Muere a los 93 años Valentino, diseñador y creador del rojo más icónico

beatriz pallas REDACCIÓN / LA VOZ

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Alessandro Bianchi | REUTERS

El maestro de la elegancia estaba considerado «el último emperador» de la moda italiana

20 ene 2026 . Actualizado a las 08:11 h.

«Amo la belleza, no es culpa mía». La elegancia y la pulcritud técnica fueron la brújula que guio al diseñador Valentino Garavani (Roma, 1932) para edificar la icónica marca de lujo que lleva su nombre. Ayer, apenas cuatro meses después de que la moda italiana perdiera a uno de sus pilares, Giorgio Armani, el diseño romano perdió al que había sido proclamado como su «último emperador». Cuarenta y cinco años sirvieron para que Valentino creara una firma que seguirá viviendo después de él. Nacido en Lombardía en 1932, su afición por la aguja nació en él de pequeño y su familia apostó por su formación desde la adolescencia. Empezó a aprender en Milán y siguió aprendiendo en París con grandes de la alta costura como Jean Dessés y Guy Laroche. Cuando tuvo en su poder todas las herramientas para volar solo, se instaló en la Roma de la dolce vita para moldear su visión estética.

En 1960, Garavani conoció a Giancarlo Giammetti, que se convirtió en su pareja y socio en un tándem de éxito. Giammetti, estudiante de arquitectura, se ocupaba de cosas mundanas como la gestión y la expansión de la marca, para que el modisto pudiera elevarse en la tarea de crear. El éxito le llegó por primera vez en 1962, cuando presentó su primera colección en el Palacio Pitti de Florencia.

Buena parte de su repercusión mundial llegó de la mano de las musas ilustres que confiaron en su estilo. Una de ellas fue Jacqueline Kennedy, a quien vistió de viuda y de novia. De viuda, con un repertorio de vestidos de luto que ella le había encargado para su fondo de armario de primera dama y que acabaría usando tras el magnicidio de JFK. Y de novia, para su segunda boda, en 1968, con el armador griego Aristóteles Onassis. A Jackie le dedicó entonces la llamada «colección blanca», un alegato por el «no color» que fue revolucionario en medio de la explosión de matices y estampados psicodélicos de finales de los sesenta.

Después apostó por otro color, uno con nombre propio: el rojo Valentino. Aseguraba que se había enamorado de él en una ópera en el Liceo de Barcelona y desde entonces introdujo siempre en sus desfiles algún vestido monocromático que respondía a una fórmula magistral: 100 % magenta, 100 % amarillo y 10 % negro.

Además de Jackie O., le dieron fama mundial las divas que se vistieron en su taller, como Elizabeth Taylor, Audrey Hepburn, Ava Gardner, Sofia Loren, Grace Kelly, la emperatriz Farah Diba, la reina Noor de Jordania, Nancy Reagan y Jane Fonda, entre otras. La inmortalidad de sus creaciones se hizo carne cuando Julia Roberts deslumbró al recoger su Óscar en el 2001 con un vestido de varias temporadas atrás.

En el 2007 anunció su retirada y en el 2008 hizo su último desfile en el Museo Rodin de París. Desde entonces la dirección creativa ha pasado por las manos de Alessandra Facchinetti, Maria Grazia Chiuri, Pierpaolo Piccioli y, en la actualidad, Alessandro Michele.