Feijoo acusa de negligencia en Adamuz a Sánchez, que evita la autocrítica

Gonzalo Bareño Canosa
Gonzalo Bareño MADRID / LA VOZ

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Los líderes del PSOE y el PP se echan los muertos a la cara por las tragedias ferroviarias de Córdoba y Angrois. El popular asegura que el Gobierno se sentará «en el banquillo» y el jefe del Ejecutivo defiende que el sistema ferroviario español es «uno de los mejores del mundo»

18 feb 2026 . Actualizado a las 22:03 h.

Pedro Sánchez y Alberto Núñez Feijoo convirtieron  la comparecencia del primero para informar sobre las causas y las consecuencias de los accidentes de Adamuz y de Gelida, que causaron la muerte de 47 personas, en un duro cruce de reproches en el que no faltó el recurso de echarse a la cara los muertos de esta catástrofe y de otras anteriores. Pero el pleno trascendió el objeto previsto y se convirtió en una especie de debate de la nación, en el que cada grupo dio su propio mitin, sin centrase en los accidentes ni en las víctimas.

El líder del PP subió el tono de sus reproches al jefe del Ejecutivo. Le acusó de «negligencia» en la tragedia de Adamuz y le advirtió de que su Gobierno acabará «sentado en el banquillo», mientras que Sánchez eludió cualquier autocrítica, que incluso algunos de sus socios le reclamaron. Defendió que el tramo en el que se produjo el accidente cumplía todos los protocolos de mantenimiento de la Unión Europea y acusó al PP y Vox de divulgar «bulos» en torno a lo sucedido.

Reproches por Angrois

Sánchez admitió que si, a pesar de cumplirse esos protocolos, el accidente se produjo, será necesario revisarlos para añadir más seguridad. Y aseguró que el Gobierno hará todo lo necesario para que algo así no vuelva a suceder y que« si fuera necesario y oportuno», se haga «justicia» cuando se determinen las causas.

«Encargue a sus abogados que lo vayan mirando todo. Su negligencia fue continuada y tuvo resultado de muerte», le advirtió Feijoo a Sánchez, al que acusó de «mentir», de haber jugado «a la ruleta rusa» con los ciudadanos y de «insultar a las víctimas». «Les avisó todo el mundo, les dio igual y han muerto 47 personas», recalcó sobre la situación del tramo del accidente.

Sánchez acusó a su vez a Feijoo de «especular» y «utilizar la tragedia para crispar». Defendió la gestión del ministro Óscar Puente. Reiteró la tesis de que «renovar completamente» una vía es solo sustituir los componentes «que han alcanzado la vía útil» y aseguró que el sistema ferroviario español es «uno de los mejores del mundo»

Pero contraatacó reprochando al PP la gestión de la dana, el Yak-42, el metro de Valencia y el accidente ferroviario de Angrois, asegurando que la entonces ministra de Fomento, Ana Pastor, a diferencia de Puente, no compareció nunca en las Cortes para dar explicaciones. Algo que Feijoo desmintió luego en el cara a cara con Sánchez, recordando que la exministra compareció a petición propia. «No deja de mentir ni un solo instante», le espetó. 

Feijoo en la tribuna de oradores del Congreso con una estadística sobre accidentes ferroviarios
Feijoo en la tribuna de oradores del Congreso con una estadística sobre accidentes ferroviarios Eduardo Parra | EUROPA PRESS

En ese duelo político entre dos, Feijoo anunció que cuando gobierne paralizará la regularización de inmigrantes, eliminará la propuesta de financiación autonómica del Gobierno y acabará con los okupas. Sánchez le reprochó haber votado en contra de la subida de las pensiones y el no haber cesado al alcalde de Móstoles, acusado de abuso sexual.

Durante el debate, Gabriel Rufián (ERC) defendió a Óscar Puente en lo que afecta a Adamuz, pero le culpó de que la situación en las Rodalies de Cataluña sea «una mierda».

Pero el debate dio para más. Sánchez acusó a algunos de los partidos situados a su izquierda de «mentir» cuando dicen que el PSOE engorda a la ultraderecha. Algo de lo que culpó al PP por poner «alfombra roja» a Vox. El líder de este partido, Santiago Abascal, acusó a Sánchez de querer «controlar» la redes para tapar una regularización de inmigrantes que trae «crimen e islamización». El presidente defendió ese control para proteger a los menores del odio y la desinformación y recordó a Abascal que, cuando el PP regularizó a inmigrantes, no dijo «ni mu».