El sarampión vuelve a ser endémico en España una década después

Amara Santos REDACCIÓN / LA VOZ

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Sarampión.
Sarampión. Marina Demidiuk

La OMS certificó al país como libre de la enfermedad en el 2016. Sanidade recuerda que desde el 2021 solo se confirmaron dos casos en Galicia

28 ene 2026 . Actualizado a las 08:49 h.

Infección de las vías respiratorias, fiebre alta o erupciones cutáneas son los principales síntomas del sarampión, una enfermedad vírica sumamente contagiosa que vuelve a ser endémica en España. Así lo notificó la Organización Mundial de la Salud (OMS) al Ministerio de Sanidad, que recibió recientemente la notificación oficial del Comité Regional Europeo de Verificación para la Eliminación del Sarampión y la Rubeola (CRV). En ella, se traslada que se ha restablecido la transmisión endémica del sarampión tras la evaluación anual de los datos epidemiológicos y de laboratorio del 2024. Sin embargo, esto no afecta a la rubeola, respecto a la cual nuestro país mantiene el estatus de eliminación. A España se unen otros cinco países que pasaron de una situación de eliminación a una de restablecimiento de la transmisión: Armenia, Austria, Azerbaiyán, Uzbekistán y Reino Unido. En Galicia, Sanidade confirma que desde el 2021 solo se detectaron dos casos de sarampión, ambos en el 2024, uno de ellos importado y otro vinculado epidemiológicamente al primero. Por su parte, el Ministerio de Sanidad ya trabaja en la actualización del Plan Estratégico para la Eliminación del Sarampión y la Rubeola para recuperar la situación del 2016, año en el que se certificó al país como libre de sarampión tras más de 36 meses sin circulación endémica del virus.

«España buscará mantener unas tasas de vacunación superiores al 95 % y vigilará que no queden sin proteger grupos vulnerables», según la subdirectora adjunta del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias (CCAES), María José Sierra. A esto, añadió que «hay que asegurarse de que los casos sospechosos se descarten rápidamente y no pasen desapercibidos».

El sarampión figura como enfermedad de declaración obligatoria desde 1900, aunque existe desde hace siglos, y uno de los primeros brotes confirmados en España se detectó en 1883 en Segovia. Sobre la evolución epidemiológica, el Centro Europeo para la Prevención y Control de Enfermedades, cifra en siete los casos en España entre el 1 y el 18 de enero del 2026 y en el 2025 (hasta el 28 de diciembre) se habían confirmado 397 casos de sarampión de un total de 971 sospechosos, entre los que se incluyeron 108 importados (principalmente de Marruecos y Rumanía).

En el 2024 se notificaron 467 casos sospechosos, de los que se confirmaron 227: un 23,3 % importados, un 44,9 % relacionados con la importación y de un 32,2 % no pudo establecerse el origen. En este año también se notificaron 30 brotes en 12 comunidades. Esta enfermedad presenta actualmente una circulación persistente en 13 países europeos, donde hubo un aumento de casos y brotes. Francia, Alemania e Italia evolucionaron desde un escenario de interrupción de la transmisión a una situación de transmisión sostenida.

Repunte en 2011

En el 2004, España solo sufrió dos casos, algo que cambió en el 2011, un momento muy crítico de la enfermedad por un notable repunte (el pico máximo se produjo en mayo con 667 casos). Los afectados llegaron a 30.000 en Europa y según la Asociación Española de Pediatría a más de 1.800 en territorio nacional, cinco veces más que el año anterior (173 en 2010).

Desde el Centro Europeo para la Prevención y Control de Enfermedades, se achacó a las tendencias contrarias a la vacunación de numerosos progenitores y a la bajada de la cobertura vacunal. La vacunación del sarampión es voluntaria en España y el método más efectivo es la vacuna triple vírica (sarampión, rubeola, parotiditis), aplicada en dos dosis.

La cobertura de la primera es elevada, pero baja en la segunda, lo que según expertos sanitarios facilita la circulación del virus hasta grupos de población no protegidos como hijos de familias que no les vacunaron o adultos de 25 a 40 años que crecieron sin la vacunación universal y no sufrieron la enfermedad.