Transportes cesa a dos altos cargos del ADIF y Renfe por el caos ferroviario en Cataluña

Xavier Gual BARCELONA / E. LA VOZ

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Varios usuarios de la red de Cercanías de Cataluña, este lunes en la estación de Sants.
Varios usuarios de la red de Cercanías de Cataluña, este lunes en la estación de Sants. Quique García | EFE

Un fallo en el sistema informático afectó este lunes al servicio en esta comunidad

27 ene 2026 . Actualizado a las 11:17 h.

El caos que reina en los trenes de Cercanías de Cataluña, desde el accidente mortal de Gelida el pasado martes, se cobró ayer los primeros ceses en Renfe y el ADIF. El director operativo de Rodalies, Josep Enric García, y el director general de operaciones y explotación del ADIF fueron destituidos este lunes tras otra jornada negra para la movilidad ferroviaria en la región. El sistema informático que controla los trenes, ubicado en la estación de Francia de Barcelona, se cayó dos veces en menos de dos horas, paralizando el servicio y sumiendo a los usuarios, de nuevo, en el más absoluto desconcierto. En esta ocasión, la culpa no pudo ser atribuida a fenómenos meteorológicos adversos (el temporal cesó el domingo), ni geológicos (aunque sí se produjo algún desprendimiento de piedras, fueron de escasa relevancia) ni al plante de los maquinistas, que este lunes sí estaban al pie de los trenes para cumplir con su trabajo.

Esta vez pudo deberse a un sabotaje o a un ciberataque, según deslizó el ministro Óscar Puente, si bien no aportó ningún dato concreto que avale tal hipótesis. En cualquier caso, hasta 300 técnicos del ADIF, desplegados en una veintena de tramos, los más críticos, revisaron vías, trenes, catenarias, cables, ordenadores… sin dar con la causa del enésimo estropicio ferroviario. «De repente, todos los trenes desaparecieron de las pantallas del centro de control; es como si todos los semáforos de la ciudad hubieran dejado de funcionar al mismo tiempo», explicó con rostro atónito el director de relaciones institucionales de Renfe en Cataluña, Antonio Carmona. Tras el fundido a negro, llegaron las ya habituales escenas en los andenes, con pasajeros corriendo de un lado para otro en busca de algún medio de locomoción para llegar al destino. «En la pantalla dice que mi tren está a punto de llegar, pero bajo al andén y no llega; después de esperar un buen raro, subo y me dicen que coja un autobús», se lamenta una usuaria de la R1 en la estación de Sants, harta de esperar un tren a Mataró. «En el trabajo lo entienden, pero ya se están cansando. No puede ser que nos traten así, es intolerable», se queja otro pasajero, a la espera de un tren en Martorell, en la R4, la misma en la que un joven maquinista sevillano en prácticas perdió la vida hace menos de una semana.

A la vista de los acontecimientos, la Generalitat exigió a Renfe y el ADIF la asunción «inmediata» de responsabilidades, que llegaron a media tarde, con el cese de dos cargos técnicos: el director operativo de Rodalies y el responsable de explotación del ADIF. El anuncio llegó después de que la consejera catalana de Territorio, Sílvia Paneque, advirtiera de que la situación que padecen los usuarios en Cataluña no es tolerable: «Nos hemos levantado con trenes funcionando y que han comenzado a caminar y se han vuelto a parar. No puede ser, es intolerable. Exigimos consecuencias».

Sin alusiones al Ejecutivo

Aunque el malestar en el Ejecutivo catalán es evidente, sus consejeros (Salvador Illa se encuentra hospitalizado) andan con pies de plomo antes de acusar abiertamente al Gobierno de Pedro Sánchez, del mismo color político, o incluso de exigirle algún tipo de responsabilidad. Tanto es así que Paneque volvió a señalar este lunes, como causa última del desastre en Rodalies, a «la desinversión profunda de décadas», obviando que los socialistas ocupan la Moncloa desde hace ocho años. Le replicó el secretario general del PP catalán, Santi Rodríguez, para quien «lo que está pasando no es culpa de otros gobiernos, es culpa del actual». El dirigente popular le recordó la recién creada empresa mixta Rodalies de Catalunya, con mayoría de la Generalitat en el consejo de administración, que gestionará el servicio tras el acuerdo del PSOE y Esquerra. «Mientras algunos están distraídos creando nuevas empresas que les permiten seguir en los gobiernos y no sirven absolutamente para nada, los ciudadanos sufren un servicio más que deficiente», sentenció.

El presidente del ADIF, Luis Pedro Marco, insistió en que las incidencias no tienen como origen la falta de inversión ni una avería material. Tampoco se atrevió a poner fechas para el restablecimiento de la red. «Es imprudente poner una fecha a la recuperación de Cercanías», concluyó.

Illa desoye a la oposición y descarta dimisiones en la Generalitat

La presión es máxima sobre la Generalitat de Salvador Illa. Junts, PP, Vox, Esquerra y la CUP (todos menos el PSC y los comunes) coincidieron en pedir la dimisión de la consejera de Territorio, Sílvia Paneque, que lidera la crisis ferroviaria desde su origen, junto al titular de Presidencia, Albert Dalmau, en funciones de president mientras Illa permanece hospitalizado por una infección en la pelvis. Por el momento, el Ejecutivo catalán hace oídos sordos ante las peticiones no solo de la oposición, sino también de sus propios socios de investidura. Unas demandas que incluyen la dimisión del ministro de Transportes, Óscar Puente. «Se equivocan quienes en lugar de buscar una solución reclaman cuestiones que pueden dar un rédito político, pero que no solucionan el problema», dijo la consejera portavoz, en un intento de desviar la atención sobre sus propias responsabilidades en el asunto. «Es hora de que el Govern defienda los intereses de los catalanes y no de defender los del PSOE», señaló el portavoz de Esquerra, Isaac Albert, que reclamó, además, una inversión de 8.000 millones de euros para mejorar el servicio. Más duro fue el portavoz de Junts, Josep Rius, que tildó de «inaudito» que Paneque siga en el cargo ante su «incompetencia manifiesta», al tiempo que exigió a Sánchez que cese a Puente. También el diputado de Vox Joan Garriga cargó contra la gestión «criminal» que, en su opinión, lleva a cabo tanto la Generalitat como el Gobierno central.

Movilización ciudadana el 7F

Al margen de los partidos políticos, las asociaciones de usuarios de Rodalies preparan una movilización de protesta en Barcelona para el 7 de febrero. Hasta nueve entidades pretenden de esta manera dar voz a los afectados por el «pésimo» servicio que reciben de las distintas empresas y administraciones, y exigir soluciones. «Es un problema que nos afecta a todos», asegura Ana Gómez, portavoz de la Plataforma Dignidad en las Vías, una de las organizaciones que desde Tarragona encabeza las protestas de los sufridos viajeros. «No podemos vivir sin tren, no hay suficientes autobuses para dar una alternativa a Cercanías y Regionales», añade. Unas 400.000 personas usan a diario los trenes de cercanías en la región, una cifra a la baja en los últimos años por culpa del desbarajuste en el servicio.