Un reto «online» se cobra la vida de un hombre de 37 años en Barcelona

La Voz REDACCIÓN / LA VOZ

ACTUALIDAD

janiecbros

Los Mossos d'Esquadra investigan la muerte, que tuvo lugar en la madrugada del 30 al 31 de diciembre. En su habitación se encontró una botella de whisky vacía, dos latas de bebida energética y cocaína que, al parecer, debía consumir en un máximo de tres horas

04 ene 2026 . Actualizado a las 17:37 h.

Un hombre de 37 años ha muerto en Cataluña mientras participaba en un supuesto reto online, según están investigando los Mossos d'Esquadra y avanza El Periódico. Ahora se está a la espera de los resultados de la autopsia. Los hechos ocurrieron en la madrugada del 30 al 31 de diciembre, cuando el hermano del fallecido, cuyo nombre era Sergio Jiménez, entró en su dormitorio de la vivienda familiar de Vilanova i la Geltrú y encontró su cuerpo.

«¿Ya estás durmiendo la mona, Sergio?» o «¿Aún no te has acabado la botella de whisky?», son los mensajes que, según el medio catalán, se encontraron en el directo por parte de los usuarios cuando este ya estaba muerto, arrodillado, con la cabeza apoyada en el colchón y su teléfono aún en la mano. La progenitora del hombre también presenció esta triste escena. En la mesa de la habitación había una botella de whisky casi vacía, dos latas de bebidas energéticas y cocaína. El ordenador y la webcam estaban encendidos. 

El desafío consistía, según los familiares de Sergio, en acabar las bebidas y la droga en menos de tres horas. Apunta El Periódico que este es el primer caso en España de una persona que muere en directo por realizar un reto. Sus allegados quieren saber ahora quién le pagó todo lo que consumió y que lo llevó al peor de los finales. Sus personas más cercanas, según el mismo medio, eran conocedoras de los problemas de consumo de drogas y el tratamiento psiquiátrico al que estaba sometido el joven, además de que llevaba unos meses realizando retos online.

Peligrosas amistades

Sergio entró en la espiral de los juegos en internet por su relación con el polémico Simón Pérez, un rostro conocido en España al haberse hecho viral por retos en directo en internet presuntamente bajo el efecto de las drogas junto a su pareja, Silvia Charro, quienes fueron denunciados en varias ocasiones por las plataformas en las que se emitían sus vídeos. Ambos inicialmente hablaban sobre hipotecas, pero su caída en desgracia fue gestándose progresivamente, llegando a hacer barbaridades en la red para recibir dinero.

Según El Periódico, el entorno cercano del fallecido señala a Simón Pérez y añade que ambos han aparecido juntos en algunos vídeos. Las mismas fuentes confirman que Pérez comunicó hace unos días la muerte de Sergio en un directo.

«Trash stream»

El denominado «trash stream» nació en Rusia hace unos diez años y ha sido en este país donde el género ha sido más popular, junto con Ucrania y Polonia, donde recibe el nombre de «patostream» (es decir, «retransmisión patológica»).

Los streamers en cuestión aceptan someterse a retos por parte de su audiencia a cambio de donaciones. Hay todo tipo de peticiones y desafíos, casi todos ellos degradantes, aunque algunos más inofensivos que otros. Los espectadores pueden pedir desde embadurnarse de huevo o pintura a otras acciones que suponen daño físico para las personas.

Una ristra de escándalos relacionados con estos retos fueron el detonante para que, en el 2024, Rusia acabase decretando la prohibición de este tipo de contenidos por problemas de seguridad pública. El caso más extremo, sucedido en el 2020, implicó al streamer Stas Reeflay, que solía participar hacer desafíos junto a su novia Valentina Grigoryeva, a la que vejaba, atendiendo a las peticiones de su audiencia. En una ocasión le roció espray pimienta mientras descansaba en el sofá; en otra, le rompió platos en la cabeza. Todo para deleite de una audiencia enferma, de algún modo orgullosa de participar en un maltrato en directo.

La cosa se fue de las manos con un nuevo desafío. Un suscriptor le ofreció alrededor de 800 euros si cumplía su petición: dejar a su novia, entonces embarazada, a la intemperie en el exterior de su vivienda cercana a Moscú en pleno diciembre, con el termómetro marcando temperaturas de varios grados bajo cero. Reeflay accedió y dejó a la joven, en ropa interior, congelarse en la calle.

Las imágenes que conmocionaron a la sociedad rusa llegaron poco después, cuando metió su cuerpo semidesnudo en casa y la tumbó en el sofá, a la espera de que llegasen los paramédicos. Fue demasiado tarde. La joven falleció de hipotermia, postrada en el sofá mientras él seguía con su directo, que continuó incluso cuando llegaron los doctores, que solo pudieron certificar su muerte.