El experto del CSIC César Rendueles, en contra de prohibir los móviles a menores: «Una ley seca digital no va a durar»

David Álvarez Gerona BARCELONA / EFE

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César Rendueles, sociólogo del CSIC experto en redes sociales
César Rendueles, sociólogo del CSIC experto en redes sociales Alejandro García | EFE

El sociólogo, que forma parte del comité que asesora al Gobierno, acaba de publicar «Redes Vacías»

23 feb 2026 . Actualizado a las 08:26 h.

El sociólogo, experto en redes sociales y titular del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), César Rendueles, se declara abiertamente contrario a la prohibición de móviles a menores de dieciséis años y asegura que «una ley seca digital no va a durar gran cosa». Rendueles es miembro del Comité de expertos para el diseño de un Plan de protección de los menores en el ámbito digital y acaba de publicar el ensayo Redes Vacías, editado por Anagrama.

«Un juramento de virginidad digital va a durar lo que dure, igual que una ley seca digital, que tampoco va a durar gran cosa», afirma en una entrevista con EFE.

Este experto es muy beligerante con la mercantilización de las redes sociales y aboga por pedir «responsabilidades a las grandes empresas, pero estas limitaciones basadas en el miedo razonable de las familias son equivocadas».

Ante el anuncio del Gobierno de prohibir el acceso a las redes sociales a los menores de 16 años, asegura que «se están imponiendo las hipótesis más reactivas, más proteccionistas, y es un error».

Optar por ese tipo de respuesta equivale para César Rendueles a «sucumbir a esta oleada de miedo, de rencor, que solo da alas a las fuerzas autoritarias».

Alerta sobre la extrema derecha

«El prohibicionismo es un terreno en el que se mueve muy bien la extrema derecha», añade y subraya que la realidad es que «el Gobierno ni siquiera está cumpliendo con las normativas europeas de regulación en el sector digital».

A modo de ejemplo, explica que, «hasta 2024, la edad mínima de acceso a WhatsApp era dieciséis años y eso no lo ha respetado aquí nadie».

Rendueles abre otro debate, el de definir qué es una red social, «porque todo el mundo estaría de acuerdo con X y TikTok, pero ¿qué pasa con YouTube, WhatsApp, Telegram o Mincraft?, que tienen también dimensiones sociales».

Y sigue con ejemplos: «La cantidad de pornografía y mensajes de odio que hay en Telegram, ni siquiera la hay en X, así que regular todo esto es muy complicado».

Él se ha encontrado con niños de primaria que usaban como red social los comentarios de una entrada de Wikipedia que habían trabajado en clase, así que «hay elementos sociales en todas las aplicaciones que la gente maneja».

Grupos de padres para frenar el acceso a la telefonía

Entiende a los padres que han formado grupos para retrasar el acceso de sus hijos a la telefonía móvil, pero considera que se quedan en lo superficial y esquivan los verdaderos debates.

«Es razonable preocuparse por el contacto de tus hijos con el mundo digital y que las familias se pongan de acuerdo también lo es, pero esto deja todo lo interesante por discutir, como la manera en que debe producirse el acceso, a qué edad y qué papel tienen los niños y adolescentes en ese proceso», señala.

César Rendueles pregunta si a una chica interesada en feminismo la información que le llegue sobre género e igualdad tiene que ser únicamente a través de sus progenitores o de las fuentes de información que ellos le proporcionen o si lo mismo sucede con un adolescente homosexual, «cuando a lo mejor sus padres son homófobos».

Metáforas sobre redes que fríen el cerebro de los adolescentes

Su razonamiento se extiende a toda la línea de pensamiento basada «en metáforas como que las redes sociales fríen el cerebro de los adolescentes y que TikTok te condena a una vida de idiotez, porque se da un movimiento pendular de un extremo ciberutópico a otro de un catastrofismo poco realista».

«Antes se hablaba de nativos digitales y se admiraba que un niño muy pequeño supiese pasar las fotos en una pantalla, pero estamos ahora en el polo contrario y abundan historias ridículas que comparan las tecnologías digitales con el fentanilo», puntualiza el autor de Redes Vacías, originario de Girona y que acaba de pasar por Cataluña con el libro recién publicado.

De su lugar de nacimiento, explica que se debe a que su padre, un psiquiatra que trabajó en Salt tras ser despedido en Oviedo «a causa de una huelga». A los dos años, la familia regresó a Asturias, pero él presume de vínculo con Girona a través de personas como la ensayista Ingrid Guardiola: «Una buena amiga y una gran especialista».