Deberes de la ministra de Educación: diseñar una carrera docente y gestionar aulas diversas

Sara Carreira Piñeiro
sara carreira REDACCIÓN / LA VOZ

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La ministra de Educación, Formación Profesional y Deportes, Milagros Tolón, en una imagen de archivo.
La ministra de Educación, Formación Profesional y Deportes, Milagros Tolón, en una imagen de archivo. FERNANDO VILLAR | EFE

En España, el 13 % de los jóvenes de entre 18 y 25 años solo tienen la ESO

03 ene 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

Los retos educativos del Ministerio de Educación tienen dos velocidades y un horizonte: el estatuto docente, en primer lugar; ajustar los recursos al panorama educativo español es el segundo paso (la diversidad de las aulas y el abandono temprano de las mismas son los más acuciantes); y en el horizonte, la escolaridad obligatoria hasta los 18 años.

Carrera docente

Es el unicornio que busca cada Gobierno, pero del que finalmente no se sabe nada porque la obra es de tal magnitud que siempre surgen cosas más urgentes (y vistosas). Con Pedro Sánchez en el Gobierno ya hubo otro intento en el 2018 y en enero de este año comenzó una segunda vuelta de la propuesta.

Desde febrero hay creados cuatro grupos de trabajo (que incluyen Administraciones, sindicatos y expertos) para abordar la carrera profesional de los profesores, que hoy no existe como tal, ya que está homogeneizada en subidas salariales por años de servicio. Estos cuatro grupos son los de competencias profesionales (cómo de autónomo debe ser un profesor según el tiempo que lleve ejerciendo); sistemas de ingreso en la función docente (oposiciones y mir); formación permanente del profesorado (qué elementos conforman el avance en la carrera profesional); y condiciones del desempeño laboral (jornadas y ratios, entre otros).

Todavía no hay acuerdos definitivos en estos grupos. Es poco probable que el nuevo ministerio pueda zanjar el asunto antes de las elecciones, aunque se agote la legislatura.

Diversidad: menos es más

Las aulas tienen menos alumnos, pero son cada vez más diversas. En primaria, el 15 % de los niños que acuden a las clases en España no nacieron en el país (o ninguno de sus padres lo hizo). El idioma es, de hecho, una gran barrera para aprender y, en caso de proceder de países hispanoamericanos, con el mismo contexto lingüístico, es la diferencia de nivel lo que exige políticas de adaptación.

Estas son responsabilidad de las comunidades autónomas, pero el ministerio no es ajeno a sus retos. Para ello es necesario fomentar la educación temprana, es decir, que todos los niños, especialmente los de entornos vulnerables, estén escolarizados a partir de los cero/un años. En Galicia, las cifras son altas en ese sentido, pero en el conjunto de España, menos.

Junto al alumnado extranjero, la inclusión de estudiantado con alguna discapacidad es otro de los retos de las aulas. Aquí hay dos niveles: los que requieren apoyo educativo puntual, bien para superar alguna cuestión (dislexias, altas capacidades), bien por desconocer el idioma; y los que se engloban en necesidades educativas especiales (NEE), es decir, con discapacidades importantes que requieren personal cualificado y diferente, en muchos casos, al docente.

Abandono escolar temprano

En España, 13 de cada 100 jóvenes de 18 a 25 años solo tienen la ESO (o ni siquiera). Es una cifra muy lejana del 7 % que es ideal o del 10 % que quiere la UE. La FP es posiblemente el gran camino para animar a los jóvenes a seguir estudiando y terminar una etapa más que la obligatoria (es decir, la FP de grado medio o el bachillerato).

La FP es el futuro y no está igual de desarrollada en todas las comunidades, aunque en ese sentido el intenso trabajo que ha estado haciendo el ministerio recogerá sus frutos muy pronto.

Hasta los 18 años

Esto enlaza directamente con la idea de fondo de ampliar la escolarización obligatoria hasta los 18 años, que en las clases medias y altas ya está casi generalizado. Es una propuesta que defienden los expertos, aunque con cambios en la configuración organizativa actual (abogan por una ESO de tres años y un bachillerato/FP de otros tres). No está en la agenda política por ahora.

Excelencia

El sistema educativo español tiene malos resultados conjuntos en las pruebas internacionales: ya sea de matemáticas, lectura o cualquier otro rendimiento, y no solo entre el alumnado de 15 años (el Informe PISA), sino también entre el que cursa 4.º de primaria o 2.º de ESO (TIMSS y PIRLS).

El pobre rendimiento español tiene dos elementos importantes: muchos alumnos no llegan al nivel mínimo de conocimientos y muy pocos están en la parte de la excelencia (lo que se entiende por sobresaliente). No es que en España haya niños menos inteligentes o talentosos que en otros países, sino que el sistema no los potencia. Todo un reto multifactorial que debe abordar el ministerio en colaboración con las comunidades.