Detenida una estudiante en Santiago a la que su novio endosó una mochila con 140 gramos de coca y 8.000 euros
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El joven huyó por una ventana y está fugado, mientras que ella quedó en libertad y asegura que no sabía qué había en la bolsa
04 feb 2026 . Actualizado a las 16:03 h.Los vecinos del número 32 de la calle de A Rosa de Santiago llevaban meses sufriendo por tener que convivir con un punto de venta de drogas que sabían que estaba operando en un piso del edificio que está alquilado por habitaciones. En una de esas estancias vivía un joven catalán al que el trasiego de compradores delataba a ojos del resto de residentes, pero que hasta el momento había logrado esquivar a la policía. Eso cambió el domingo, cuando una llamada telefónica denunciando una pelea en el inmueble y un posible caso de violencia machista hizo que hasta cinco patrullas de la Policía Local acudiesen sobre las diez de la mañana en este punto del Ensanche compostelano.
Al percatarse del dispositivo policial y con los agentes disponiéndose a subir al piso para intervenir en ese posible caso de violencia de género que habían protagonizado otras personas, el joven catalán entregó la mochila a su novia y le pidió que abandonase el edificio con ella. Mientras, él salió por una ventana y se dio a la fuga, lo que ha motivado que se decrete contra él una orden de busca y captura.
La chica, de nacionalidad española y cuya familia no reside en Santiago, está completando sus estudios en la ciudad y hacía solo algunas semanas que había conocido al presunto traficante de drogas. Cuando prestó declaración en los juzgados, aseguró que no tenía ni idea de lo que contenía la bolsa que le entregó su pareja y que se llevó una terrible sorpresa cuando los agentes la abrieron y en su interior aparecieron paquetes con cocaína y muchos billetes.
En concreto, en la mochila había 140 gramos de cocaína y 8.000 euros. Unas cantidades que indican que el narcopiso que estaba operando en el edificio movía un volumen considerable de estupefacientes. Los vecinos de esta zona de A Rosa así lo constatan. Explican que casi todos los días, ya había personas esperando en el exterior del número 32 de la calle, en muchas ocasiones gritando y discutiendo entre ellos. «Imagino que es gente que viene a comprar, porque los he visto llamar al telefonillo, o con el móvil, y al poco tiempo ves que bajan, a veces incluso en pijama, y les dan algo, que parece que es una papelina. La verdad es que es una situación que incluso da miedo y a veces incluso tienes reparo a pasar por delante si está esta gente por ahí», explica un afectado.
La joven estudiante, tras ser detenida como presunta autora de un delito de tráfico de estupefacientes, pasó a disposición judicial y ha quedado en libertad y sin ningún tipo de medida cautelar. Es cierto que tiene arraigo y no hay ninguna posibilidad de que destruya pruebas porque ya se han practicado los registros pertinentes, pero el hecho de que ni siquiera tenga que comparecer cada quince días en los juzgados indica que, en principio, se ha dado credibilidad a su versión.
El operativo llamó la atención de muchos vecinos. Algunos, hartos de una situación que se repite con cada vez más frecuencia en el Ensanche de Santiago, otros, satisfechos con que la policía haya desmantelado uno de los puntos de venta de estupefacientes que han proliferado en el principal barrio de la ciudad coincidiendo con la mayor presión que hace meses se comenzó a ejercer sobre el denominado Banco do Pobre, dos edificios situados entre el Hospital Clínico y la avenida Mestre Mateo en los que se encuentra el mayor distribuidor de sustancias de la ciudad, que lleva 40 años operando como un auténtico supermercado de la droga.
Los vecinos tienen localizados otros cinco puntos de venta de drogas en la zona del Ensanche
El punto de venta de drogas desmantelado en la calle de A Rosa es uno de los que los vecinos tienen localizados en el Ensanche de Santiago, pero ni mucho menos el único. Es más, las denuncias que han ido llegando en los últimos meses a la asociación vecinal Raigame, que está liderando la batalla contra los narcopisos y los excesos de la movida nocturna, contabilizan al menos cinco más.
Las calles más castigadas por este fenómeno son Alfredo Brañas, donde se han detectado tres narcopisos, y Santiago de Chile, con dos. En estas zonas, los problemas se están multiplicando últimamente, lo que ha llevado a Raigame a aconsejar a las comunidades de propietarios que emprendan medidas legales y que denuncien ante la policía estos pisos en los que se venden estupefacientes.
Los narcopisos, además de acoger una actividad ilegal, generan una enorme inseguridad en los vecindarios con los que conviven, que tienen que soportar el ir y venir constante de toxicómanos en busca de sus dosis y las frecuentes peleas y discusiones que surgen cuando no llegan a acuerdos.
El último de estos incidentes se produjo en el número 6 de Alfredo Brañas, donde alguien incendió la puerta exterior del piso en el que los vecinos denuncian que se venden drogas. El incidente obligó a desplazar muchas patrullas y los Bomberos tuvieron que extinguir las llamas.