Las redes fueron el primer altavoz tras el accidente de Adamuz: «Este es mi padre. Ayuda, difusión por favor»

La Voz REDACCIÓN / LA VOZ

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Las redes fueron el primer altavoz
Las redes fueron el primer altavoz

Los familiares compartieron su angustia por los seres queridos que no localizaban

20 ene 2026 . Actualizado a las 12:49 h.

«Urgente. Por favor, quien esté en Adamuz y reconozca a este señor, que es mi padre, que contacte conmigo. Iba en el Alvia Madrid-Huelva que ha chocado. Por favor, difusión». Publicó Richi en X a las 1.26 horas del lunes. «Sigo sin noticias, mi madre que esta en Córdoba ya ha preguntado en todos los hospitales y nada, hemos llamado a todos los teléfonos y nada, tengo la ubicación de mi padre pero lleva sin moverse desde el accidente aunque me sale en vivo. Esperemos que este en Jaén o Andújar». Eran las 5.31 cuando compartió el pantallazo de la ubicación de su padre, Ricardo Chamorro. Marcaba el lugar del siniestro.

Las redes sociales se convirtieron en el primer altavoz para aquellos que no localizaban a sus seres queridos. «Seguimos buscando a María Eugenia. Iba en el tren de Iryo en el vagón 8, asiento 13D. Por favor, difusión». Mensajes desesperados. «Llevamos desde las 21 intentando contactar con mi padre, se llama Andrés Gallardo Vaz, venía en el tren dirección Huelva. Os ruego que si lo veis o sabéis algo sobre él por favor comunicárselo». Álvaro Gallardo compartió la fotografía de su padre cerca de las tres y media de la madrugada. Seis horas después publicó que lo seguía buscando.

«Mis tíos iban en el Alvia que se ha accidentado en Adamuz y de mi tío no sabemos nada. Se llama Rafael Millán Albert. Por favor, cualquier información es bienvenida», comentó Antonio Vázquez en X. Los mensajes se fueron viralizando en poco tiempo. Eva Mestre buscaba a Miriam, una joven de 27 años que viajaba sola en el vagón 1 del Alvia. «Llevaba un pantalón de pana verde e iba dirección Huelva. Difusión por favor!». Un error la situó en un hospital. Eva lo desmintió. «Hubo una confusión con una fecha de unas placas. Las pruebas son del 2021. Su padre vio la esperanza, como es normal».

«Saqué a quince. No quiero que me dé las gracias nadie»

P. carballo

Adamuz se enclava entre Sierra Morena y el río Guadalquivir, a unos 30 kilómetros al nordeste de Córdoba. Tiene unos 4.600 vecinos. Lo atraviesa la A-421, la carretera que empezó a convertirse en un desfile de sirenas a primera hora de la noche del domingo. En la avenida de la Puerta de la Villa, el Centro de Participación Activa del pueblo se convirtió en el improvisado punto de encuentro. Para los que buscaban respuestas. Para los heridos que no se consideraban urgentes. Para los supervivientes que, conmocionados, requerían asistencia. Allí se fue desatando un goteo silencioso de solidaridad. Las columnas se fueron llenando de mantas. De botellas de agua. De termos de café. De cajas de pizza. Por allí pasaron en apenas un par de horas varios centenares de personas.

El edificio tiene dos plantas. En la superior se instalaron los psicólogos, los voluntarios de la Cruz Roja, los familiares que llegaban desnortados buscando a un ser querido. En la planta inferior hay un bar. «No lo he cerrado en toda la noche. Hago lo que puedo. Quizá hayan pasado por aquí más de 200 personas», contó Antonio, su encargado, a El Mundo. La barra está cubierta por comida. «Todo lo que ves lo han traído los vecinos». Manuel llegó hasta allí en pijama. Estuvo preparando bocadillos. «Mi hijo es camionero y fue de los primeros en llegar a las vías. Vio todo el horror. La gente estaba desesperada», cuenta ante las cámaras.

En cuanto tuvo constancia de lo que había sucedido, Gonzalo, el lotero de Adamuz, cogió el coche e intentó llegar al lugar del siniestro. Efectivos de seguridad acordonaban la zona. «Como el acceso era limitado, le dije a la Guardia Civil que tenía un quad. Son momentos en los que no piensas, simplemente actúas. Volví con él y allí llevé a los heridos». Estuvo colaborando en la evacuación hasta las tres de la madrugada. «Las imágenes eran indescriptibles, muy fuertes, muy duras, ves cosas que no has visto en tu vida. Conseguí sacar a catorce o quince personas. No quiero que me dé las gracias nadie».

A la zona cero llegó también el alcalde de Adamuz, Rafael Ángel Moreno, tras ser alertado por el 112. «Aquello era dantesco, terrorífico. No se me olvidará nunca. Al llegar todo el mundo pedía ayuda. La situación era muy compleja. Había familiares que te preguntaban por los suyos, que no sabían si habían muerto. El pueblo ha respondido desde el primer minuto de forma masiva», relató con los ojos vidriosos.

A una treintena de kilómetros, en el Nuevo Arcángel, el Córdoba estaba jugando el derbi contra el Málaga ante casi 20.000 aficionados. La megafonía solicita a los aficionados desplazados que eviten la autovía a su regreso. Por ella se está evacuando a los heridos. Adamuz pasó la noche en vela. En un nudo de angustia que quebraban las sirenas. El Ayuntamiento habilitó el centro de mayores, el recinto ferial y el pabellón. «Esto le viene grande a todo el mundo», lamenta Manuel.