Nemesio Oseguera Cervantes, de cultivar aguacates a líder mundial en el narcotráfico
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Nació en 1966 en Aguililla, una aldea del estado de Michoacán: el Mencho, también apodado el Señor de los Gallos, se coló ilegalmente dos veces en Estados Unidos, donde ejerció como camello, y después fue policía en México
24 feb 2026 . Actualizado a las 08:31 h.Nemesio Oseguera Cervantes, el Mencho o el Señor de los Gallos, se había ganado una reputación tenebrosa que parecía pertenecer a una leyenda urbana. Se sabía poco o nada de su vida; apenas había fotos de su rostro. En múltiples ocasiones se informó de su supuesta muerte, ya fuera por cáncer de colon o incluso por un paro cardíaco, pero siempre se desmentía, lo que alimentaba el mito de inmortalidad. No era fanático de los lujos exuberantes, como otros narcos, pero sí de la violencia frontal contra las autoridades, sin importar el daño colateral; por eso se labró a pulso esa fama de despiadado y aterrorizó al país en la última década. Se encontraba entre los fugitivos más buscados por la DEA, con una recompensa de 15 millones de dólares (unos 13,8 millones de euros) por información que condujera a su captura. Nació hace 60 años en una aldea de Michoacán, una pequeña comunidad al occidente del país, en los límites con Colima, una región próspera para todos los cultivos, de aguacates a marihuana. Como muchos otros capos, provenía de una familia del campo pobre. A muy temprana edad dejó los estudios y se dedicó al campo. A los 19 años, en el 1986, quiso cumplir el sueño americano, como millones de mexicanos, e emigró ilegalmente a California. A los pocos meses comenzaron sus problemas con la Justicia al ser arrestado por robo y tenencia de arma sin permiso. Ya en las andadas, comenzó a vender heroína por las calles junto con su hermano Abraham. En el 1989 ambos fueron deportados, pero regresaron a EE.UU. y se asentaron en Sacramento. Tres años después fueron detenidos una vez más y, tras un tiempo en prisión, fueron expulsados nuevamente.
Fue policía tras ser camello
Ya de regreso en México, comenzó a trabajar como policía en Tomatlán. En pleno auge del cartel del Milenio, la tentación del dinero rápido lo llevó a dejar su placa y volver a ser camello para una banda del cartel de Sinaloa. Entró como vendedor y sicario en el primer lustro del milenio y poco a poco empezó a ganar peso. Su agrupación inició un encarnizado conflicto con los Zetas por el control de Michoacán, lo que generó su animadversión hacia ellos y lo motivó, con el tiempo, a crear el grupo llamado los Mata Zetas. El cartel del Milenio se fragmentó en el 2009 y la facción liderada por Oseguera quedó al mando; ya con la guerra ganada, creó el cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG).
Obtuvo el control de toda la región gracias a la destrucción del cartel de los Caballeros Templarios. Este crecimiento exponencial coincidió con la mayor debilidad de los de Sinaloa, de Tijuana y de Juárez; con estos últimos cerró una alianza para abrir su imperio al norte del país y hacia ambas fronteras. De ahí proviene su fuerza: toman las plazas, reclutan forzadamente a miles de personas y se apropian de las rutas de grupos anteriores. Su principal negocio comenzó con el tráfico de anfetaminas, cocaína y heroína, y en años más recientes, de fentanilo. El cartel de las cuatro letras logró prominencia internacional en el 2015. En un operativo para capturar al entonces desconocido Mencho, en la comunidad de Villa Purificación, sicarios a su mando hicieron explotar un helicóptero del Ejército con un lanzacohetes soviético y posteriormente mataron a sangre fría a los supervivientes. Durante la etapa de Claudia Sheinbaum como jefa de Gobierno de la Ciudad de México, hizo un gran esfuerzo por sacar al CJNG de la capital, lo que Oseguera resintió. En respuesta, y en plena pandemia, el Mencho cruzó una línea nunca antes vista. En las calles de Lomas de Chapultepec, sus hombres atentaron con armas militares contra el convoy del entonces secretario de Seguridad de la capital, Omar García Harfuch. El funcionario sobrevivió y, ahora con Sheinbaum en la presidencia y Harfuch como máxima figura policial del país, cobró su deuda con el Mencho y lo persiguió hasta su muerte.
Era el más buscado: la DEA ofrecía una recompensa de 15 millones de dólares por información que llevara a su arresto.