La cara oculta de la actuación de Bad Bunny en la Super Bowl: 330 actores, «personas planta» y acrobacias sin arnés

La Voz MADRID/ EUROPA PRESS

ACTUALIDAD

Bad Bunny en la Superbowl.
Bad Bunny en la Superbowl. - | EFE

Los productores del puertorriqueño desvelaron detalles inéditos, como la subida al poste eléctrico fue sin seguridad por decisión del cantante, a la vez que vaticinan que el Grammy pudo ser cedido al actor infantil que interpretó al artista en el espectáculo

11 feb 2026 . Actualizado a las 08:43 h.

Bad Bunny encabezó el espectáculo musical del descanso de la Super Bowl LX celebrado este domingo de madrugada, que contó con un ambicioso diseño de producción, incluyendo detalles tan memorables como un pastizal formado por personas disfrazadas, el oficio de una boda real, la entrega de un Grammy a un niño o las apariciones estelares de Ricky Martin y Lady Gaga. Según han desvelado los productores del artista, la decisión de tener a personas vestidas de césped vino en parte del hecho de que la NFL no permitiera más de 25 carros para transportar todo el equipo al campo del Levi's Stadium. «Esa solución de convertir a las personas en plantas y luego hacer que las personas planta subieran y bajaran a tiempo, además de todos los decorados y todos los intérpretes, fue audaz en todos los sentidos», admitió la directora creativa Harriet Cuddeford en una entrevista concedida a Variety. Entre los muchos momentos impactantes de la actuación destacó una acrobacia llevada a cabo sin equipo de seguridad, con el artista puertorriqueño subiendo a lo alto de un alto poste sin arnés.

«Se negó a llevar arnés, eso tiene todo tipo de implicaciones legales, pero curiosamente, cuando decidió que no iba a llevar arnés pudimos colocar una cámara en el poste para verlo subir», explicaron los productores del cantante. «Obviamente, teníamos todo el equipo de seguridad y todo lo necesario, pero él no lo quiso. Ese tipo hace sus propias acrobacias y lo aprendió en unos tres minutos, subió directamente y se las arregló para cantar», añadió Cuddeford.

Además, Bad Bunny se mostró cayendo a través del techo de la casita rosa, en cuya entrada estaban bailando distintos famosos latinos. Un truco que se realizó mediante una trampilla y perfectamente sincronizado con la grabación previa de él haciendo lo mismo, tal y como se le vio en televisión en directo.

«Había más de 330 actores reales, además de las personas planta. Era simplemente enorme», expresó Cuddeford, sorprendida de que todo saliese finalmente «casi a la perfección». «Hay tantas variables en la televisión en directo», señaló, indicando que había muchas cosas «que podían haber causado problemas». Por su parte, Hamish Hamilton, que ha producido otros espectáculos del descanso de la Super Bowl además de premios como los Oscar o los Emmy, lo ha definido como «el mayor esfuerzo colectivo en un espectáculo en el que he participado».

Una boda real y la entrega del Grammy

Otro de los pasajes más sorprendentes del memorable espectáculo fue cuando una pareja se casó en directo. Según Hamilton, los novios habían terminado con algunas invitaciones de más y una de ellas se la enviaron a Bad Bunny, recibiendo a cambio la extraña propuesta de casarse en el evento deportivo. «Una sobreimpresión de las invitaciones de boda dio lugar a una serie de acontecimientos que culminaron con su enlace durante la actuación de Bad Bunny en la Super Bowl», resumió el director.

Bad Bunny celebra una boda real en su espectáculo.
Bad Bunny celebra una boda real en su espectáculo. DPA vía Europa Press | EUROPAPRESS

También fue especialmente emotivo el instante en que el artista le entregaba a un niño su Grammy. El menor no era, como algunos rumores señalaron, el joven de Minnesota que había sido encarcelado por el ICE, sino alguien a quien los productores eligieron y que llevaba un traje similar al que vestía el cantante en una conocida foto antigua, representando así «una versión más joven de sí mismo», detallaron desde el equipo del puertorriqueño. El joven era el actor infantil Lincoln Fox, mitad argentino y mitad egipcio, que compartió en su perfil de Instagram varias imágenes de su participación en el show y su parecido con Benito (como le llaman cariñosamente sus miles de fans) cuando era niño.

«La historia detrás de eso fue idea de Benito. Él creció viendo a sus ídolos recibir premios en la televisión. Ahora, en su vida, él se sube al escenario y recibe premios de sus ídolos. Sabía que se acercaban los Grammy y esperaba ganar algo. Y luego, obviamente, ganó el premio al mejor álbum el fin de semana pasado. Por eso, tenía muchas ganas de inspirar a la próxima generación», reveló Cuddeford. En cuanto a si Bad Bunny recuperó el galardón, la directora creativa no lo tiene claro. «Conociéndolo, es posible que se lo haya dejado al niño, sinceramente», apuntó.

DPA vía Europa Press | EUROPAPRESS

Invitados ilustres

Distintas celebridades acompañaron a Bad Bunny en el espectáculo, entre ellas, Lady Gaga y Ricky Martin, que cantó Lo Que Le Pasó a Hawái, un tema «muy significativo, casi una súplica para que no conviertan Puerto Rico en Hawái» y «conserve su cultura y su identidad». «Fue muy emotivo que un icono puertorriqueño al que él ama y respeta profundamente se uniera a él para interpretar esa canción», explicó Cuddeford.

La actuación también contó con invitados más humildes, propietarios de pequeñas empresas, vendedores y trabajadores como el fundador de Villa's Tacos, Víctor Villa; los boxeadores Xander Zayas y Emiliano Vargas o el sacerdote que casó a la pareja. «La actuación celebra a la gente normal, lo que significa ser humano, amar y disfrutar, y apreciarse realmente unos a otros», expresó Cuddeford, señalando que «se trataba de mostrar lo mucho que valora su comunidad, de celebrar a la gente normal en el escenario más grande del mundo, especialmente a las personas que son importantes en la cultura latina».

Camiseta en homenaje a su tío

 El lunes, un publicista de Bad Bunny confirmó a The New York Times que el 64 que el artista lució junto al apellido Ocasio en la camiseta de fútbol americano diseñada por Zara para la ocasión, es una referencia al año 1964 en el que nació su difunto tío Cutito, quien le enseñó al cantante lo que sabe sobre la NFL, constituyendo una emotiva forma de honrar su legado.