Caos en la sanidad portuguesa a causa de la gripe, que aún no ha alcanzado su pico

b. s. OPORTO / LA VOZ

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El Instituto Nacional de Emergencias Médicas de Oporto.
El Instituto Nacional de Emergencias Médicas de Oporto. Brais Suárez

Tres ciudadanos han fallecido esta semana esperando la llegada de una ambulancia

10 ene 2026 . Actualizado a las 09:49 h.

Hasta tres portugueses han muerto esta semana en diferentes puntos del país mientras esperaban la asistencia de los servicios de emergencias médicas, contra las cuerdas a causa de la epidemia de gripe: un hombre de 78 años en Seixal, que esperó atención durante tres horas; una mujer de Sesimbra de 73, y otro hombre más, de 68, en Tavira, que se mantuvo una hora aguardando a los servicios médicos.

Portugal registra desde principios de diciembre un exceso de mortalidad cercano al 22 % debido al frío y la gripe, con un aumento proporcional de las muertes por enfermedades respiratorias. En lo que va de enero se ha identificado una sobremortalidad en todas las regiones continentales y en todas las franjas de edad por encima de los 45 años.

Bajo la lupa está el Instituto Nacional de Emergencias Médicas (INEM), que se ha defendido asegurando que cumplió con todos los procedimientos definidos para la asignación de ayuda, pero que esta se demoró por la falta de medios. Solo en la región de Lisboa, se han contabilizado hasta 75 ambulancias paradas a la espera de camillas, sistemáticamente retenidas en los hospitales por falta de camas. La comisión de trabajadores explicó que esta situación no es nueva y achacó los hechos a un grave problema político, que ha empeorado la capacidad de respuesta debido a la retirada de medios. Se percibe especialmente durante las temporadas invernales, ante las complicaciones derivadas de la gripe, o en períodos vacacionales, cuando los servicios están bajo mínimos de personal. Los sindicatos aseguran haber alertado de los riesgos, sin reacción de los órganos competentes.

El jueves por la tarde, el primer ministro, Luís Montenegro, anunció ante el Parlamento una inversión de más de 16 millones de euros para adquirir 275 ambulancias y otros vehículos para el INEM. En realidad, este proceso de compra había comenzado con el Gobierno socialista de Antonio Costa hace dos años, y se arrastra desde entonces. El conservador reiteró además su confianza en la ministra de Sanidad, Ana Paula Martins, y descartó su dimisión, como solicitan determinados sectores de la oposición.

El empeoramiento del servicio atañe también a varios hospitales; especialmente, en la región de Lisboa. En algunos de ellos se han registrado esperas de hasta 30 horas. Algunos centros ya han activado su plan de contingencia, pero las autoridades advierten que lo peor puede estar por llegar, al considerar que todavía no se ha alcanzado el pico.