Solo un 6 % de profesionales en España son menores de 30 años, a pesar del bum audiovisual
15 ene 2026 . Actualizado a las 14:15 h.El audiovisual vive un momento dorado en España, que se ha consolidado como uno de los principales países productores de ficción televisiva. El sector ha disfrutado en los últimos años de un aumento considerable en los ingresos y un fulgurante crecimiento en el empleo en el sector. Una cara de la moneda no exenta de una llamativa cruz: la dificultad de la entrada de jóvenes guionistas en los numerosos proyectos que se ponen en marcha.
Según un informe del 2025, apenas un 5 % de los guionistas en España son menores de 30 años, mientras que los mayores de 40 suponen el 65 % de los profesionales. El dato es revelador de las limitadas oportunidades de los nuevos talentos para acceder a trabajos de este tipo. «Es un sector cerrado, en el que es difícil entrar sin conexiones y los equipos son ahora más pequeños y cerrados por proyecto», indica la guionista gallega Lidia Fraga, avanzando la principal razón que ha llevado a la falta de relevo: la irrupción de las plataformas de streaming.
Es paradójico, ya que precisamente los servicios de vídeo bajo demanda han propiciado el auge de producciones audiovisuales en nuestro país, pero, de paso, dinamitó el atractivo de las tradicionales series de la televisión lineal, es decir, aquellas ficciones nacionales largas, de muchos capítulos por temporada, que nutrieron las parrillas diarias durante años y de las que ahora solo sobreviven contadas excepciones, especialmente en la sobremesa.
Dada su estructura narrativa, con multitud de subtramas y personajes y episodios que se estrenaban anualmente o varias veces al año, estas producciones permitían repartir juego entre profesionales consolidados y aprendices. «En series como Cuéntame o Libro de familia, había posibilidad de incorporar en el proceso a gente que no tuviera experiencia para que trabajasen algunas partes del guion, pero ahora ya casi no existen ese tipo de series», reflexiona el guionista Alberto Guntín.
Cambios en la ficción
La nueva realidad es muy diferente. De cara a convencer a nuevos usuarios para suscribirse y a los ya establecidos para quedarse, las plataformas optan por mayor número de productos audiovisuales con menos capítulos y una altísima calidad técnica y narrativa, lo que conlleva presupuestos mucho más elevados. De ahí que, dentro de la inversión que supone, se elijan riesgos medidos y se apueste por nombres de consolidado prestigio y éxito, y que trabajan en equipos definidos y reducidos. «El salto de calidad es una espada de doble filo —reflexiona Fraga—, porque el volumen de trabajo es menor, ya que son proyectos cerrados, y son tan caros que nadie se arriesga dándoles la oportunidad a novatos».
A todo ello se suma un cambio estructural dentro de las productoras, derivado del nuevo modelo de streaming, en el que las plataformas encargan directamente contenidos muy definidos. «Con la crisis de la televisión lineal desaparecieron los departamentos de desarrollo, que eran los espacios naturales de aprendizaje», explica Fraga sobre las secciones de las productoras televisivas que se han eliminado o reducido drásticamente. Es ahí, en la dificultad para la primera toma de contacto donde se halla el principal escollo para la entrada de talento, ya que «no hay que olvidarlo: es un oficio, y un oficio solo se aprende trabajando», destaca Guntín.
El acceso a la formación
No es el único obstáculo. La gran mayoría de profesionales del sector entran a través de estudios específicos en guion, lo que es una buena noticia. No lo es tanto la disponibilidad de la formación. Los másteres públicos solo están disponibles actualmente en Sevilla, Barcelona y Madrid, lo que obliga a los interesados a desplazarse y agudiza el ya intenso centralismo de la profesión —un 54,8 % de los guionistas trabajan en la capital española y un 19,8 %, en la Ciudad Condal—. La formación privada, por otra parte, deja fuera a mucha gente por al importe de las matrículas.
Es en estos vacíos del sector en Galicia donde la Universidade de Vigo y la Asociación Sindical Galega de Guionistas (AGAG) han visto la oportunidad de eliminar obstáculos con la puesta en marcha de la microcredencial de Creación e Escritura de Series, una formación presencial de 150 horas que se impartirá en el Campus de Pontevedra entre el 21 de enero y el 29 de abril, con dos sesiones de 4 horas a la semana.
El programa, cuya matrícula está subvencionada al 70 % por la Xunta de Galicia, pretende ser una puerta de entrada asequible a la formación en el oficio. «El trabajo que se realizará será lo más parecido a la mesa de guionistas de una producción real», explica José Manuel López, director del curso, que pretende dotar de herramientas y de una red de contactos a los potenciales profesionales. «Los alumnos saldrán con la biblia de una serie, que se podría presentar, tal cual, en cualquier productora», destaca.
Un primer paso para democratizar el acceso a la profesión que, si se cumplen las expectativas, podría convertirse en el futuro máster de guion para la universidad pública gallega. Y, de este modo, paliar una carencia de talento joven, nociva para el sector. «Es una relación de mutuo beneficio: los jóvenes aprenden el oficio, y los veteranos desaprendemos vicios y ponemos los pies en el presente y la realidad», concluye Lidia Fraga.