Armas de guerra contra «chalecos de manteca»

Javier Romero Doniz
JAVIER ROMERO VIGO / LA VOZ

ACTUALIDAD

Último arsenal. Ocurrió en Almería y estaba en manos de una organización dedicada al tráfico de drogas y armas de fuego, con ramificaciones en Granada y Huelva. Hubo 18 arrestos y el armamento lo utilizaban los propios implicados y lo vendían a otras organizaciones para defenderse de robos.
Último arsenal. Ocurrió en Almería y estaba en manos de una organización dedicada al tráfico de drogas y armas de fuego, con ramificaciones en Granada y Huelva. Hubo 18 arrestos y el armamento lo utilizaban los propios implicados y lo vendían a otras organizaciones para defenderse de robos. Carlos Barba

Desde el 2023, se requisa armamento pesado en nueve de cada diez registros en el sur, sin que Interior sustituya la protección actual; «con esa munición nos atraviesan», denuncian los agentes

16 nov 2025 . Actualizado a las 05:00 h.

Dos proyectiles disparados por un AK-47 en manos de un narco en Isla Mayor, Sevilla, perforaron el estómago de un policía nacional. Ocurrió el pasado día 8, a plena luz del día. Fue la penúltima muestra de violencia y presencia de armamento pesado en manos de organizaciones narco en España. La responsable protegía un alijo junto a más traficantes que empuñaban otras armas de guerra. El último cruce de balas ocurrió el pasado lunes por la tarde en El Casar de Escalona, Toledo. El balance fue un narco muerto y dos heridos. Ninguno vaciló al apretar el gatillo contra sus captores de la Policía Nacional para proteger otro alijo. Ese mismo día por la mañana, la fiscala jefa antidroga de la Audiencia Nacional, Rosa Ana Morán, alertaba de la proliferación de armas pesadas entre narcotraficantes. Tres días antes, en una jornada sobre legislación antinarcotráfico en Galicia, los máximos responsables de la Policía Nacional y la Guardia Civil contra esta tipología de crimen organizado coincidían al afirmar: «En nueve de cada diez registros, ya encontramos armamento pesado; es lo habitual desde hace tiempo y no mermará».

La realidad operativa en la trinchera narco andaluza implica un intenso olor a pólvora. El problema va mucho más allá de la por sí sola peligrosa circulación de armas pesadas o de guerra en manos de traficantes: «Funcionan como auténticas unidades militares. Se han profesionalizado muchísimo, los ves y recuerdan a unidades en formación militar en una academia. En las comunicaciones, si los escuchas, entiendes que saben cuándo hablar, cuándo callar, se escuchan... Parece una tontería, pero implica formación y es el pan nuestro de cada día», explican en la sección de narcotráfico de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil.

El diagnóstico resulto claro, igual que el escenario geográfico que concentra la militarización del narco en España: las provincias de Cádiz, Huelva y Sevilla con las riberas del río Guadalquivir hasta 100 kilómetros caudal adentro. «Ahora entra [en España] casi toda la cocaína por ahí y esos alijos cuestan mucho dinero, mucho más que los de hachís, y las organizaciones se protegen. Todo ese armamento pertenece a grupos especializados en prestar seguridad a cambio de dinero o una parte de la mercancía que protegen. Son contratadas solo para eso. Hablamos de ciudadanos españoles mayoritariamente, aunque también hay albaneses, kosovares, serbios, argelinos y marroquíes. Últimamente, estamos viendo bastantes dominicanos; se están haciendo fuertes porque son especialmente violentos», añaden en la UCO.

Gatillo fácil

El elevado valor económico de cada porte de cocaína introducido en España implica movilizar en cada descarga al menos a 50 personas. Semejante logística conlleva medidas para evitar robos. Armas largas o rifles de asalto es lo más empuñado. El arma estrella es el AK-47, considerado de guerra. A mayores, la munición, igualmente pesada: «La 7.62 es la más utilizada, perfora como manteca los chalecos que viste cualquier policía o guardia civil en España», añaden en la Policía Nacional. Pero el Ministerio del Interior, pese a la política de militarización de la industria narco iniciada hace dos años, no ha tomado medidas todavía. Existen informes en los despachos de Interior solicitando la protección adecuada. Los remitieron en el último año unidades especializadas en repeler a los traficantes y sus proyectiles de guerra, pero por ahora no hay respuesta ni reacción. Mientras, a pie de trinchera, los funcionarios van a la guerra con los mismos chalecos de «manteca».

El movimiento en caravana con todoterrenos de estas milicias a sueldo de la cocaína evidencia igualmente formación militar. «Si observas los convoyes, cómo se desplazan cuando tenemos imágenes grabadas con dron, parecen unidades militares del servicio norteamericano en Afganistán o Irak», añaden en la UCO. En Vigilancia Aduanera apuntan en la misma dirección. «Las organizaciones creen jugarse mucho más que antes y están dispuestos a todo para defender hasta las últimas consecuencias sus alijos. Antes, con el hachís [en Andalucía], cogías a uno y se acababa el tema, asumía que pasarían un tiempo en la cárcel y ya estaba. Ahora no hay reparo en embestir con su coche o disparar», explica Francisco Andrés, jefe de Estupefacientes de Vigilancia Aduanera.

El origen del armamento no asombra a nadie. El tráfico de armas es mucho más antiguo que el narcotráfico y los mercaderes de muerte se ponen el servicio de cualquier cliente. «Son excedentes de guerra que vienen de países en conflicto. Ocurrió durante décadas tras la guerra de Kosovo, pero luego salieron de Irak y Afganistán. Es un proceso que se repite siempre, por eso Europol, al iniciarse la guerra en Ucrania, ya empezó a trabajar en el armamento que saldrá del país a través del mercado negro», explican en la Guardia Civil, que habla por su conocimiento en la materia: la competencia de armamento en España es suya.

La moqueta de los malos

El Business Center que supone la Costa del Sol para las organizaciones narco más importantes del mundo no es ajeno al tráfico de armas. Marbella es también desde hace décadas el refugio en Europa de importantes comerciantes de armamento. Los contactos para la compra de arsenales pesados son sencillos, y el dinero de la cocaína tiene capacidad para asumir cualquier factura, por elevada que sea. Ya la finalidad de cada proyectil, salvo excepciones, está destinado a evitar robos más que arremeter con los cuerpos policiales. «Ellos saben que no pueden con el Estado, saben también que si disparan a matar a un agente, acabarán cayendo. Puede darse el caso de que algunos que se atrevan a disparar, más con la intención de disuadir que de matar, porque son conscientes de que no les interesa. La finalidad más común de este armamento es evitar robos entre organizaciones, que es otro factor que indica un aumento de la violencia entre ellos. Eso no pasaba hasta hace siete u ocho años, pero llegó y se asentó. La verdad es que nos está quedando un país precioso», explica un mando de la Guardia Civil en Huelva especializado en crimen organizado.

A mayores, los ajustes de cuentas no cesan en la Costa del Sol, Huelva y el Campo de Gibraltar. Pero el Gobierno, lejos de reconocer el problema para buscar soluciones, muestra una actitud triunfalista con frases como la expresada por el ministro de Interior, Fernando Grande-Marlaska. Sostiene, para indignación de quienes esquivan los proyectiles, que «el narco está acorralado en España».