Jura ante un Parlamento chavista, ya que EE.UU aún no le imputa cargos
06 ene 2026 . Actualizado a las 05:00 h.De las fórmulas legales que podía aplicar el Tribunal Supremo de Justicia controlado por el chavismo para darle margen de maniobra a Delcy Rodríguez al frente de la presidencia de Venezuela, eligió ayer, como era de esperarse, la que le da la mayor libertad. Al menos nueve meses tendrá para gobernar sin tropiezos, antes de decretar la ausencia absoluta de Nicolás Maduro, quien desde ayer pasó a ser formalmente un detenido judicializado por la justicia estadounidense, con cargos más fuertes que los que en su momento enfrentó el narcotraficante Joaquín el Chapo Guzmán, condenado a cadena perpetua por la misma Corte del Distrito Sur de Manhattan.
El Supremo, utilizando una fórmula que ya aplicó hace doce años en ocasión de la enfermedad final de Hugo Chávez, cuando designó presidente «encargado» a Nicolás Maduro —evadiendo así la Constitución, que señalaba que un vicepresidente no puede lanzarse como candidato presidencial—, la emplea ahora para que Delcy sea designada como presidenta por al menos 90 días, prorrogables por dos veces hasta alcanzar un total de 240. El tribunal no entra a calificar la ausencia de Maduro como definitiva —la define como «secuestro»—, lo que obligaría a Rodríguez a convocar a elecciones dentro de 30 días. Desde ayer, el chavismo ha comenzado una campaña centrada en la supuesta liberación y retorno del mandatario, a quien se sigue considerando presidente.
Esto también permitiría, según expertos, que así como Maduro ha gobernado los últimos siete años, gracias a la bendición del TSJ, con decretos de emergencia económica —la Constitución venezolana solo autoriza año y medio—, ahora permita a Rodríguez que se renueve su mandato por lo menos hasta el 2028, cuando podría terminar el mandato de Maduro sin necesidad de recurrir a un proceso electoral, al haberse cumplido la mitad, según lo establece la Constitución.
Respaldo del poder
Por lo pronto, además del previsible respaldo institucional en un país en el que el oficialismo controla todas las ramas del poder, Delcy ha contado con un espaldarazo este lunes en la Asamblea Nacional, en la que se instaló un nuevo período, luego de unas elecciones, en mayo del año pasado, de las que todavía no se conocen resultados disgregados, como las del 28 de julio del 2024 en las que el Consejo Electoral declaró ganador a Maduro sin mostrar evidencias.
El principal orador del chavismo en la instalación de esta Asamblea fue Nicolás Maduro Guerra, el hijo del mandatario que eal mismo tiempo se enfrentaba su audiencia de presentación ante la Corte del Distrito Sur de Nueva York.
«Tal vez secuestraron a Nicolás y a Cilia, pero no secuestraron la conciencia de un pueblo que ha decidido ser libre. A ti, Delcy Eloína, mi apoyo incondicional a la tarea tan dura que te toca. Cuenta conmigo, cuenta con mi familia, cuenta con nuestra firmeza para tomar los pasos correctos al frente de esta responsabilidad», señaló Maduro Guerra, cuya voz se quebró varias veces a lo largo de su discurso.
El primer acto legislativo de la Asamblea (que tuvo relevancia política, más no legal, porque con la decisión del Supremo bastaba) fue una rápida jura de Rodríguez por su hermano, quien va para su sexto año como presidente del Parlamento.
Su brevísimo discurso al aceptar el cargo, que no superó los cuatro minutos, no hace prever que espere quedarse poco tiempo al frente del poder: juró, parafraseando a Simón Bolívar, «no dar reposo a mi brazo ni descanso a mi alma» hasta lograr «el bienestar político, económico y social de los venezolanos [...] para sacar adelante a Venezuela en estas horas terribles de amenaza contra la estabilidad y la paz de la nación [...] Vengo con dolor por el sufrimiento que se le ha causado al pueblo venezolano, luego de una agresión militar ilegítima contra nuestra patria. Vengo con dolor por el secuestro de dos héroes que tenemos de rehenes en EE.UU.», señaló.
Demanda civil
Rodríguez no enfrenta, hasta ahora, cargos penales en el país norteamericano, pero este lunes se activó contra ella una demanda civil en una corte de Miami, en la que un grupo de ciudadanos estadounidenses piden compensación por haber sido torturados en Venezuela durante el Gobierno de Maduro. El domingo acabó el plazo para que Maduro y Rodríguez presentaran sus alegatos ante esa corte, lo cual podría llevar al juez de la causa a declararlos en rebeldía y abrir un juicio contra ellos por el que podrían recibir sanciones y embargos, además de otras penas.