El presidente instaló placas en los retratos de los exmandatarios con opiniones más que dispares de su paso por la Casa Blanca
18 dic 2025 . Actualizado a las 14:08 h.El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha instalado en la Casa Blanca una galería de retratos presidenciales acompañados de placas con descripciones cargadas de burlas, críticas y elogios partidistas, especialmente dirigidas contra sus predecesores demócratas Joe Biden y Barack Obama.
La prensa pudo observar este miércoles por primera vez el llamado «Paseo de la Fama Presidencial», ubicado en la columnata del Ala Oeste y montado en septiembre pasado. La exposición reúne a todos los expresidentes del país, aunque las valoraciones varían notablemente en función de la opinión que Trump guarde acerca de ellos, manteniendo así estas pequeñas biografías un marcado carácter subjetivo.
La placa dedicada a Joe Biden (2021-2025) lo califica como «el peor presidente de la historia de Estados Unidos» y lo apoda «el dormilón Joe Biden». En lugar de un retrato, su nombre aparece bajo la imagen de un bolígrafo automático, en referencia a la afirmación —reiteradamente desmentida— de Trump de que su antecesor no era consciente de lo que firmaba y de que las elecciones de 2020 fueron fraudulentas.
En el caso de Barack Obama (2009-2017), la placa utiliza su nombre completo, «Barack Hussein Obama», y lo describe como «una de las figuras políticas más divisivas de la historia estadounidense», una afirmación que contrasta con los altos niveles de popularidad que mantiene entre los expresidentes vivos.
La descripción de Bill Clinton (1993-2001) reconoce el crecimiento económico de su mandato, pero lo atribuye al «auge tecnológico de finales de la década de 1990, que resultó en un excelente crecimiento económico y le ayudó a él y a los republicanos en el Congreso a lograr presupuestos equilibrados». También subraya sus escándalos personales y recuerda de forma insistente la derrota de Hillary Clinton frente a Trump en las elecciones del 2016.
Por el contrario, la placa del republicano Ronald Reagan (1981-1989), una de las figuras más admiradas por Trump, lo elogia por «ganar la Guerra Fría» y asegura que era «fan del presidente Donald J. Trump» incluso antes de su primera campaña presidencial, en un tono marcadamente adulador.
La exposición incluye dos placas dedicadas al propio Trump, una por cada mandato, ambas con descripciones elogiosas. En general, el recorrido ofrece una versión de la historia presidencial alineada con la visión política del actual mandatario, con interpretaciones que muchos historiadores consideran inexactas o distorsionadas.
El Paseo de la Fama Presidencial se suma a otras intervenciones impulsadas por Trump para dejar su huella en la Casa Blanca. La más significativa es la construcción en marcha de un gran salón de baile, obra que implicó la demolición de la histórica Ala Este de la residencia presidencial.
Antes de esta instalación, la galería de retratos se limitaba a imágenes sin textos valorativos y, de forma deliberada, no incluía un retrato de Biden, reemplazado entonces —como ahora— por la imagen de un bolígrafo automático.