Sánchez se volcará con Alegría para evitar una derrota como en Extremadura
04 ene 2026 . Actualizado a las 05:00 h.El miércoles empieza la gran carrera política del 2026. La tregua navideña impuesta por las dos semanas de vacaciones de Pedro Sánchez —salvo alguna aparición en Tik Tok más enlatada que los programas de Nochevieja de la tele— y la inactividad en los juzgados acaba con la apertura de los regalos de Reyes. El PSOE afronta un momento especialmente complicado. Este lunes, empezará el carrusel de encuestas que medirán el impacto demoscópico de la derrota en Extremadura en el marco nacional. Salvo el CIS de José Félix Tezanos, apenas respaldado por Iván Redondo, el resto de estudios coinciden en que la caída de los socialistas no encuentra freno desde octubre, cuando acabó el respiro propiciado por los días más duros de la guerra de Gaza.
En enero, la dividida coalición que nos gobierna tendrá que convalidar en el Congreso un decreto de medidas económicas que no cuenta aún con el respaldo suficiente para salir aprobado, aunque incluye temas sensibles como la subida de sueldo de los funcionarios. Sánchez escandalizó a buena parte de los politólogos cuando el pasado verano anunció su intención de «gobernar con o sin el Congreso». Lo ha cumplido mediante el uso de decretos y el movimiento de partidas, especialmente relacionadas con el gasto militar, desde el Consejo de Ministros y con el silencio de Yolanda Díaz. La apuesta se doblará en las próximas semanas. El líder socialista ha pedido a sus ministros medidas sociales que se puedan aprobar sin pasar por las Cortes. Así lo reconoció la nueva portavoz del Ejecutivo, Elma Saiz, y el altavoz oficioso de la Moncloa, Óscar Puente, en las redes sociales. El problema es que esos golpes propagandísticos tienen escasos efectos y, encima, no bastan para atajar los verdaderos problemas de los ciudadanos, como son la vivienda y el descrédito de una clase política más empeñada en polarizar que en contribuir a hacer la vida del contribuyente más fácil.
Entre la UCO y Puigdemont. Esas medidas con las que Sánchez quiere retomar la iniciativa y cumplir por primera vez una legislatura completa dependen de lo que ocurra en los tribunales. A Carles Puigdemont se le acaba el tiempo de esperar por la aplicación efectiva de la amnistía. Cándido Conde-Pumpido, cuyo mandato venció hace casi un mes, está listo para ejecutar el penúltimo favor al sanchismo. Lo hará en funciones, aunque el PSOE y sus afines no cuestionarán la legitimidad del Constitucional como en la anterior etapa. Pumpido espera la resolución del Tribunal de Justicia de la UE, antes de la primavera, para facilitar el retorno a España del fugado y que pueda recomponer los puentes con Sánchez.
Antes es probable que la UCO haga una auditoría de verdad sobre las cuentas del PSOE en la etapa de José Luis Ábalos y Santos Cerdán. Y, a tenor de los indicios, no será tan benevolente como el informe elaborado por un exasesor de la Moncloa y un profesor universitario al que los socios de coalición llegaron a proponer para el Constitucional. La financiación irregular del partido fue una de las líneas rojas de los socios del PSOE, y en los últimos días han aflorado datos preocupantes sobre los fondos en Ferraz. Y todo esto, con la herida interna abierta por los casos de acoso sexual y laboral que sacuden al partido, con los primeros movimientos del sector crítico para preparar una alternativa al liderazgo de Sánchez , y con el creciente aislamiento internacional de España a pesar de sus excelentes datos económicos.
¿El fin del miedo al pacto?. Tampoco lo tendrá fácil Alberto Núñez Feijoo, que esta misma semana declarará ante la jueza que investiga la dana, pese a no ser más que el líder de la oposición y no tener responsabilidad alguna en la gestión de la tragedia. Al margen de esa cita, en Génova tienen apenas dos semanas para definir su relación con Vox en Extremadura. La victoria de María Guardiola no le garantiza las manos libres que pedía. Pero son muchas las voces que instan a los representantes de los dos partidos de la derecha a aparcar sus rivalidades personales y hacer valer el histórico 60 % de los votos sumados el 21D. El PP descarta la repetición electoral con la que amagó en campaña y pide responsabilidad a Vox. Entre los estrategas del PSOE se espera que el fantasma de la amenaza ultra que desapareció en Extremadura reaparezca en Aragón el 8 de febrero. Pilar Alegría es una apuesta personal de Sánchez, al que ha defendido incluso a costa de alejarse del que fuera su mentor, Javier Lambán. El resultado de la cita aragonesa se interpretará aún más en clave nacional que el de Extremadura. Y Sánchez va a volcarse para alejar los fantasmas del adelanto electoral. El termómetro aragonés nos dará nuevas claves.