Las bolsas y el crudo aguantan el tipo ante el repunte de la tensión geopolítica

La Voz REDACCIÓN / LA VOZ

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Jessica Rinaldi | REUTERS

Las grandes petroleras y las compañías de defensa celebran la intervención

05 ene 2026 . Actualizado a las 20:15 h.

Calma, tensa, pero calma al fin y al cabo. Eso fue lo que se respiró este lunes —el día en el que los inversores había de reaccionar al golpe de mano de Estados Unidos en Venezuela— en los principales mercados internacionales. A este lado del Atlántico, la sesión se saldaba con avances de las principales bolsas europeas, respaldadas por la apertura alcista de Wall Street. Subidas que, en el caso del Ibex, se traducían incluso en un nuevo máximo histórico. Cerró en 17.614,4 puntos, tras embolsarse una subida del 0,70 % con el carburante que le proporcionaron valores como Repsol (subió un 3,5 %) e Indra (+9,7 %). En el resto de las grandes plazas del Viejo Continente las alzas oscilaron entre el 0,20 % de París y el 1,34 % de Fráncfort.

Tampoco la cotización del petróleo dio muestras de excesivo nerviosismo inversor. El barril de brent, el crudo de referencia en Europa, subió sin estridencias, para colocarse en el entorno de los 62 dólares. Sí sacó provecho del inesperado giro de guion en el país caribeño el oro, el valor refugio por excelencia. Su cotización siguió esta jornada escalando posiciones hasta el entorno de los 4.500 dólares por onza, tras haber cerrado un 2025 histórico.

Petroleras

Ni la paz ni la estabilidad. Estados Unidos busca asegurar el control de las vastas reservas de petróleo de Venezuela, el país con más hidrocarburo del mundo. Donald Trump ha sido muy explícito al exigir este fin de semana, tras el asalto y captura de Nicolás Maduro, «acceso total» al crudo del país caribeño, al que acusaron de «robarles» el oro negro con expropiaciones y nacionalizaciones, que se remontan a hace 50 años y que se retomaron con la llegada de Hugo Chávez al poder. 

Mientras el mandatario estadounidense dicta las nuevas reglas del juego que regirán en el país, que incluyen una transición de poderes, las compañías multinacionales de su país hacen el agosto. 

La petrolera Chevron (la única autorizada a operar en Venezuela, donde es responsable de extraer el 20 % del total) ha llegado a subir este lunes más de un 6 % a media sesión, ante la perspectiva de aumentar su cuota de mercado. Lo mismo le ocurre a ExonMobil, cuyos activos (campos petrolíferos de Cerro Negro y La Ceiba) fueron expropiados en el 2007 bajo el mandato de Chávez. La compañía repuntaba a media jornada un 2,3 % en el parqué neoyorquino. 

ConocoPhillips, que también sufrió confiscaciones ese mismo año, elevaba su cotización un 3,6 %. El arbitraje internacional condenó a Venezuela a indemnizar a esta empresa estadounidense con 8.700 millones de dólares por arrebatarle sus activos en el país.

El nuevo escenario político que se perfila tras la caída de Maduro podría favorecer los intereses de estos gigantes del petróleo de EE.UU., que bajo el escudo de Trump, quieren reinstaurar el status quo previo al 2007.  

 

Una década y 100.000 millones para recuperar la actividad de los pozos

A pesar del optimismo en los mercados, lo cierto es que existe un alto grado de incertidumbre sobre la rentabilidad y conveniencia de retomar la actividad petrolífera en Venezuela. En primer lugar, porque exigirá unas inversiones multimillonarias para poder operar las maltrechas infraestructuras del país. El director del programa de energía latinoamericana en la Universidad de Rice, Francisco Monaldi, calcula que si se quiere aumentar de uno a cuatro millones los barriles de crudo producidos a diario en Venezuela «tardará alrededor de una década y aproximadamente 100.000 millones de dólares de inversión».

Y todo ello en un contexto de bajos precios del crudo. El del barril de brent, el de referencia en Europa, ha sufrido una corrección del 21 % en lo que va de año. A este factor hay que sumar la progresiva electrificación del planeta, lo que hará que se desplacen antes o después a los hidrocarburos en favor de las renovables.