Matt Damon, sobre trabajar para Netflix: «Hay que repetir el argumento 3 o 4 veces, porque saben la gente está mirando el teléfono»
ACTUALIDAD
El actor, que acaba de estrenar «El botín» en la plataforma, ha reflexionado sobre las diferencias en las producciones desde la llegada del «streaming»
19 ene 2026 . Actualizado a las 17:17 h.La irrupción y popularidad de las plataformas de streaming ha provocado cambios sustanciales en la industria audiovisual en muchos aspectos, tanto positivos como negativos. A esos cambios se han referido los actores Matt Damon y Ben Affleck, protagonistas de uno de los últimos estrenos de Netflix, El botín. En una entrevista al programa Joe Rogan Experience, ambos han explicado las diferencias a la hora de trabajar para una plataforma de vídeo bajo demanda con respecto a la industria cinematográfica más tradicional.
Entre otras cosas, Damon ha lamentado las consecuencias que tiene al arte del cine la menor atención que hay por parte del espectador en el consumo televisivo doméstico, en contraste con las salas de cine. «Es lo que pasa por verlo en casa. Estás en una habitación, con las luces encendidas, mientras pasan cosas, los niños están corriendo, los perros también,...», ha reflexionado, «eso no te permite dedicarle un nivel de atención como harías en el cine». Netflix es consciente de ello y, por eso, establece una fórmula concreta en los guiones. «Hay que repetir en los diálogos el argumento como 3 o 4 veces a lo largo de la película, porque la gente está en el teléfono mientras la mira», ha expresado el actor sobre el efecto sobre la nueva escritura de películas y series.
La plataforma responde de este modo a la estudiada reducción del nivel de atención de los espectadores con la llegada de los contenidos a las pantallas de la televisión a golpe de clic. Es algo sobre lo que reflexionaba para La Voz el neuropsicólogo Juan Luis García Fernández a la hora de explicar por qué últimamente cuesta más recordar las series y películas. «A veces vemos una serie y estamos con el teléfono móvil, leyendo o contestando un WhatsApp y queremos acordarnos de lo que está pasando. La memoria no tiene esa capacidad si no estamos con una atención fija y sostenida. Por eso esas pistas que nos ofrecen del capítulo anterior nos permiten enlazar con las ideas principales», explicaba en su entrevista, en la que también destacaba las consecuencias de la gran cantidad de productos audiovisuales actuales.
Relacionado con todo ello, la estrategia de la plataforma, de enganchar a los espectadores para que no dejen de ver sus productos, también lleva a un cambio en la asignación del presupuesto de las producciones. Según ha explicado Matt Damon, en la mayoría de películas tradicionales gastaba sobre todo en el tercer acto, donde culmina la historia. «Es donde se solía gastar más dinero, porque todo va creciendo a lo largo de la historia, y ahí es cuando llegan las explosiones y esas cosas». Pero con Netflix, eso también cambia. «Ahora la premisa que nos dicen es: "¿Podemos tener algo grande en los primeros minutos? Porque queremos que la gente se quede"», ha contado.
Unos cambios en el consumo que han producido espectadores menos atentos y menos exigentes con los detalles, que aprovechan para ver una película mientras cocinan, planchan o actualizan sus redes sociales, y que tampoco tienen prejuicios para disfrutar de esos filmes en pantallas más pequeñas. «Tengo siempre una broma con los directores con los que trabajo; cuando estamos rodando y están ajustando todo al milímetro, con gran nivel de detalle, les digo: "Esto se va a ver genial en la pantalla del teléfono", y les saca de quicio», se ha cachondeado el actor.
Ben Affleck, su amigo de la infancia y coprotagonista de la película, ha querido ser más optimista, y ha puesto el ejemplo de series de la plataforma que no siguen esa lógica, como Adolescencia, con planos secuencia largos y pocos diálogos, que no reiteran la información. El intérprete argumentó que cree que «no se puede congelar la cultura en el momento en el que fuimos felices», para explicar que hay que adaptarse a las nuevas realidades de consumo. «Es lo que hay, la gente va mirar el móvil, el TikTok, así que tenemos que hacerlo lo mejor que podamos».
Además, se mostró en contra de los agoreros que ven todo como una amenaza existencial. «Lo cierto es que el cine sigue vivo, la gente sigue yendo a ver películas, porque consideran que es guay», explicó, aunque reconoce que ahora los espectadores van en ocasiones más contadas, lo que hace que se hayan caído de la cartelera muchas películas independientes de presupuesto medio, algo en lo que concuerda Damon. «En los 90 había muchas películas independientes muy interesantes, y ahora se ha vuelto todo más conservador», ha lamentado, «porque para llevarla al cine hay que gastar muchísimo más y rentabilizarlas es más complicado».