El escándalo de los archivos de Epstein se lleva por delante al jefe de gabinete de Starmer

Juan F. Alonso LONDRES / E. LA VOZ

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Morgan McSweeney en una imagen de archivo.
Morgan McSweeney en una imagen de archivo. Chris J Ratcliffe | REUTERS

La marcha de Morgan McSweeney, que asume la responsabilidad en el nombramiento del diplomático, deja al primer ministro británico en una situación muy delicada

08 feb 2026 . Actualizado a las 22:45 h.

La controvertida designación de Peter Mandelson como embajador del Reino Unido en Estados Unidos, pese a sus vínculos con el fallecido pederasta Jeffrey Epstein, se ha cobrado su primera víctima. Morgan McSweeney, el colaborador más cercano del primer ministro Keir Starmer, ha renunciado tras asumir «toda la responsabilidad» por el fiasco en que se ha convertido el nombramiento.

«La decisión de nombrar a Peter Mandelson fue errónea. Ha perjudicado a nuestro partido, a nuestro país y a la confianza en la política en sí misma», escribió McSweeney en la carta con la que anunció su dimisión como jefe de Gabinete este domingo. «No supervisé el proceso (de revisión de las credenciales de Mandelson) con la diligencia debida», admitió McSweeney, cuya salida era reclamada por la oposición y también por sectores del propio laborismo, desde donde lo responsabilizaban por haber impulsado la candidatura de Mandelson, pese a que el llamado «príncipe de las tinieblas» no era cercano a Starmer.

Sin embargo, esta misma semana el primer ministro había descartado despedir a su jefe de Gabinete y ratificó su «confianza» en él. El gobernante elogió la trayectoria de su ya excolaborador, de quien dijo que «dio un giro a nuestro partido tras una de sus peores derrotas y jugó un papel central en la dirección de nuestra campaña electoral».

Insuficiente y tarde

Las posibilidades de que esta dimisión reduzca la presión para que el propio Starmer renuncie parecen escasas, al menos según dejan entrever las primeras reacciones desde distintos sectores del espectro político. «Ya era hora», escribió en su cuenta de X la líder conservadora Kemi Badenoch, quien acto seguido instó al primer ministro a asumir la responsabilidad por «sus terribles decisiones». Por su parte, el líder de los Verdes, Zack Polanski, calificó la medida de «insuficiente» y pidió a Starmer hacer lo mismo.

En términos similares se pronunció el líder del partido Reform UK, Nigel Farage, quien dio por hecho que el gobernante caerá tras los resultados de las elecciones locales de mayo.