Rebajan las penas de 27 a 3 años a la madre de una niña de Lugo que cobraba por prostituirla y al hombre que la violaba
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Agredió sexualmente a la menor con el permiso de su progenitora desde los 12 a los 14 años. El castigo se les redujo al alcanzar un acuerdo con la Fiscalía, que apreció dos atenuantes
29 ene 2026 . Actualizado a las 13:05 h.Una gran rebaja de pena protagonizó el juicio de un caso de agresión sexual celebrado este jueves en la Audiencia Provincial de Lugo. Un pacto entre la Fiscalía, la acusación particular y las defensas de los acusados propició una reducción del castigo de prisión para la madre de una adolescente, que cobraba por prostituirla, y para el hombre que pagaba para mantener relaciones sexuales con ella. La vista oral fue muy breve, ya que el pacto evitó que se llevase a cabo el juicio como tal. El tribunal se limitó a leer el escrito del acuerdo de conformidad conjunto y las partes aceptaron las penas, que se rebajan de los 27 años que se solicitaban en un principio hasta los 3 años, 7 meses y 4 días que se han fijado finalmente.
Los hechos ocurrieron en distintos puntos de Lugo entre el 2017 y el 2019, cuando la víctima, hija de la acusada, tenía entre 12 y 14 años. Según el escrito aceptado por todas las partes, el otro procesado convenció a la mujer para permitirle mantener relaciones sexuales con la menor a cambio de dinero. La madre estuvo de acuerdo, e incluso promovió algunos de los encuentros y le dejó usar su propia casa.
El relato de hechos
La Fiscalía relata que ambos pactaban el día y el lugar en el que el agresor se vería con la víctima. Con una frecuencia de «dos o tres veces por semana», la violó en distintos puntos de Lugo. Alguna vez en su casa, otras en el coche y otras en el domicilio de la propia víctima. Ambos, según la fiscal, «conocían la repulsa de la menor» acerca de esa situación.
La primera agresión se produjo cuando la menor tenía 12 años. La última, el día que cumplió los 14. La mayoría de las veces, el condenado recogía a la niña en su coche y la llevaba a algún descampado o lugar remoto de las afueras de la urbe para violarla. Según el relato de hechos, alguna vez llegó a quejarse a la madre de que la víctima lloraba durante esos encuentros. La fiscal recordó en el escrito que el hombre pagaba 50 euros por cada relación, la mitad para la progenitora y el resto para la víctima.
Las agresiones se fueron sucediendo hasta noviembre del 2019. Posteriormente, la madre golpeó a su hija durante una discusión, causándole moratones y heridas en distintas partes del cuerpo. La chica, entonces, acudió al hospital y denunció los hechos, desvelando haber sufrido agresiones sexuales durante años con el permiso de su progenitora. Todo esto, acreditó la representante del Ministerio Público, «causó en ella una honda huella psicológica».
¿Por qué se les rebaja tanto el castigo?
El resultado del pleito puede resultar sorprendente, pero la gran rebaja de las penas de prisión tiene varias explicaciones. Una es la aplicación de dos importantes atenuantes. En primer lugar, la de reparación del daño, ya que los acusados abonaron antes de la vista 100.000 de los 150.000 euros con los que han aceptado indemnizar a la víctima. El restante lo pagarán en un plazo de cinco años. En segundo, la de dilaciones indebidas, ya que el procedimiento estuvo paralizado en dos ocasiones por motivos ajenos a los acusados, lo que lo extendió durante seis años. Estas dos circunstancias suponen, a nivel legal, una reducción automática de penas.
Además, un comentario de la fiscal reveló otro punto muy relevante. «Quiero dejar claro el deseo expreso de la víctima de alcanzar un acuerdo», dijo Lucía Girón al final de su intervención. Esto ha servido como pretexto para priorizar la entrega de una mayor indemnización económica, sacrificando una ligeramente superior pena de prisión en caso de haber optado por otra estrategia. Finalmente, el agresor ha sido condenado a 3 años, 7 meses y 4 días de prisión por un delito de agresión sexual y otro de inducción a la prostitución en concurso medial. Ella, lo mismo, pero añadiendo 40 días de trabajos para la comunidad por otro delito de maltrato en el ámbito familiar.
A la salida del juicio, Jacobo Vázquez, abogado de la víctima, valoró esta circunstancia. «Intentamos que mi clienta tuviese la mayor indemnización posible para tratar de reparar un poco el daño de unos hechos muy duros, muy difíciles de reparar. Hemos visto que las indemnizaciones en este tipo de casos casi nunca superan los 50.000 o 60.000 euros y aquí hemos llegado a los 150.000, que consideramos que es beneficioso para ella», razonó.
Vázquez incidió en que la reducción de pena era inevitable debido a la aplicación de las atenuantes, «entonces nosotros entendimos que el acuerdo era muy beneficioso». La ley penal, dijo, «es la que es», y la jurisprudencia, «igual». «Creemos que la mejor solución, que no buena porque eso no existe en estos casos, es que la víctima pueda tener una indemnización y que pueda pasar página y tener medios para iniciar una nueva vida. Es un mal menor», añadió. Finalmente, aseguró que los condenados van a cumplir la pena íntegra, «sin salir de prisión hasta el último día».