Aparece en la costa de Argentina una rara medusa fantasma tan grande como un autobús escolar
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El hallazgo se produjo durante la expedición científica a bordo del R/V Falkor (too) del Instituto Oceanográfico Schmidt, en la que se ha documentado el arrecife de coral de Bathelia candida más grande conocido hasta ahora
07 feb 2026 . Actualizado a las 19:47 h.Una rara medusa gigante que puede alcanzar el tamaño de un autobús escolar ha sido uno de los hallazgos más impresionantes en las aguas profundas de la costa argentina realizado por el equipo científico del Instituto Oceanográfico Schmidt. Esta expedición observó una impresionante biodiversidad a lo largo de la plataforma continental del país, recorriendo la costa desde Buenos Aires hasta Tierra del Fuego, en la que documentaron recientemente el arrecife de coral de Bathelia candida más grande conocido en el océano mundial y 28 supuestas nuevas especies, incluyendo gusanos, corales, erizos de mar, caracoles marinos y anémonas de mar.
El Instituto Oceanográfico Schmidt fue fundado en 2009 por Eric y Wendy Schmidt para impulsar los descubrimientos necesarios para comprender el océano, sustentar la vida y garantizar la salud del planeta mediante la investigación científica de impacto y la observación inteligente, el avance tecnológico, el intercambio abierto de información y la participación pública, todo ello al más alto nivel de excelencia internacional.
Con una superficie de al menos 0,4 kilómetros cuadrados, el arrecife de Bathelia tiene un tamaño cercano al de la Ciudad del Vaticano. Este coral pétreo de aguas frías proporciona hábitat a otros organismos, como peces, crustáceos y pulpos. Reconocida como especie indicadora de un Ecosistema Marino Vulnerable (EMV), Bathelia candida se ha documentado en todo el océano Atlántico suroccidental, con las mayores áreas frente a la costa de Argentina. Sin embargo, los científicos no habían comprendido su extensión hasta esta expedición. El equipo encontró arrecifes de Bathelia 600 kilómetros (373 millas) más al sur de su área de distribución conocida, a 43,5° de latitud.
«No esperábamos ver este nivel de biodiversidad en las profundidades marinas argentinas, y estamos muy emocionados de verlas tan llenas de vida», declaró la científica jefe de la expedición, la Dra. María Emilia Bravo, de la Universidad de Buenos Aires y el CONICET. El equipo también documentó la primera caída ballena en aguas profundas de Argentina, a 3890 metros de profundidad, que son lugares en el fondo marino donde el cuerpo de esta especie aterriza después de que el animal muere y sirven como ecosistemas temporales, proporcionando alimento a animales como pulpos, tiburones y cangrejos.
Además, los científicos observaron antiguos jardines de coral chicle anidados entre grandes esponjas en la Fosa de las Malvinas, a 3.000 metros de profundidad. «Recopilamos una cantidad sin precedentes de muestras químicas, físicas y biológicas que se utilizarán para comprender las conexiones en nuestras aguas durante años», afirmó la Dra. Melisa Fernández Severini, del Instituto Argentino de Oceanografía y el CONICET.
El objetivo principal del equipo era localizar filtraciones frías, entornos abisales donde el metano y otras sustancias químicas liberadas del lecho marino sirven como fuente de energía para los microbios, que proporcionan sustento a animales como almejas, mejillones y gusanos tubícolas. Encontraron una filtración activa de un kilómetro cuadrado (el doble del tamaño del arrecife de Bathelia ) que incluía una gran zona de almejas quimiosintéticas.
Cinta VHS en el fondo del mar
El equipo observó basura en algunas zonas, incluyendo redes de pesca, bolsas de basura y hasta una cinta VHS en perfecto estado. La pegatina lateral de la cinta está en coreano, pero el equipo desconoce cómo llegó a las costas argentinas ni su antigüedad. Con cada expedición a las profundidades marinas, estos científicos están descubriendo que el océano «está lleno de vida, tanto como en la tierra, y quizás más, ya que contiene el 98 % del espacio vital de este planeta», afirmó la directora ejecutiva del Instituto Oceanográfico Schmidt, la Dra. Jyotika Virmani.
Vida a 4.000 metros de profundidad
No es la primera expedición de este tipo realizada en Argentina, ya que el pasado septiembre se produjo la exploración del cañón submarino Mar del Plata, con un robot operado a distancia y una transmisión en vivo las 24 horas del día, que se transformó en un fenómeno de audiencia que superó los ratings de los principales canales de streaming y medios.
La expedición formó parte de la campaña Talud Continental IV, y la llevaron adelante investigadores del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet) junto a la fundación internacional Schmidt Ocean Institute de Estados Unidos. La actividad se desarrolló a bordo del buque científico Falkor (too), equipado con tecnología de vanguardia. Durante la expedición se identificaron más de 120 especies de fauna marina, entre ellas esponjas gigantes, corales y crustáceos nunca antes observados mediante vehículos operados a distancia (ROV) en aguas profundas del Atlántico sur.
Fue tanta la trascendencia que adquirió el nuevo fenómeno que las redes se llenaron de memes, fotos y comentarios de algunos de los hallazgos que llamaron más la atención, como la «Estrella culona» o «Gary», dos personajes de la icónica serie de televisión animada Bob Esponja. Otros ejemplares que también recibieron apodos del público fueron la centolla «Drag Queen», el pepino de mar «Batatita», la langosta «Merenguito» y el «Camarón escapista».