Venezolanos a la expectativa en Cúcuta: «Ya se repartieron el país»

Héctor Estepa
Héctor Estepa CÚCUTA / E. LA VOZ

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Miriam Angareta posa en el paso fronterizo entre Venezuela y Colombia con una foto de su hijo. La mujer asegura que fue detenido hace una década por las autoridades venezolanas por traición a la patricia
Miriam Angareta posa en el paso fronterizo entre Venezuela y Colombia con una foto de su hijo. La mujer asegura que fue detenido hace una década por las autoridades venezolanas por traición a la patricia H. Estepa

Colombia está desplegando a unos 30.000 soldados en la frontera en previsión de una crisis migratoria si continúan las operaciones de EE.UU.

06 ene 2026 . Actualizado a las 12:25 h.

El umbral del puente internacional Simón Bolívar, que divide a Colombia de Venezuela, ha sido testigo de algunos de los acontecimientos clave de la última década en la política latinoamericana. Vivió la expulsión de miles de ciudadanos colombianos de Venezuela en el 2013, el éxodo de los venezolanos durante años y los intentos del ex líder opositor Juan Guaidó de introducir un convoy de ayuda humanitaria en Venezuela en el 2019.

Ayer volvió a ser uno de los centros de atención con decenas de periodistas de la prensa internacional esperando un permiso para ingresar en Venezuela [todavía no se ha otorgado] en medio del masivo envío de militares colombianos al lugar.

El presidente del país cafetero, Gustavo Petro, está desplegando a unos 30.000 soldados en la frontera en previsión de una crisis migratoria si continúan las operaciones de EE.UU. en Venezuela y también en previsión de una crisis de seguridad en suelo propio, porque Donald Trump ya ha advertido en varias ocasiones que Colombia también podría ser objetivo militar por su gran producción de cocaína.

La frontera está abierta y miles de personas la cruzaron este lunes como es habitual, pero el tema de conversación era prácticamente el mismo entre los viandantes: la operación que supuso el arresto de Maduro.

«Estamos tranquilos, felices, contentos. La verdad este sábado celebramos, disfrutamos esa buena noticia de que el país va estar libre. Es increíble. Como un sueño hecho realidad», señala a La Voz la madre de familia Andrea Brito, una venezolana que ha cruzado la frontera rumbo a Colombia, donde vive desde hace un lustro, tras visitar a sus familiares durante las fiestas.

Entre los soldados que custodian el lado colombiano de la frontera se cuela también Alexis Carrillo, un comerciante venezolano que va a realizar unos negocios al país cafetero. Él es mucho más escéptico con la situación por las negociaciones de Washington con la ya presidenta interina Delcy Rodríguez. «Ya se repartieron el país. Algunos celebran la caída de Maduro pero no saben lo que nos espera más adelante. EE.UU. va a tomar el petróleo por los daños causados. Están robando al país», asegura.

«Aquí va a haber más violencia seguro porque todavía quedan cabezas por caer», asegura Alexis quien, eso sí, destaca que, por lo menos en la zona fronteriza, no se han dado tensiones militares y la calle está en calma, aunque menos concurrida que en días normales. Una mujer, Miriam Angareta, camina por la frontera con la imagen de su hijo, detenido hace diez años en Venezuela por traición a la patria, asegura la progenitora. «El presidente Trump nos ha dado una esperanza de libertad. Vamos a lograrla, y no solo para mi hijo», comenta. Está a la expectativa, como la mayoría de venezolanos estos días.

Cerca del puente fronterizo hay un barrio muy humilde, de casas erigidas con madera y cubierta con láminas de zinc, llamado Venezuela porque allí se han asentado decenas de familias del país vecino. «Yo en cuanto cambie el gobierno me vuelvo a mi país», dice Zuley Guerra, una de las moradoras del lugar. «Hay mucha discriminación y ya estoy harta. Si no me he ido antes es por la situación de Venezuela».