El club hispalense arrastra una deuda oficial cercana a los 70 millones y cerró el último ejercicio con pérdidas de alrededor de 50 millones
05 ene 2026 . Actualizado a las 09:07 h.Sergio Ramos se ha convertido en una de nombres propios del proceso abierto en el que se encuentra el Sevilla para un cambio de propiedad. El club hispalense arrastra una deuda oficial cercana a los 70 millones de euros, aunque algunas estimaciones elevan esa cifra, y cerró el último ejercicio con pérdidas de alrededor de 50 millones, según los datos presentados en la última junta general celebrada el pasado 16 de diciembre.
El modelo de alternancia en la presidencia del club pactado desde el año 2000 entre las principales familias -con figuras como Roberto Alés, José María del Nido padre e hijo, y José Castro- no ha logrado sostenerse en el tiempo y ha terminado por fracturarse provocando una prolongada inestabilidad institucional. Desde 2023, el club ha dejado de ser un referente de gestión y resultados que alcanzó desde el año 2000 para meterse en una profunda crisis en los ámbitos institucional, económico y deportivo que ha llevado a los propietarios del club a poner el cartel de 'se vende'.
El accionariado del club se reparte principalmente entre la familia Del Nido, que controla en torno al 28% del capital; el bloque formado por José Castro, el Grupo de Utrera y la familia Alés, con aproximadamente un 23%; la familia Carrión, con un 15%; y el denominado Grupo de los Americanos, que posee otro 15%.
Imagen pública del fondo estadounidense
Con este panorama y después de que los accionistas se hayan reunido con varios grupos interesados en hacerse con la propiedad del club, pero de momento sin que ninguna haya fructificado en nada concreto. Un escenario de incertidumbre en el que Sergio Ramos ha dado un paso adelante encabezando una oferta presentada por un fondo estadounidense para adquirir prácticamente la totalidad del capital social de la entidad, valorada en torno a los 400 millones de euros, según ha informado 'The Athletic'.
El central de Camas y excanterano del Sevilla no sería el principal inversor de la operación y su papel sería el de representante e imagen pública de un grupo financiero extranjero interesado en tomar el control del club de Nervión. Su papel, de acuerdo con fuentes próximas a la negociación, responde a la voluntad del fondo de dotar al proyecto de legitimidad deportiva y arraigo institucional, en un contexto de notable desgaste de la actual estructura accionarial.
Pendientes de una auditoría
La propuesta se encuentra supeditada a la conclusión de una auditoría externa que permita determinar con precisión el volumen de la deuda del Sevilla. En este punto, la principal incógnita reside en el tratamiento del préstamo participativo concedido por CVC Capital Partners en 2021, cuya consideración como deuda o no podría modificar de forma sustancial la valoración económica de la entidad. Algunas estimaciones sitúan el pasivo total en el entorno de los 200 millones de euros si dicho préstamo se incorpora al cómputo.
Otro de los elementos que condicionan la operación es la estructura financiera de la oferta. Los 400 millones estarían destinados al denominado valor empresarial del club, sin que, al menos por el momento, se contemple una ampliación de capital que permita reforzar la solvencia y la capacidad inversora a corto plazo. Este aspecto genera reservas en sectores que consideran que una eventual venta debería priorizar el saneamiento económico como base para la recuperación deportiva.
La decisión final de los actuales propeitarios del Sevilla no dependerá únicamente de la cifra ofrecida, sino también de la viabilidad del proyecto, su credibilidad institucional y su capacidad para garantizar estabilidad en una etapa marcada por la incertidumbre económica y deportiva.
De hecho, este mismo domingo se volvió a vivir una situación complicada para el palco durante el partido liguero ante el Levante. La dolorosa derrota del Sevilla ante el conjunto granota (0-3), que llegaba a la ciudad sevillana como colista de Primera, provocó que la grada del Sánchez Pizjuán volviera a cantar con la actual directiva exigiéndole su marcha del club.