Miguel Falomir: «No necesitamos ni un visitante más en el Prado, no queremos que nos ocurra lo que al Louvre»
ACTUALIDAD
El récord de 3,5 millones alcanzado en el 2025 es suficiente, según el director del museo público, que presentó la nueva temporada
15 ene 2026 . Actualizado a las 08:09 h.En un momento en el que se debate la turistificación en algunas ciudades, no sobra que en los grandes museos comience a hacerse una reflexión sobre la masificación que padecen, empujados cada año a batir su techo de visitantes y escalar posiciones en los ránkings. Nadie duda del éxito del Prado, entonces ¿por qué seguir obsesionados por crecer en tal sentido? Miguel Falomir, su director, parece por fin tenerlo claro, y entiende que los 3,5 millones de entradas despachadas el pasado año pasado, un récord histórico, son más que suficientes. Durante la presentación del programa del 2026, este miércoles, lo expresó con rotunda nitidez: «No necesitamos ni un visitante más en el Prado, pero sí perfiles distintos. Tenemos el ejemplo del Louvre, que ha colapsado, y no queremos que nos ocurra lo mismo».
Además de un esfuerzo de austeridad —la prórroga de los presupuestos estatales deja a la pinacoteca con 72 millones de euros, cifra estancada desde el 2023—, algo habrá tenido que ver esta política en la planificación de la nueva temporada, que comporta una decena de exposiciones y no contempla acciones blockbuster, grandes muestras dedicadas a los genios del arte como Veronese y Mengs —que acogió el pasado año— y que provocan la formación de esas enormes colas ya tan habituales en la pinacoteca madrileña. Evitará, asimismo, proyectos que den cabida al arte contemporáneo, que se han convertido en habituales desde los últimos meses de la etapa de su predecesor, Miguel Zugaza (2002-2017), por otra parte, responsable de la ambiciosa modernización y el cambio de imagen pública y social que el Prado experimentó especialmente en este siglo. Pero todo tiene sus límites, y, ahora, Falomir no oculta su preocupación por la incómoda deriva de éxito y popularidad que afecta a los museos: pretende que una visita al Prado «no sea como coger el metro en hora punta, ha de resultar grata; y tenemos claro que, más que el número, importa la calidad», aseguró, para desear que el renovado récord de los 3,5 millones de visitantes —con un 66 % de llegados del extranjero y un 34 % de territorio nacional— se mantenga intacto por «unos años».
Y volvió sobre el problema, recurriendo otra vez al hermano mayor francés. «El mayor problema de los grandes museos hoy, que a veces llega hasta el delirio, es la masificación. Todos tienen unas salas supersaturadas y otras vacías», dijo Falomir, en alusión al Louvre y La Gioconda, lo que podría ser el paradigma de esta casuística. «La superficie del Prado es ocho o diez veces inferior al Louvre, pero nuestra densidad de visitantes es altísima, quizá tres veces superior», insistió para subrayar la gravedad del asunto. «Se cree que el Prado es una institución cerrada, pero debe reinventarse cada día si queremos mantener su posición de liderazgo», proclamó, para volver sobre una programación, dijo, «más centrada en temáticas que en nombres» y con varios ejes claves que pasan de algún modo por una atención especial a El Prado en Femenino, un proyecto que se ha erigido en pilar filosófico en las últimas temporadas, basado en «un firme compromiso por visibilizar el papel de la mujer en el mundo del arte, ya sea como artífice, patrona y coleccionista, o como sujeto de la mirada masculina».
Este 2026, el museo reivindicará con sus exposiciones el papel de Mariana de Austria como emblema de las reinas promotoras del arte, el gótico mediterráneo y la cultura centroeuropea con Grien y Rilke. Además, promoverá una muestra dedicada a la profunda transformación de la institución estatal en los primeros 25 años del siglo XXI.
Las tres reinas promotoras del arte, el gótico mediterráneo y la cultura centroeuropea con Grien y Rilke
La primera gran apuesta del 2026 llegará en mayo y será «A la manera de Italia, España y el gótico mediterráneo (1320-1420)», que aborda la crucial influencia italiana en el panorama artístico del Medievo español. De mucha dificultad logística, incluirá textiles «delicadísimos» y tablas que jamás dejaron los espacios en los que están desde el siglo XIV. «Mariana de Austria» —que se enmarca en el año de las «Tres reinas» para vindicar la relevancia en la historia del museo de Isabel de Farnesio, Cristina de Suecia y de la propia esposa de Felipe IV, y que no se inaugurará hasta diciembre— traza la evolución de su imagen, de consorte a reina madre, pasando por regente; y abarca de Velázquez a Carreño Miranda. El centenario de la muerte del excelso poeta Rainer Maria Rilke (1875-1926), admirador del Greco, Velázquez, Murillo y Goya, alentará en noviembre la exposición «Rilke y el arte español». Con ella, una muestra sobre el maestro del Renacimiento alemán Hans Baldung Grien ensalzará la rica tradición cultural de Centroeuropa. Además, «Prado. Siglo XXI» reflexionará sobre cómo, «sin perder su identidad histórica, el museo ha alcanzado en el último cuarto del siglo una dimensión inédita tanto por las incorporaciones a la colección como por el número de visitantes y seguidores en redes. Y es que ha aumentado su espacio en un 53 % y ha adquirido 13.500 obras.