Trump promete a los americanos un bono de 2.000 dólares gracias a los aranceles

Sara Cabrero
S. Cabrero REDACCIÓN / LA VOZ

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El presidente de EE.UU. asegura que los que están en contra de sus gravámenes «son tontos»

10 nov 2025 . Actualizado a las 08:09 h.

Donald Trump continúa con su particular campaña para seguir sosteniendo su guerra comercial. El presidente de Estados Unidos trató este domingo de apuntalar su contienda apelando, directamente, a sus ciudadanos. Así, el inquilino de la Casa Blanca prometió que cada estadounidense recibirá un bono de «al menos» 2.000 dólares. Y este milagro económico, explicó, se debe básicamente a sus polémicos aranceles.

«¡Las personas que están en contra de los aranceles son tontos! Ahora somos el país más rico y respetado del mundo, casi sin inflación y con un precio récord en el mercado de valores», escribió Trump en su plataforma Truth Social.

Defendió que los planes de pensiones 401k —un producto para la jubilación que ayuda a los empleados a ahorrar para su retiro— «están en su nivel más alto». Pero también presumió de que pronto se empezará a pagar la deuda gracias a lo que ha ido ingresando la caja americana por los gravámenes: «Hay una inversión récord en EE.UU., con plantas y fábricas surgiendo por todas partes», incidió. Y con este «milagro» económico en ciernes, prometió pagar «un dividendo de al menos 2.000 dólares a todo el mundo». Eso sí, aquellos que tienen altos ingresos —Trump no dio muchos más datos sobre qué considera él tener altos ingresos— no podrán beneficiarse de esa paguilla de la Administración americana.

Conseguir adeptos

Debe Trump ganarse adeptos entre el pueblo a su causa. Porque conseguirlo en otros estamentos cada vez se le torna más complicado. Y es que el anuncio —que todavía está por ver si, como en tantos otros casos, acaba en papel mojado y nunca llega a hacerse efectivo— se produce pocos días después de que el Tribunal Supremo americano se mostrase más bien escéptico sobre la legalidad de la política arancelaria que el dirigente republicano ha impuesto a prácticamente todos los países del mundo. «El presidente de EE.UU. tiene permiso para detener todo el comercio con un país extranjero (¡lo cual es mucho más oneroso que un arancel!), y conceder licencias a un país extranjero, pero no tiene permiso para imponer un simple arancel, ni siquiera por motivos de seguridad nacional [...] Todo esto es ridículo», denunció.