Así quedó tras los golpes la corona de Eugenia de Montijo, la única joya rescatada del robo del Louvre

LA VOZ REDACCIÓN

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El museo detalla en un comunicado que se podrá restaurar «sin la necesidad de reconstruirla»

06 feb 2026 . Actualizado a las 13:30 h.

El Louvre publica las primeras imágenes de la corona de la emperatriz Eugenia de Montijo, la única joya recuperada tras el insólito robo que sufrió el museo el pasado mes de octubre. La reliquia se les cayó a los ladrones cuando huían con el botín, y, aunque ha sufrido deformaciones y desprendimientos, aseguran desde el museo que se podrá restaurar «sin la necesidad de reconstruirla». En un comunicado detallan su estado actual. Relacionan las principales alteraciones con la fuerza que se ejerció al extraerla de la vitrina, por una ranura relativamente estrecha para su tamaño. La tensión provocó el desprendimiento de los aros y, para rematar, el golpe que se llevó al caer de la moto en la que escaparon.

Sin embargo, el pronóstico es favorable. La corona presentaba originalmente ocho palmetas de diamantes y esmeraldas alternadas en ángulos de oro. Tras el suceso, una se ha perdido y otras cuatro se despegaron y se deformaron. Las piedras preciosas, sin embargo, siguen unidas al marco. La corona conserva las 56 esmeraldas que tenía y, de los 1.354 diamantes, faltan diez. Nueve se desprendieron, pero se encontraron. «Aunque la forma de la corona ha sido alterada, se conservan casi todos sus componentes. Solo falta uno de sus elementos decorativos. Por lo tanto, su restauración completa será posible sin necesidad de reconstrucción ni recreación. Simplemente implicará una remodelación de su estructura», detallan desde el Louvre.

Imagen de la corona de la emperatriz Eugenia.
Imagen de la corona de la emperatriz Eugenia.

La restauración de la corona de la emperatriz Eugenia se confiará a un conservador acreditado tras un proceso de licitación, de conformidad con el Código del Patrimonio, la Ley de Museos y el Código de Contratación Pública. Como parte de este proceso, se elaborarán informes técnicos y más detallados sobre el estado de conservación. Además, dada la naturaleza «simbólica y sin precedentes» de una restauración de este tipo, y la «notable especificidad» del objeto a restaurar, la misión del conservador seleccionado se verá respaldada por la creación de un comité asesor de expertos.

Fue Napoleón III quien encargó la corona de la emperatriz Eugenia al joyero oficial del emperador, Alexandre Gabriel Lemonnier, quien se encargó de crear dos, una para él emperador y otra para su esposa, con el fin de lucirlas en la Exposición Universal de 1855.