se podía hacer a costa de Francia y sí de España.

«Quien primero traicionó a los saharauis fue la ONU, luego Argelia, que apoyaba al Polisario, y España, que faltó a su compromiso»

—¿España tenía ya tomada la decisión de retirarse antes de la Marcha Verde?

—La decisión tuvo que haber sido la tarde del 20 de octubre, porque se reunieron primero la Junta de Defensa Nacional (JDN) y después el Consejo de Ministros, sin la presencia de Franco ni de Juan Carlos I. En la JDN estaba el presidente del Gobierno Arias Navarro, los tres ministros militares y la cúpula militar, partidaria de una solución promarroquí por su rechazo a Argelia. En la madrugada del día siguiente, Arias encargó al ministro del Movimiento, José Solís, que fuera a negociar con Hasán II la entrega del territorio.

—¿Cuál fue el papel de Franco y Juan Carlos en aquel escenario?

—No tenemos documentos fiables. El ministro López Rodó habla del enfado de Franco al enterarse de la Marcha Verde. Pero nadie dice que diera alguna orden que luego no se cumpliera. Del papel de Juan Carlos sabemos poco, pero sí que se le margina. El hecho es que no está en ninguna de las reuniones del día 20 en las que se toma la decisión.

—¿Cuál fue la posición de Estados Unidos?

—Era favorable a Marruecos y contraria a Argelia y Libia, que eran los dos grandes apoyos del Frente Polisario. Veía como una solución natural que el Sáhara fuera para Hasán II, porque así consolidaba a la monarquía alauí. Kissinger era partidario de un acuerdo pacífico, no quería ninguna desestabilización en la zona.

—¿España traicionó a los saharauis?

—Quien primero los traicionó fueron las Naciones Unidas. La Asamblea de la ONU acabó diciendo lo contrario de lo que había dicho y suspendiendo el referendo. España lo llevó al Consejo de Seguridad, que lo frenó y dejó actuar a Marruecos y que España se viera forzada a retirarse. Luego hay una traición importante de Argelia, que apoyaba al Frente Polisario. España faltó a su compromiso de descolonización y cedió la administración del Sáhara a otros dos países.

—¿Cómo valora el acuerdo del Consejo de Seguridad de la ONU de hace unos días?

—Muy negativamente. Muestra que, si invades y reprimes, vences con el tiempo, si tienes el aval de una gran potencia. La ONU te va dando la razón, te consiente. Así ha ido ocurriendo con las ocupaciones de Israel y ocurrirá en Gaza. Lamentable el Gobierno de España, lamentable las Naciones Unidas.

El periodista e historiador Pablo Ignacio de Dalmases.
El periodista e historiador Pablo Ignacio de Dalmases.

El historiador De Dalmases: «El Gobierno de Arias Navarro traicionó a los saharauis, del mismo modo que ha hecho Pedro Sánchez» 

Pablo Ignacio de Dalmases (Barcelona, 1945) es doctor en Historia y ha trabajado como periodista más de 50 años. Fue director de Radio Sáhara y del diario La Realidad en El Aaiún y jefe de los Servicios Informativos del Gobierno General del Sáhara en la época española. Acaba de publicar Sáhara Occidental. La colonia que España nunca descolonizó (Almuzara).

—¿Qué significó la Marcha Verde?

—Quien mejor pudo definirla fue quien la promovió, es decir, el rey de Marruecos. En 1992, el periodista francés Eric Laurent mantuvo varias entrevistas con Hasán II. Sin desvelar grandes secretos, sí obtuvo algunos datos reveladores. Como la negativa rotunda de Franco a aceptar la reivindicación marroquí, al punto de que en la entrevista que mantuvieron en 1971 el jefe del Estado español le dijo: «Lo que me pedís, majestad, es un suicido al que ni yo, ni España, estamos dispuestos». Asimismo reconoció que la Marcha Verde «fue un horrible chantaje», aunque seguidamente se excusó a sí mismo diciendo que fue «un chantaje lícito, no reprimido por ley alguna». El monarca añadió que, de haber perdido esa apuesta, hubiera abdicado. O le hubiera hecho abdicar, añado yo. El azar quiso que se plantease en plena enfermedad terminal de Franco y que el Gobierno de Arias Navarro se asustase ante la posibilidad de un enfrentamiento armado en plena transición. Fue lo suficientemente cobarde para descartar la propuesta que le hizo [el secretario general] Kurt Waldheim de transferir la administración temporal a la ONU y prefirió pactar con quien nos había chantajeado.

—¿Traicionó España a los saharauis?

—Sin duda, el acuerdo de Madrid firmado el 14 de noviembre de 1975 por el Gobierno de Arias Navarro con los representantes de Marruecos y Mauritania, en virtud del cual se cedía la administración del territorio a esos dos países, fue una flagrante violación de los compromisos adquiridos por nuestro país tanto con el pueblo saharaui, como con las Naciones Unidas de organizar un referendo de autodeterminación. Del mismo modo que ahora la actitud del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, tomada al margen del Congreso y manifiestamente divergente con algunos de sus socios de gobierno, supone una nueva traición que sigue la huella de la de Arias Navarro. En ambos casos, constituye una actitud cobarde y sumisa con el ocupante que desprestigia a nuestro país y constituye una vergüenza histórica.

«La decisión del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas es la consagración del Sáhara Occidental como la Palestina del Magreb»

—¿Qué papel jugaron Franco, Juan Carlos, Hasán II y Kissinger?

—Hasán fue el gran estratega, capaz de seducir a su pueblo con la mentira de que el Sáhara siempre había pertenecido a Marruecos y de entretener a sus fuerzas armadas con la pamema de la «liberación» del territorio. Hay opiniones contradictorias sobre la intervención de Kissinger, pocos datos sobre si Juan Carlos tuvo alguna y la casi absoluta seguridad de que si Franco hubiera vivido el porvenir del Sáhara hubiera sido harto diferente.

—¿Cómo valora la decisión del Consejo de Seguridad de la ONU de apoyar el plan marroquí para el Sáhara?

—Como una despropósito que contradice palmariamente la doctrina de la propia ONU sobre la descolonización de los territorios no autónomos de que corresponde exclusivamente a estos decidir libremente su futuro. No es el Consejo de Seguridad a quien corresponde opinar sobre cuál es la mejor solución, sino al pueblo saharaui. Supone eternizar el último problema de descolonización del continente africano y la consagración del Sáhara Occidental como la Palestina del Magreb.