Junts rechaza el acuerdo sobre financiación autonómica porque «perpetúa el café para todos»
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El partido de Carles Puigdemont reitera que no lo apoyarán cuando llegue al Congreso
09 ene 2026 . Actualizado a las 11:58 h.Cumpliendo con el guion anunciado, Junts se desmarcó del acuerdo de financiación cerrado en la Moncloa por Pedro Sánchez y Oriol Junqueras. La formación de Carles Puigdemont explicitó de nuevo su rechazo al modelo porque, en palabras de su portavoz, Josep Rius, «perpetúa el café para todos» y «no resuelve el déficit fiscal que padece Cataluña». A su juicio, «Madrid continuará teniendo la llave de la caja», por lo que «fiar todo a una cifra [4.700 millones de euros más] sin tener la llave de la caja es un error porque ya sabemos que nunca se cumple».
La postura de los posconvergentes y, hasta no hace tanto, compañeros de aventura de Esquerra en el procés, es harto conocida. Sin ir más lejos, Míriam Nogueras, correa de transmisión del prófugo de Waterloo en Madrid, la explicitó el pasado miércoles, en la víspera del encuentro entre el presidente del Gobierno y el inhabilitado líder de ERC: «No entenderíamos que se negociara menos que un concierto económico catalán, como tienen los vascos, por el cual Esquerra invistió a Salvador Illa». Nogueras reiteró que, si no hay concierto, el nuevo modelo no contará con los votos afirmativos de Junts, cuyo concurso es imprescindible para lograr el plácet del Congreso.
El partido de Puigdemont defiende el concierto económico para Cataluña, un sistema de cupo similar al vasco o al navarro, por el que la Generalitat pasaría a recaudar todos los impuestos devengados en la comunidad, y luego abonaría una cuota al Estado por los servicios prestados en la región. Nada raro para una formación que propugna la independencia y abraza el de sobras conocido mantra «España nos roba». Para los secesionistas herederos de la antigua Convergencia, que cuantifican el supuesto déficit fiscal catalán por encima de los 20.000 millones de euros anuales, los 4.700 millones más arrancados ahora por Esquerra no dejan de ser peccata minuta.
Concierto o cupo
Sin embargo, lo acordado por Sánchez y Junqueras en la Moncloa fue la financiación autonómica, no el modelo fiscal o tributario, que se ha dejado para una cita posterior y sigue sin concretarse. Esa falta de concreción es la que alega Esquerra para no sentarse a negociar los presupuestos de la Generalitat de Salvador Illa, incapaz hasta el momento de aprobar unas cuentas autonómicas propias. De hecho, el socialista gobierna Cataluña desde hace año y medio con las cuentas prorrogadas que diseñó su antecesor, Pere Aragonès. Aunque en el PSC reniegan del concepto «concierto económico», en el pacto suscrito con Esquerra para la investidura de Illa en agosto del 2024, los socialistas catalanes se comprometieron a «que sea la Generalitat la que gestione, recaude, liquide e inspeccione todos los impuestos soportados en Cataluña y aumente sustancialmente la capacidad normativa en coordinación con el Estado y la Unión Europea». El documento firmado prevé una partida para compensar al Estado por los servicios prestados y otra destinada a la solidaridad interterritorial, limitada por el principio de solidaridad. Los republicanos lo bautizaron entonces como «concierto económico solidario».
En definitiva, más allá del nombre, son medidas que suponen una reforma radical de la arquitectura financiera y fiscal del Estado, que requieren la modificación de la Ley Orgánica de Financiación de las Comunidades Autónomas (Lofca), además de otras dos leyes, la de financiación de las CCAA y la de cesión de tributos en Cataluña. Algo que exige la mayoría absoluta del Congreso, que hoy el Gobierno no tiene ni mucho menos garantizada por el rechazo expreso de Junts y las reservas mostradas por otras fuerzas parlamentarias del bloque de investidura, como Compromís.
No es el caso de los comunes, los socios de Sumar en Cataluña, que celebraron el anuncio de Junqueras como una victoria propia. Su portavoz en el Parlamento catalán, David Cid, señaló que se trata de un acuerdo «imprescindible», largamente reivindicado por su formación, ante un modelo «caducado desde el 2014», y que puede suponer «un adelanto importante para Cataluña». Los 4.700 millones más que ingresarían las arcas de la Generalitat suponen, según Cid, un «volumen ingente de nuevos recursos que tienen que servir sí o sí para blindar los servicios públicos y el estado del bienestar», como el refuerzo de la sanidad y la educación públicas, y las políticas de vivienda.