La amnistía a presos políticos en Venezuela aumenta las opciones de una transición rápida

MARÍA RODRÍGUEZ CARACAS / E. LA VOZ

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Familiares de presos políticos venezolanos se abrazan tras conocer que el Gobierno impulsará una ley de amnistía aplicable desde 1999.
Familiares de presos políticos venezolanos se abrazan tras conocer que el Gobierno impulsará una ley de amnistía aplicable desde 1999. Gaby Oraa | REUTERS

Las oenegés de derechos humanos se muestran cautelosas ante el anuncio de la presidenta encargada, Delcy Rodríguez

01 feb 2026 . Actualizado a las 08:51 h.

Un día después de haber conversado con Donald Trump para abrir el espacio aéreo venezolano, Delcy Rodríguez anunció también que abrirá las prisiones políticas del régimen y el cierre de El Helicoide, en Caracas, considerado el centro de torturas más grande de América Latina. La ley de amnistía anunciada por la mandataria el viernes por la noche, ante el Tribunal Supremo de Justicia, fue recibida con sorpresa por los venezolanos. La oposición y los activistas de derechos humanos la asumieron con un cauto optimismo, ya que aún esperan conocer sus alcances y precisiones.

En general, las dudas de estos últimos abarcan un amplio rango de temas: si se aplicará a los exiliados, o a aquellos que han sido condenados por delitos comunes en casos que, no obstante, son descaradamente políticos.

«Quiero anunciar que hemos decidido impulsar un proyecto de Ley de Amnistía General que cubra todo el período de violencia política desde 1999 al presente», afirmó la mandataria encargada, en un acto que la televisión venezolana transmitió obligatoriamente, pero en diferido.

Rodríguez afirmó en el citado discurso que «allí está la decisión del presidente Maduro [...] tenemos las líneas que nos brindaron [él y Cilia Flores, su esposa] por si llegara a ocurrir una situación calamitosa como la del 3 de enero». Para los analistas políticos está fuera de discusión que la línea viene dictada desde Washington y que, sin la captura del cuestionado mandatario, no se estaría impulsando la apertura económica ni la judicial.

«Obviamente, no es algo que voluntariamente el régimen haya querido hacer, sino que es producto de la presión real que ha recibido por parte del Gobierno de los Estados Unidos», señaló, por su parte, María Corina Machado, durante su presentación (virtual) en el Hay Festival de Cartagena, en Colombia, minutos después de la alocución de Rodríguez.

«El pueblo venezolano todavía no ha celebrado lo que sabemos ya es un camino irreversible e incontenible hacia la democracia y hacia el reencuentro», agregó la líder opositora, que espera un pronto retorno a su país, pero que, previamente, y según se estima, sostendrá una segunda reunión con Trump en la Casa Blanca.

Algunos van más allá y señalan que se están acelerando las tres fases de la transición política diseñada desde Washington y liderada por Marco Rubio, que podrían culminar, quizás, tan pronto como a finales de este año.

«Como van las cosas, Venezuela tendrá unas elecciones presidenciales novedosas, con dos mujeres como candidatas. Ganará María Corina con dos tercios de los votos y el otro tercio lo tendrá Delcy, jefa de la oposición», señaló Rafael Poleo, veterano (88 años) editor de periódicos y revistas venezolano, exiliado en Miami.

Cauteloso optimismo

En tanto, los venezolanos, y especialmente las oenegés venezolanas y las personas ligadas al poder judicial han recibido con cautela y expectativas el anuncio.

En un comunicado, Foro Penal Venezolano, la más conocida de estas organizaciones, señaló que los alcances de la amnistía no pueden llegar a los violadores de derechos humanos, presumiendo que Rodríguez podría pretender una autoamnistía para algunos de sus colaboradores.

Muchos esperan, adicionalmente, que no solo se cierre El Helicoide, sino que se desmantele la estructura de la represión, que incluye policías, Fiscalía y los distintos tribunales.