A falta de poco más de un mes para que sean obligatorias, aumenta el rechazo de la población ante la implantación del dispositivo. La DGT y la AEPD tratan de paliar el desencanto general
26 nov 2025 . Actualizado a las 12:05 h.A falta de poco más de un mes para que entre en vigor la obligatoriedad de las balizas V16, sectores de la población expresan su queja y rechazo ante la normativa. Algunos se quejan de un precio desorbitado, otros señalan el inmenso negocio que se va a generar a expensas de los ciudadanos, muestran temor ante una geolocalización impuesta o simplemente protestan esgrimiendo ingenio. Otros, directamente, no le ven el sentido.
Para reducir un poco este número de detractores, la Agencia Española de Protección de Datos (AEPD) y la DGT tratan de, nunca mejor dicho, otorgar luz al asunto. La propia AEPD publicó un post en X (@AEPD_es) en el que figuraba una nota informativa en la que especifican que el dispositivo «no está asociado a una persona o matrícula, sin que exista un registro que vincule el dispositivo con la identidad de quien lo utilice». Y, además, aclara que «la persona que lo adquiere no tiene que dar sus datos personales a ninguna Administración al adquirirlo, por lo que la DGT no conocería quién ha comprado el dispositivo».
En su llamada a la tranquilidad, la AEPD explica que, mientras no se active, la baliza no transfiere ningún dato. «En caso de ser activada ante una situación de emergencia, la información que se envía no permitiría conocer quién es la persona que conduce ni reconstruir sus desplazamientos». Y aclara que la norma está destinada exclusivamente a la visibilización del vehículo accidentado y el envío de la ubicación de un incidente al activarse, prohibiendo expresamente que incorporen funcionalidades adicionales.
Por otra parte, la DGT, dejó claro en un comunicado que esta nueva señalización tiene como objetivo reducir la posibilidad de accidente, ya que cada año fallecen en España alrededor de 25 personas atropelladas en carretera que habían bajado del vehículo, muchos de ellos mientras intentaban señalizar una avería o colocar los triángulos. Según el director general de Tráfico, Pere Navarro, «los triángulos han cumplido su papel durante 26 años, pero la evolución tecnológica nos permite seguir progresando. Nuestro compromiso es reducir los atropellos y proteger a quienes se encuentran en situaciones de emergencia».
Además, para calmar los ánimos y reducir la crispación ante una medida que era conocida desde el 2021, a falta de, exactamente, 37 días para que entre en vigor, la DGT desmintió los principales bulos a través de un decálogo en el que desgrana las principales falsedades que han ido circulando:
- La V16 no será obligatoria. Falso. Lo obliga el Reglamento General de Vehículos y entra en vigor el 1 de enero del 2026. Desde esa fecha, la V16 conectada será el único elemento válido de preseñalización de peligro.
- La V16 me geolocaliza constantemente y envía mis datos personales. No es así. Solo transmite la ubicación del vehículo al activarse y por fines de seguridad. No registra la velocidad, ni hace seguimiento alguno, a la vez que no transmite datos personales ni puede identificar la propia matrícula.
- Cualquier V16 conectada sirve. No, solo son válidas las balizas homologadas y publicadas por la DGT tras superar los ensayos de certificación. En ellas, se debe incluir el nombre del laboratorio y el número de certificado grabado en la tulipa —la cubierta de vidrio o plástico que protege los componentes internos de las luces—. Usar un dispositivo no certificado no es válido ni seguro.
- Se necesita de una app o móvil para que funcione. Falso. La V16 ya incluye en su interior todos los elementos necesarios para su funcionamiento. Entre ellos, un chip GPS, una tarjeta SIM no extraíble y redes de telecomunicaciones de amplia cobertura. No requiere aplicaciones adicionales, teléfonos ni emparejamientos. Basta con encenderla y colocarla.
- Será necesario pagar una cuota por la conectividad. No, no será necesario, porque la conectividad está incluida en el precio. Las operadoras no cobran al usuario, y la normativa exige una disponibilidad mínima de 12 años sin coste adicional.
- No funciona en túneles o zonas sin cobertura. Falso. La baliza emplea redes IoT especializadas capaces de operar en condiciones muy difíciles. En los casos donde ni siquiera estas redes estén disponibles, la baliza continuará funcionando. Hace escasos días, La Voz contactó con David Llorente, jefe provincial de Tráfico en Ourense, y confirmó que iban por un sistema de cobertura «aparte».
- La V16 es capaz de llamar al 112 o coordinar la grúa. No es verdad. La V16 no llama a emergencias ni tampoco es capaz de determinar la naturaleza del incidente. Su función es señalizar y enviar la posición del vehículo accidentado o inutilizado.
- Aún así, los triángulos siguen siendo más seguros. No es cierto, porque obligan a abandonar el vehículo y caminar, como mínimo, 100 metros por la calzada para colocarlos, lo que aumenta considerablemente el riesgo de atropello.
- Tengo que usar los triángulos cuando me quede inmovilizado en el extranjero. No. Todos los vehículos españoles que circulen por los países firmantes de la Convención de Viena, entre los que se incluyen Portugal, Francia, Alemania, Italia, Reino Unido, etc, podrán usar la baliza.
- Multas hasta 30.000 euros. Es falso. La infracción por no llevar la baliza V16 es leve y su sanción es de 80 euros. La misma cantidad que la establecida para el que no llevara los triángulos. Además, solo serán requeridos en caso de accidente o avería. Es decir; cuando se requieran. No serán exigidas en un control rutinario o de otra índole.
La situación de los transportistas
Por otro lado, según confirmó la agencia Efe, el vicepresidente ejecutivo de la Asociación del Transporte Internacional por Carretera (Astic), Ramón Valdivia, aseguró que el sector del transporte por carretera español desembolsará más de 3,8 millones de euros para adaptarse a este cambio de normativa.
Los precios de estos dispositivos V16 van desde los 25 a los 70 euros, según el propio Astic, que ha hecho sus cálculos cogiendo el menor precio posible y teniendo en cuenta que en España operan 153.374 empresas de transporte de mercancías. Son datos del Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible a 1 de septiembre y desde Astic —que concentra casi el 20 % de la facturación del sector— apuntan que, por ejemplo, una empresa miembro cuenta con una flota media de 120 vehículos, por lo que el coste por compañía sería superior a los 3.000 euros. Aunque ellos no solo se muestran reticentes por el precio.
La empresa del vasco Armando Gómez, Avant Cargo, tiene solo cinco vehículos y asegura que el desembolso para adquirir las balizas no es para tanto, pero, aún así, opina que se trata de una medida «inútil» e incide en que, por el día, su visibilidad merma considerablemente y que su desempeño nocturno dista mucho del de los triángulos. «Es un gasto innecesario. Se ve menos que los intermitentes del coche», reconoce. Asegura que en el entorno de los transportistas la atmósfera de desengaño es común.
Gómez tampoco ve efectiva la señalización en los paneles de tráfico porque «no los hay en el 70% de las carreteras» y, por su parte, el propio Valdivia consideró que, en muchas ocasiones, «estas balizas no se podrán ver correctamente encima de los camiones, ya que se trata de vehículos con una altura media de cuatro metros. Incluso en curvas cerradas y en cambios de rasante la visibilidad de las balizas es dudosa».
Por otro lado, la Confederación Española de Transporte en Autobús (Confebus) valora «muy positivamente» esta medida ya que «ayudará en la reducción de los accidentes en carretera, con un dispositivo más visible, rápido de colocar y seguro para el conductor y los pasajeros que los tradicionales triángulos de preseñalización de peligro» y destacan que la geolocalización reducirá los tiempos de auxilio en carretera mejorando la seguridad vial para todo el mundo.