Paul Preston: «Franco hizo una inversión en terror en la guerra y luego un lavado de cerebro»

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El hispanista británico Paul Preston, en una imagen de archivo.
El hispanista británico Paul Preston, en una imagen de archivo. Pablo Martín

El hispanista británico concluye que el dictador fue «cruel, un gran manipulador, astuto políticamente y muy ambicioso»

17 nov 2025 . Actualizado a las 05:00 h.

Catedrático emérito de Historia Internacional en la London School of Economics y en la Universidad de Oxford, Paul Preston (Liverpool, 1946) es autor de la biografía más completa y reconocida del dictador, Franco. Caudillo de España. Un libro de más de mil páginas que se publicó en 1993 y que ahora aparece en una edición especial por el 50 aniversario de la muerte del dictador con un nuevo prólogo de Preston. «Cabía esperar que la exhumación de Francisco Franco fuera el final para su biografía que no pudo ser el entierro en la basílica de Cuelgamuros el 23 de noviembre de 1975. No ha sido así. El éxito de la inversión en terror y los años de lavado de cerebro nacional se puede ver en el auge actual de la reputación de Franco», escribe. Otro de sus libros, El gran manipulador, también aborda la figura de Franco.

El hispanista británico es biógrafo de Juan Carlos I y ha escrito obras como La Guerra Civil española, El holocausto español y más recientemente La pérfida Albión. Todos los títulos citados publicados por Debate. Preston atiende a La Voz desde su domicilio en Londres.

—¿Qué pensó que podía suceder tras la muerte de Franco? ¿Había miedo a que hubiera violencia, enfrentamientos?

—Había mucha trepidación. No había mucha confianza en la sucesión, en Juan Carlos, se sabía lo que era la fuerza represiva del Ejército, la Guardia Civil y los grises. Había miedo y esperanza. Se dudaba de que tuviera el coraje y la visión necesarios para liderar la transición hacia un futuro democrático. Había poderosos grupos extremistas, terroristas de derechas e izquierdas, que se oponían ferozmente a cualquier acuerdo. Pero el pueblo español lo logró, sorteando todos los obstáculos.

—¿Qué destacaría de Franco?

—Le daría un sobresaliente en crueldad y corrupción. Era astuto y mediocre a la vez, un gran manipulador, muy ambicioso, increíblemente egoísta, frío y distante, por ejemplo, cuando dictaba penas de muerte. Era capaz de engañar a todo el mundo y de jugar con las debilidades y ambiciones de sus colaboradores. Construyó y reescribió su historia y falsificó su imagen constantemente, manipuló la realidad, la información y a los que rivalizaban con él por el poder. Fue un maestro de las fake news. Borró su pasado pronazi y creó la imagen del centinela de Occidente. Perseguía de forma implacable sus objetivos. Y así se convirtió en el Generalísimo y luego se mantuvo en el poder.

—También ha incidido en sus libros en la incompetencia económica de Franco.

—Franco creía que sabía de economía, pero no tenía ni idea. Su apuesta por la autarquía fue terrible para España. La renta per cápita no recuperó los niveles de 1936 hasta mediados de la década de 1950. —Durante mucho tiempo se le tuvo por un dictador austero, alejado de la corrupción. No fue así.

—Yo siempre había dicho que no necesitaba robar porque toda España era suya. Y era así. Pero los últimos estudios, en particular La otra cara del caudillo, de Ángel Viñas, demuestran que había un gran nivel de corrupción, la avaricia desmedida de Franco y cómo se enriqueció personalmente. A su muerte, dejó una fortuna equivalente a más de 1.000 millones de euros. Fue un régimen cleptocrático.

—¿Hubo algo positivo?

—Después de más de 50 años estudiando a Franco, me sigue costando mucho decir algo positivo de él. Eso me lo preguntan constantemente y digo lo mismo. Era bueno en manipular, tenía una gran astucia y habilidad política para mantenerse en el poder con un exorbitante coste humano. Esas eran sus habilidades, pero para mí no son algo positivo.

—¿Por qué se mantuvo tanto tiempo en el poder? ¿Solo por la represión y el miedo o también tenía el apoyo de amplias capas de la población?

—Fue un régimen de terror y represión; durante la guerra buscó la aniquilación sistemática de sus enemigos; su esfuerzo bélico era de exterminio; fue una inversión en terror del que se benefició durante décadas. Asesinó a decenas de miles de personas, en la guerra, lejos del frente, y en la posguerra. Medio millón de republicanos se vieron obligados a exiliarse, muchos fueron recluidos en las cárceles y los campos de concentración. Durante los casi cuarenta años que duró su régimen, controló totalmente los medios de comunicación y el sistema de educación, lo que provocó un lavado de cerebro de la población y el control de las mentalidades, fomentó el miedo y fue la base del llamado franquismo sociológico. Por supuesto que tuvo apoyo popular, los que lo respaldaron durante el golpe y la Guerra Civil, los que se beneficiaron y se enriquecieron gracias al régimen. Los monárquicos que pensaban que iba a reinstaurar la monarquía, pero no lo hizo, instauró su propia monarquía. También tuvo el apoyo de la iglesia hasta casi el final. Pero la base de su permanencia en el poder fue, a mi modo de entender, la represión.

Blanqueamiento, elogios de la extrema derecha y un legado envenenado

En el nuevo prólogo para la edición especial de su biografía de Franco, recuerda que «hubo un escándalo en diciembre del 2024 como consecuencia de la definición del dictador que se hizo en un informativo de Canal Sur simplemente como ‘‘el militar que gobernó España durante casi cuarenta años''». «Por supuesto —continúa— tal definición provocó la indignación en muchos círculos por haber ignorado la represión sangrienta y el pillaje corrupto que debe ser parte de cualquier definición de los años de la dictadura». Sin embargo, añade, «este blanqueamiento de la figura de Franco palidece hasta volverse insignificante en comparación con los elogios con los que se le recuerda en ciertos círculos políticos. Unas semanas antes, un diputado parlamentario de Vox [Manuel Mariscal] declaró en el Congreso que ‘‘la etapa posterior a la Guerra Civil no fue una etapa oscura como nos vende este Gobierno, fue una etapa de reconstrucción, progreso y reconciliación para lograr la unidad nacional''». Y acaba así: «Espero que las páginas de este libro, fruto de muchas décadas de investigación, muestren que no se pueden basar los juicios históricos en eslóganes propagandísticos». Sobre el ascenso de partidos como Vox señala a La Voz que «pasa lo mismo aquí, en Gran Bretaña, hay apoyo popular a partidos que van en contra de los intereses económicos y sociales de los que les votan, es cuestión de creencias». Pero, explica, la diferencia es que «en Alemania, por ejemplo, hubo una desnazificación; en España, hay generaciones que se han criado pensando que Franco era el gran benefactor por el lavado de cerebro de 40 años».

El Valle de los Caídos

Según el historiador, el legado del dictador aún se deja sentir en la sociedad española. Por un lado, «la corrupción, eso no quiere decir que se inventara con Franco, pero había hábitos de corrupción en la Administración que no se han eliminado y han crecido durante la democracia». Por otro, «las cicatrices de la Guerra Civil y la represión de la dictadura no se han curado y eso fomenta odios y crispaciones». En tercer lugar, «hay un nivel de insultos y agresividad que es consecuencia de que no se han resuelto temas pendientes de la dictadura». Pero su verdadero legado fue el Valle de los Caídos. «Había sido una obsesión. Más que cualquier otro legado de su régimen esta obra reflejaba el concepto que Franco tenía de sí mismo como figura histórica a la altura de Felipe II», escribe.

«Lo malo que ha hecho Juan Carlos no se puede blanquear»

El autor de Juan Carlos. El rey de un pueblo (Debate), una monumental biografía de referencia sobre el anterior monarca se sintió enormemente «defraudado y entristecido» por todo lo que se conoció de él en los últimos años, pero continúa valorando positivamente el «inmenso servicio que hizo a la construcción de la democracia, en la que jugó un papel absolutamente clave». Le «sigue pareciendo encomiable la determinación colectiva del pueblo español, el coraje de los que presionaron en la calle en favor de la democracia, el del rey y Adolfo Suárez, y la moderación de los políticos, fue algo extraordinario». En su opinión, «aunque se cometieron errores, fue la mejor transición posible en ese momento».

—¿Cómo valora las memorias del rey emérito ya publicadas en Francia y que verán la luz en España dentro de unos días?

—No he podido leerlas todavía, pero sí todo lo que se ha publicado en la prensa británica, francesa y española, y tengo una idea bastante completa de lo que dice. Creo que lo han aconsejado mal, porque todo lo bueno que hizo, que fue muchísimo, ya se sabe y no se puede mejorar, pero sí empeorar. Y todo lo malo muy difícilmente se puede blanquear con excusas. Debería haber hecho caso a sus propias palabras, cuando dijo que nunca iba a escribir memorias. Incluso afirmó en público que si lo hiciese tendría que contar mentiras y que no quería hacerlo.