El mayor golpe a la monarquía británica: el expríncipe Andrés arrestado
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El hermano del rey Carlos III estuvo casi doce horas detenido para ser interrogado por sus vínculos con el pederasta Jeffrey Epstein
20 feb 2026 . Actualizado a las 09:20 h.Sin tarta y en una comisaría. Así pasó Andrés Mountbatten-Windsor, antiguo duque de York, su cumpleaños número 66. El hermano menor del rey Carlos III, y octavo en la línea de sucesión al trono, fue detenido por la policía, señalado por mala conducta en el ejercicio de un cargo público debido a sus turbios vínculos con el fallecido agresor sexual estadounidense Jeffrey Epstein. Después de casi doce horas de interrogatorio por parte de la policía en Norfolk, Andrés fue liberado y fotografiado en el asiento trasero de un Range Rover negro saliendo de la comisaría. La policía aseguró en un comunicado que fue puesto en libertad mientras continúa la investigación. La aprehensión del tercero de los hijos de la fallecida reina Isabel II —la primera de un miembro de la familia real desde que, en 1647, el entonces rey Carlos I fuera encarcelado por rebelarse contra el Parlamento— se produjo en Sandringham, una propiedad privada de los monarcas británicos situada a unos 180 kilómetros al norte de Londres. A eso de las ocho de la mañana, varios coches policiales ingresaron en la finca, donde los reyes y sus parientes suelen pasar las fiestas navideñas y donde el otrora príncipe reside desde que fue obligado a abandonar su lujosa vivienda en los terrenos del castillo de Windsor, tras las revelaciones contenidas en el último lote de documentos de Epstein publicado por las autoridades estadounidenses.
Los nexos entre Andrés y Epstein son de sobra conocidos. El goteo de fotografías, junto a las denuncias de víctimas del pederasta que situaban al hermano del rey en algunas de las controvertidas fiestas organizadas por el fallecido financiero, le han costado en los últimos años el ostracismo dentro de la familia real y la pérdida de todos sus títulos. Sin embargo, su detención no tendría que ver con estos hechos, sino con la difusión de información confidencial.
Motivos económicos
Uno de los correos electrónicos publicados recientemente por el Departamento de Justicia de EE.UU. revela que Andrés entregó en el 2010 a Epstein información sobre las relaciones económicas del Reino Unido con Hong Kong, Vietnam, China y Singapur, así como sobre oportunidades de negocios en uranio en Afganistán. En esa época el entonces duque de York desempeñaba las funciones de enviado especial para el Comercio Internacional del Gobierno británico y tenía acceso a información confidencial.
Y como si esto no fuera suficiente, algunos de los documentos dejan entrever que socios de Epstein acompañaron al entonces príncipe en algunos de los viajes oficiales que realizó. Por ello, se le señala de «mala conducta en el ejercicio de un cargo público», un delito que se castiga con penas que van desde varios meses hasta cadena perpetua, dependiendo de la gravedad de la infracción. Además de detener al hermano menor del rey, los agentes realizaron «búsquedas en domicilios de Berkshire y Norfolk», donde este residió, según explicó la policía del Valle del Támesis.
Su hermano, el rey Carlos III, confirmó en un comunicado la detención, aunque sin citar esta palabra. «He recibido con profunda preocupación la noticia sobre Andrés Mountbatten-Windsor», anunció, y aseguró también que «la ley debe seguir su curso», además de ofrecer su «incondicional» apoyo y cooperación a las autoridades durante la investigación.
La prensa local asegura que ni el monarca ni el Palacio de Buckingham fueron advertidos previamente de la operación policial que terminó con la captura del expríncipe. Horas antes de que se conociera la noticia, el primer ministro británico Keir Starmer advirtió a la BBC que «nadie está por encima de la ley» cuando se le preguntó precisamente sobre la posibilidad de procesar al miembro de la familia real.
La noticia del arresto del antiguo príncipe no dejó a nadie indiferente en el Reino Unido. «Creo que todos estamos conmocionados por lo que está sucediendo», declaró la ministra principal de Gales, la laborista Eluned Morgan. Por su parte, los nacionalistas escoceses calificaron de «muy grave» lo ocurrido y lamentaron que el Gobierno no hubiera despojado antes a Andrés de todos sus títulos.
El grupo antimonárquico Republic aplaudió la detención y se atribuyó haberla impulsado, pues la organización se querelló privadamente contra el hermano menor del rey por sus nexos con Epstein. «No se equivoquen, esto es resultado de la acción de Republic. Denunciamos a Andrés a la policía cuando otros no estaban dispuestos a actuar», anunció el director ejecutivo de la agrupación, Graham Smith, en un comunicado.
La familia de Giuffre
La familia de Virginia Giuffre, la fallecida mujer que acusó al expríncipe de abusar sexualmente de ella cuando tenía 17 años como parte de una red de tráfico sexual dirigida por Epstein y su pareja, Ghislaine Maxwell, también saludó la actuación policial. «Por fin. Hoy, nuestros corazones rotos se han aliviado al saber que nadie está por encima de la ley, ni siquiera la realeza», declararon Amanda Roberts y Danny y Lanette Wilson, hermanos de la desaparecida víctima, con la que Andrés llegó a un millonario acuerdo extrajudicial en el 2022 para poner fin a sus acusaciones.
Y mientras las reacciones no paraban, los reyes pusieron en práctica el refrán que dice «a mal tiempo, buena cara» y continuaron sus actividades oficiales en el país como si nada estuviera ocurriendo. Sin embargo, no son pocos los que pronostican que la imagen de la institución se resentirá. En enero, 64 % de los británicos respaldaban la continuidad de la monarquía, 11 puntos menos que en el 2013, publicó la firma Yougov.
Mudanza
El expríncipe Andrés llevaba décadas residiendo junto a su exmujer, Sarah Ferguson, en la mansión de Royal Lodge. Después de ser desalojado de esa propiedad por la que casi no pagaba renta, se trasladó a Wood Farm a fin de intentar disipar el escándalo. Hace apenas unos días, trascendía que un estrecho colaborador del príncipe Guillermo, que pidió firmeza a su padre y medidas más estrictas contra su tío, dimitió tras salir a la luz su correspondencia sexual con Jeffrey Epstein.
El rey Carlos III y la reina Camila no han cancelado sus actos públicos y momentos después de la detención de Andrés Mountbatten-Windsor ambos han protagonizado, por separado, unas imágenes que ya forman parte de la historia de la realeza británica. Han acudido a sus respectivos compromisos pero ninguno de los dos ha respondido a las preguntas sobre el arresto del expríncipe.
Biografía
El expríncipe Andrés nació en 1960, cuando Isabel II llevaba ocho años en el trono. Creció en un entorno mucho menos austero que el de sus hermanos mayores y la relación de la monarca con su tercer hijo fue especialmente estrecha. Medios locales han recordado en varias ocasiones que la soberana asistía a actos escolares y dedicaba tiempo personal a su educación, por lo que Andrés era el hijo predilecto de sus cuatro retoños.
Esa condición se reforzó cuando el príncipe se alistó en la Marina Real y participó en la guerra de las Malvinas en 1982 como piloto de helicóptero Sea King a bordo del portaaviones HMS Invincible. Su regreso fue a la altura de un héroe nacional. Durante un tiempo, Andrés encarnó el ideal de príncipe activo, valiente y útil para la nación. Sin embargo, a partir de mediados de los años ochenta, su vida pública comenzó a asociarse con el lujo y los excesos y su matrimonio con Sarah Ferguson en 1986, seguido de una intensa vida social internacional, alimentó una reputación de frivolidad. Tras el divorcio en 1996, ambos continuaron compartiendo nresidencia junto a sus dos hijas y compromisos sociales.
Como enviado especial del Reino Unido para el comercio y la inversión entre 2001 y 2011, el que fuera duque de York cultivó relaciones con dirigentes políticos, empresarios y élites económicas de todo el mundo. La prensa británica lo apodó «Air-Miles Andy» debido al elevado coste de sus desplazamientos.
Estos hechos los narra el historiador Andrew Lownie, que publicó la biografía no autorizada Entitled: The Rise and Fall of the House of York. La obra ofrece un retrato exhaustivo de la trayectoria del duque, desde su ascenso como figura popular hasta su marginación institucional. Entre los episodios descritos se encuentra un evento de 2006 durante un viaje oficial a Tailandia, donde la suite del príncipe habría sido utilizada para encuentros con mujeres jóvenes a lo largo de un fin de semana. El libro también examinaba la profundidad de su relación con Epstein, que habría sido más prolongada y compleja de lo que se había reconocido públicamente, así como la continuidad de su estrecha convivencia con Sarah Ferguson y los costes asociados al mantenimiento de la residencia de Royal Lodge.
Lownie argumenta que la indulgencia de Isabel II hacia su hijo fue un factor decisivo en la persistencia de comportamientos que, en otras circunstancias, habrían sido corregidos con total contundencia. Durante la presentación del libro a la prensa, afirmó que la reina tenía «un punto ciego absoluto con su hijo favorito» y que se resistía a aceptar críticas hacia él incluso cuando surgían evidencias problemáticas, una actitud que, según el autor, generó tensiones dentro de la propia familia.
La muerte de Isabel II marcó el final de esa protección. Carlos III adoptó una estrategia de distanciamiento progresivo, retirando honores, patronazgos y el uso del tratamiento de Su Alteza Real. El objetivo ha sido preservar la credibilidad de la institución.