Muere Antonio Smash, uno de los arquitectos del rock andaluz

Javier Becerra
JAVIER BECERRA REDACCIÓN / LA VOZ

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Antonio Smash en una imagen de archivo.
Antonio Smash en una imagen de archivo. EP-WEB TEATRO LOPE DE VEGA

Colaboró con artistas como Lole y Manuel, Pata Negra y Kiko Veneno

05 ene 2026 . Actualizado a las 22:03 h.

Se llamaba Antonio Samuel Rodríguez, pero el grupo que fundó a finales de los sesenta le cambió para siempre el apellido. Cuando se unió a Julio Matito, Gualberto García y Henrik Michel «el vikingo» para formar Smash, el Rodríguez quedó definitivamente oculto. El grupo fue toda una anomalía en su tiempo: cantaban en inglés, absorbían con avidez el blues y la psicodelia y, sobre todo, conectaron el rock con el flamenco, convirtiéndose en un referente histórico.

Antonio, que previamente había militado en Foren Dhaf, tocaba la batería y dejó una huella imborrable en Glorieta de los lotos (1970) y We Come to Smash This Time (1971). También son legendarios los sencillos El garrotín / Tangos de Ketama y Ni recuerdo ni olvido. En los hallazgos sonoros y estéticos de Smash pueden rastrearse los precedentes de Triana, Alameda, Imán Califato Independiente, Veneno, Pata Negra e, incluso, de La leyenda del tiempo de Camarón.

A mediados de los setenta se enroló junto a Manuel Rodríguez en Goma, otra formación que deambulaba entre el rock, la psicodelia y el flamenco. Posteriormente, se trasladó a Madrid, donde se convirtió en un músico muy solicitado por múltiples artistas. Entre ellos destacó su colaboración con Lole y Manuel, participando en la grabación de su elepé Pasaje del agua (1976).

En la década de los ochenta ingresó en otro estandarte del flamenco-fusión, Pata Negra, donde ejerció como batería, bajista y compositor, consolidando su papel en la innovación del flamenco-rock. Entre 1992 y 1998 trabajó junto a otro gigante de la música popular española, Kiko Veneno.

Su carrera en solitario empezó en el siglo XXI, con Jardín secreto (2001). Le siguieron otros trabajos como Balas de amor (2012), Viéndolas venir (2022) y Entre las olas (2023). Antonio mantuvo una intensa actividad sobre los escenarios, actuando hasta el final. Su último concierto tuvo lugar el pasado viernes en Sevilla, tres días antes de morir de un infarto a los 73 años.